Cómo atraer mariquitas al huerto de forma natural
- 10 Nov, 2025
Si quieres atraer mariquitas al huerto, estás a punto de descubrir una de las alianzas más sencillas y rentables que existen en la horticultura española. Las mariquitas son depredadoras voraces de pulgones, ácaros y pequeñas cochinillas, y su presencia permite reducir dramáticamente los tratamientos químicos. En el Mediterráneo, donde el verano es seco y los pulgones proliferan, contar con estas pequeñas aliadas resulta casi indispensable. A lo largo del artículo verás qué plantas, refugios y hábitos cotidianos hacen que tus rincones verdes se conviertan en un auténtico hotel para ellas.
Identificación y comportamiento
Las mariquitas se reconocen al instante: cuerpo ovalado, colores que van del rojo brillante al naranja, y manchas negras (en la especie más común en España, la mariquita de siete puntos Coccinella septempunctata). Cada ejemplar mide entre 4 y 7 mm y, aunque su vida suele ser de un año, pueden reproducirse varias veces al año.
En cuanto a beneficios, una sola mariquita adulta puede devorar hasta 100 pulgones al día; una población estable mantiene bajo control plagas que, de otro modo, diezificarían tus cultivos de tomate, pepino o lechuga. Además, al alimentarse de ácaros y moscas blancas, ayudan a que las flores de tus hortalizas no se marchiten prematuramente.
Su hábitat natural incluye praderas, bordes de bosques y troncos en descomposición. En España aparecen con más frecuencia en las regiones atlánticas (Galicia, Asturias, País Vasco) donde la humedad favorece su ciclo, pero también están muy presentes en la meseta central y en la Costa de Granada, siempre que encuentren refugio y alimento.
Los mariquitas son diurnas: vuelan bajo, se posan sobre hojas y buscan constantemente presas. En primavera salen del estado latente que guardan bajo cortezas y hojarasca; durante el verano se dispersan siguiendo el rastro de alimento, y en otoño buscan lugares donde hibernar, como montículos de hojas o grietas en muros.
Métodos y soluciones
A) Plantas y flores
Plantas atrayentes: las flores con néctar y polen fácil de acceder son el gancho perfecto. En el sur de España, la caléndula (Calendula officinalis), la capuchina (Tropaeolum majus) y el alzacón (Echinacea purpurea) florecen desde marzo hasta octubre y atraen a las mariquitas adultas. En el norte, la rosa mosqueta y el espino albardín (Rhamnus alaternus) cumplen la misma función.
Calendario de siembra: planta estas especies a la salida de la primavera, entre marzo y abril, para que empiecen a florecer justo cuando los pulgones aparecen. Un espacio de 15 cm entre plantas permite que las mariquitas se desplacen sin obstáculos y encuentren refugio entre los tallos.
B) Refugios y hábitat
Hoteles de insectos: construye un refugio con bambú, troncos secos y paja enrollada. Apila los materiales en forma de torre y fíjalos a 30 cm del suelo, cerca del borde del huerto. Las mariquitas buscarán estos sitios para pasar el invierno o refugiarse durante los picos de calor.
Piedras y ladrillos: dispone una fila de ladrillos rotos o una pequeña roca en el centro del huerto; bajo ellas se forma una zona húmeda que favorece la reproducción de pulgones y, por ende, el alimento de las mariquitas.
Cáscara de huevo: esparce cáscara triturada alrededor de las plantas. No sólo aporta calcio al suelo, sino que crea microhábitats donde las larvas pueden refugiarse.
C) Condiciones ambientales
Agua: las mariquitas necesitan fuentes de humedad, sobre todo en los veranos de Andalucía y Murcia donde las temperaturas superan 30 °C y la evaporación es rápida. Instala un pequeño bebederón con una bandeja poco profunda; rellénalo con agua cada dos días y colócalo bajo sombra.
Suelo sin químicos: evita fertilizantes con alto contenido nitrogenado, ya que favorecen el crecimiento de pulgones y pueden ahuyentar a los depredadores. Opta por compost casero o abono de lombrices, que aportan nutrientes equilibrados y conservan la biodiversidad.
D) Mantenimiento
Riego puntual: en lugar de regar a cañada, utiliza riego por goteo o mangueras perforadas. El riego localizado mantiene el follaje seco, dificultando la proliferación de pulgones, pero sin eliminar la humedad que las mariquitas requieren.
Observación mensual: cada 30 días, revisa las flores atrayentes y los refugios. Si notas que las mariquitas disminuyen, añade más plantas delgadas (como la cicuta) o amplía el hotel de insectos.
Gestión de plagas complementaria: si aparecen plagas resistentes, recurre primero a mezclas de jabón potásico (5 ml por litro) en lugar de insecticidas sintéticos; las mariquitas toleran estas soluciones y seguirán alimentándose.
En conjunto, estos pasos forman un ecosistema autosuficiente donde las mariquitas encuentran alimento, refugio y agua, mientras controlan las plagas que amenazan tus cultivos.
Calendario y timing
En la meseta central, la actividad de las mariquitas se dispara a partir de abril y se mantiene hasta octubre; allí, el pico de pulgones coincide con la floración de la capuchina en mayo. En el norte húmedo, como Galicia, la temporada se extiende hasta noviembre gracias a la menor amplitud térmica. Por tanto, planta tus flores atrayentes al inicio de la primavera y mantén los refugios todo el año, pero refuerza el riego y la cobertura vegetal justo antes de los meses más calurosos (julio‑agosto).
Consejos prácticos y errores comunes
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Consejo 1: mezcla semillas de caléndula y capuchina en la misma zanja; el efecto visual atrae tanto a mariquitas como a polinizadores y reduce la competencia entre ellas.
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Consejo 2: combina el hotel de insectos con una pequeña pila de hojas secas; las larvas de mariquita aprovechan la materia orgánica para ocultarse y alimentarse.
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Consejo 3: si notas pocos depredadores, revisa el nivel de nitrógeno del suelo; el exceso genera abundancia de pulgones pero ahuyenta a las mariquitas. Reduce la dosis de fertilizante y añade harina de roca.
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Error típico 1: aplicar pesticidas de amplio espectro; matan tanto a los pulgones como a las mariquitas. Opta por medidas mecánicas y biológicas.
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Error típico 2: regar al anochecer; la humedad prolongada favorece plagas y reduce la actividad diurna de las mariquitas. Prefiere el riego matutino.
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Error típico 3: olvidar los refugios en invierno; sin un sitio donde hibernar, la población se reduce drásticamente en primavera siguiente.
Consideraciones éticas y legales
Las mariquitas están protegidas por la normativa de biodiversidad de la UE; no se permite su captura masiva ni su comercio sin autorización. Fomentar su presencia mediante hábitats y alimento es totalmente legal y contribuye al equilibrio ecológico del huerto. Recuerda que, aunque son beneficiosas, forman parte de una red de interdependencias: su desaparición podría favorecer la proliferación de plagas secundarias.
Conclusión
En resumen, para atraer mariquitas al huerto basta con tres pilares: plantas florales que ofrezcan néctar, refugios como hoteles de insectos y condiciones de riego que mantengan la humedad sin encharcar. Añade un pequeño bebederón y evita fertilizantes excesivos; verás cómo la población de mariquitas se establece y controla los pulgones de forma natural.
Pon en práctica estos pasos en la próxima temporada y conviértete en el vecino que cultiva no solo verduras, sino también biodiversidad. Además, si te interesa seguir ampliando tu huerto ecológico, puedes explorar la atracción de abejas solitarias o la instalación de gallineros para erizos, siempre respetando el equilibrio del entorno. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de un huerto más sano y productivo!