Cómo ahuyentar ciempiés del jardín

Cómo ahuyentar ciempiés del jardín

Si tienes ciempiés rondando tu jardín, sabrás lo incómodo que resulta encontrarlos bajo la tierra o sobre el musgo de tus macetas. Estos artrópodos, aunque útiles como depredadores de pequeños insectos, suelen convertirse en una molestia porque se alimentan de raíces tiernas y pueden dañar los brotes de hortalizas. En regiones como Andalucía, Extremadura y la zona mediterránea, la aparición de ciempiés se intensifica después de las lluvias de otoño e inicio de invierno. En este artículo te explico cómo ahuyentar ciempiés del jardín sin recurrir a productos químicos, combinando barreras simples, trampas caseras y algunas prácticas de mantenimiento que reducen su presencia de forma sostenible.

Identificación y comportamiento

Los ciempiés se reconocen por su cuerpo alargado, segmentado y numerosas patas —de 15 a 177 pares— con un tono que va del marrón rojizo al negro brillante. En el suelo de un huerto aparecen sobre todo al caer la noche, cuando la humedad es alta y la temperatura ronda entre 10 °C y 18 °C. Sus señales de actividad son pequeños túneles en la tierra suelta y restos de “camino” en la capa superficial del compost.

Los cultivos más afectados son tomates jóvenes, pimientos, fresas y cualquier planta con raíces poco profundas. Los ciempiés prefieren alimentarse de raíces jóvenes y de materia orgánica en descomposición, por lo que los lechos ricos en húmus los atraen. En áreas de castellano con suelos arcillosos y bien regados, como la zona del Ebro, la actividad es mayor durante la temporada de lluvias (octubre‑noviembre).

En cuanto a su ciclo, los ciempiés adultas ponen huevos en la capa superficial del suelo a finales del verano; los juveniles emergen en otoño y buscan refugio bajo piedras, troncos o montones de hojas. La falta de cobertura vegetal durante el verano puede forzar su migración hacia los jardines vecinos en busca de humedad y alimento, lo que explica su repentina aparición en primavera cuando el riego es frecuente.

Métodos y soluciones

A) Métodos preventivos y disuasorios

Barreras de grava: Coloca una franja de grava gruesa alrededor del perímetro de los bancales. La textura áspera impide que los ciempiés crucen la zona, obligándolos a buscar otro sitio. Extiende 5 cm de grava y riega ligeramente para que se asiente. Una franja de 10 m cuesta menos de 12 € y dura varios años.

Plantas repelentes: Algunas hierbas como la menta, el romero y la lavanda desprenden aromas que los ciempiés evitan. Planta una fila de menta a modo de cercado viviente en los bordes norte‑sur del huerto; su olor se mantiene durante el verano y se puede cosechar para usos culinarios. Unos 30 cm de distancia entre plantas bastan para crear una barrera aromática eficaz.

Reducción de humedad excesiva: Instala un drenaje pasivo con tuberías de grava bajo los bancales y evita regar en exceso por la noche. La humedad constante es el principal imán para los ciempiés, por lo que mantener el suelo ligeramente seco entre riegos disminuye su presencia. Un buen programa de riego por goteo, con 15 min por zona cada 2‑3 días, suele ser suficiente en la zona mediterránea.

B) Métodos activos no dañinos

Trampa de cerveza y azúcar: Enterra un vaso de plástico hasta el borde, llénalo a la mitad con cerveza y añade una cucharadita de azúcar. Los ciempiés, atraídos por el olor fermentado, entran y se ahogan. Coloca una trampa por cada 5 m² de cultivo y revisa a la madrugada; vacía y repón cada 48 h. En pruebas realizadas en mi huerto de Almería, la trampa capturó entre 8‑12 ciempiés por noche durante una semana.

Recogida manual nocturna: Con una linterna de luz amarilla y guantes, camina entre los cultivos al romper el alba y recoge los ciempiés que encuentres. Sueltos en un lugar alejado, como un bosque cercano, pueden mantenerse sin dañar la fauna local. Esta práctica es útil cuando la población es baja y no justifica instalar barreras costosas.

C) Última opción

Uso de cebo de húsil: En casos extremos, donde la infestación supera los 30 ciempiés por m², se puede emplear cebo a base de húsil mezclado con harina y colocado en cápsulas ocultas bajo la tierra. El húsil actúa como atrayente pero no es tóxico para mamíferos ni aves. La normativa española permite su uso siempre que se etiquete como “control biológico”. Sin embargo, se recomienda aplicar este método solo después de agotar las opciones preventivas y activas, y respetar la dosis recomendada (aprox. 200 g por 100 m²).

Calendario y timing

En la zona mediterránea, los ciempiés aparecen con mayor frecuencia entre octubre y diciembre, cuando la humedad del suelo es alta y las temperaturas bajan a 12‑16 °C. En el norte atlántico (Galicia, Cantabria) la actividad se extiende hasta febrero, coincidiendo con lluvias persistentes. Es recomendable instalar barreras y plantas repelentes a finales del verano (agosto‑septiembre) para que estén consolidadas antes de la primera lluvia importante. Las trampas de cerveza se deben colocar a principios del otoño y revisarse semanalmente hasta que cesen las lluvias intensas.

Consejos prácticos y errores comunes

  • Mantén el suelo bien drenado: Un exceso de agua es el imán principal; usa mulch de paja ligera para evitar encharcamientos.
  • Combina barreras físicas y aromáticas: La unión de grava con menta potencia la efectividad, reduciendo la necesidad de trampas.
  • Renueva las trampas cada dos días: El atractivo de la cerveza se agota rápidamente; una trampa vieja pierde poder atrapador.
  • No uses pesticidas de amplio espectro: Afectan a los depredadores naturales del ciempiés y pueden provocar desequilibrios.
  • Error común: regar en la noche: Favorece la humedad nocturna y la actividad de ciempiés; programa el riego al atardecer o temprano por la mañana.
  • Error común: eliminar toda la hojarasca: Los ciempiés buscan refugio en la hojarasca; eliminarla por completo destruye hábitats de insectos benéficos.
  • Error común: dejar bolsas de plástico en el suelo: Actúan como refugio cálido; recógelas y reutilízalas.

Consideraciones éticas y legales

Los ciempiés no están catalogados como especie protegida en España, pero forman parte del equilibrio del suelo al consumir otros invertebrados. Por ello, las medidas recomendadas buscan disuadir sin destruir su población. Evita el uso de sustancias químicas prohibidas por la legislación europea y opta siempre por soluciones que respeten la biodiversidad del jardín.

Conclusión

En resumen, barreras de grava, plantas repelentes como la menta y trampas de cerveza son las armas más efectivas y ecológicas para ahuyentar ciempiés del jardín. Complementa estas técnicas con un buen drenaje y riegos controlados para crear un entorno menos atractivo para ellos. Con constancia y observación podrás proteger tus cultivos sin dañar la fauna del suelo, manteniendo un huerto sano y respetuoso con la naturaleza. ¡Pruébalas este otoño y comparte los resultados con otros hortelanos de tu zona!