Fertilizar berenjena con ortiga: Guía completa y dosis

Fertilizar berenjena con ortiga: Guía completa y dosis

Si buscas potenciar tus berenjenas sin gastar mucho, fertilizar berenjena con ortiga es la solución más sencilla y ecológica. El purín de ortiga aporta nitrógeno, potasio y micronutrientes que estimulan el crecimiento vegetativo y refuerzan las defensas frente a plagas. En este artículo descubrirás cómo prepararlo en casa, la dosificación exacta y los momentos idóneos para aplicarlo en cualquier huerto de España.


1. Propiedades del abono de ortiga

El purín de ortiga es un fertilizante líquido de origen natural con una composición aproximada de N‑P‑K 5‑2‑6. Además contiene hierro, magnesio, silicio y ácidos orgánicos que favorecen la absorción de nutrientes.

  • Nitrógeno (N): impulsa la formación de hojas y tallos robustos, fundamental en la fase de crecimiento vegetativo de la berenjena.
  • Potasio (K): mejora la resistencia a enfermedades y regula la apertura estomática, clave para aguantar el calor del verano mediterráneo.
  • Micronutrientes como hierro y magnesio corrigen deficiencias que generan amarillamiento de las hojas.

En comparación con un fertilizante sintético, el abono de ortiga tiene una liberación lenta que reduce el riesgo de quemaduras y favorece la actividad microbiana del suelo. Además, su aroma amargo repele pulgones y escarabajos, dos plagas muy habituales en cultivos de berenjena.


2. Preparación del purín de ortiga

Ingredientes

IngredienteCantidad
Ortigas frescas (hojas y tallos)1 kg
Agua de lluvia o desclorada10 L
Sal de Epsom (opcional)30 g

Paso a paso

  1. Recolección – Busca ortigas antes de que florezcan (finales de febrero‑marzo en la zona de Andalucía o Murcia). Usa guantes y corta la planta en trozos de unos 5 cm.
  2. Limpieza – Enjuaga rápidamente para eliminar tierra y posibles insectos.
  3. Macerado – Coloca la biomasa en un cubo de plástico de 10 L y cúbrela con el agua. Añade la sal de Epsom si el suelo es alcalino.
  4. Fermentación – Cubre el cubo con una tela fina (gasa) y déjalo al sol durante 10‑15 días en verano o 15‑20 días en primavera fresca. Remueve la mezcla cada 48 h para oxigenar.
  5. Control de madurez – El purín está listo cuando deja de formar espuma y adquiere un olor fuerte y ligeramente sulfúrico.
  6. Filtrado – Cuela con una malla fina o una tela de algodón y almacena el líquido en garrafas de plástico oscuro. Se conserva hasta 6 meses en un lugar fresco.

Consejo práctico: Si tienes poca cantidad de ortiga, puedes duplicar la proporción agua‑ortiga (1 kg por 5 L) pero reducir la frecuencia de aplicación a una vez al mes.


3. Cómo aplicar el purín de ortiga en berenjenas

Dilución recomendada

  • Uso vegetativo: 1 parte de purín + 10 partes de agua (1:10). Ejemplo: 100 ml de purín en 1 L de agua.
  • Uso como repelente foliar (pulgones y escarabajos): 1:20 (50 ml en 1 L).

Método de aplicación

  1. Riego al pie – Vierte la solución diluida directamente al terreno alrededor de la base, evitando que toque el tallo.
  2. Aplicación foliar – Con un pulverizador, rocía la solución 1:20 sobre la parte inferior de las hojas, preferiblemente en la tarde para que se evapore con menos incidencia solar.

Calendario de aplicación

EtapaMeses (zona)FrecuenciaDosis por planta
Plántula (trasplante)Marzo‑Abril (Mediterráneo) / Abril‑Mayo (Meseta)Cada 15 días1 L de solución 1:10
Crecimiento vegetativoMayo‑JunioCada 15‑20 días1,5 L por planta
Pre‑floraciónJunio‑JulioCada 30 días, dilución 1:151 L por planta
FructificaciónJulio‑SeptiembreReducir a una vez al mes y diluir 1:200,8 L por planta

Momento del día – Aplica siempre al amanecer o al atardecer, nunca bajo el sol intenso, para evitar que el calor queme las raíces o que el agua se evapore rápidamente.

Precauciones imprescindibles

  • Nunca apliques el purín sin diluir; el nitrógeno concentrado quema las raíces.
  • Evita regar en días de lluvia: la solución se diluye y pierde efectividad.
  • No rociar sobre flores o frutos en exceso, pues puede alterar el sabor de la berenjena.
  • Si notas manchas amarillas en las hojas, reduce la frecuencia o aumenta la dilución.

4. Cuándo usar y cuándo no usar el abono de ortiga

Situaciones ideales

  • Primavera temprana (marzo‑abril) cuando las plántulas recién trasplantadas necesitan un impulso de nitrógeno.
  • Suelos pobres en materia orgánica, típicos de la meseta central donde la materia orgánica ronda el 1‑2 %.
  • Presencia de pulgones en la parte inferior de las hojas; la solución 1:20 actúa como repelente.

Cuándo evitar su uso

  • Durante la maduración de los frutos (julio‑septiembre): el exceso de nitrógeno favorece el crecimiento vegetal a costa del engorde del fruto.
  • En climas fríos (zonas de interior en Castilla y León, Navarra) cuando la temperatura nocturna baja de 5 °C, pues la absorción de nitrógeno se reduce.
  • Plántulas menores de 3 semanas: sus raíces son muy delicadas y pueden sufrir quemaduras si la solución está demasiado concentrada.
  • Suelos ya saturados de nitrógeno (pruebas de fertilidad indican > 150 mg N/kg), pues el riesgo de lixiviación aumenta.

5. Beneficios y resultados esperados

Con una aplicación regular del purín de ortiga verás mejoras notables en 15‑20 días:

  • Hojas de color verde intenso y crecimiento de tallos más gruesos.
  • Raíces más extensas, lo que permite una mejor absorción de agua y nutrientes durante el verano.
  • Reducción de plagas: pulgones y escarabajos disminuyen hasta un 60 % por el efecto repelente del purín.
  • Frutos más uniformes y con mejor contenido de antioxidantes, gracias a la presencia de silicio y micronutrientes.

En mi huerto de Málaga, donde utilizo ortiga fresca del campo vecino, las berenjenas que recibieron el abono mostraron un rendimiento 30 % superior al de las tratadas con fertilizante químico estándar.


6. Conclusión

Fertilizar berenjena con ortiga es una práctica eco‑amigable, barata y muy eficaz para obtener plantas vigorosas y cosechas abundantes. Solo necesitas recolectar ortiga, fermentar unos días y seguir la dilución y el calendario propuestos. Recuerda aplicar en los momentos adecuados y respetar las dosis para evitar problemas. Con este método, tu huerto será más sostenible y tus berenjenas estarán listas para brillar en la mesa. ¡Manos a la obra y a disfrutar del sabor casero de tus propias berenjenas!