Cómo Ahuyentar Abejas del Huerto de Forma Responsable

Cómo Ahuyentar Abejas del Huerto de Forma Responsable

Si buscas ahuyentar abejas del huerto sin poner en riesgo su salud, estás en el sitio correcto. En muchas áreas de España, desde los olivares del Mediterráneo hasta los huertos de huertas familiares en la meseta, las abejas pueden volverse una verdadera molestia cuando se centran en cultivos que no necesitan polinización, como la lechuga o los pimientos.
En este artículo te explicaré por qué aparecen, qué comportamientos observamos y, lo más importante, qué soluciones prácticas y respetuosas puedes aplicar para mantenerlas a una distancia segura.


Identificación y Comportamiento

Las abejas suelen llegar al huerto atraídas por flores abundantes y fuentes de agua. Si notas pequeños zumbidos alrededor de tus tomates, berenjenas o, peor aún, de tus lechugas recién sembradas, estás frente a una visita no deseada. El rastro típico son pequeños grupos que se posan sobre los pétalos y bajan el probóscide para succionar néctar.

En zonas atlánticas como Galicia o Asturias, la humedad prolongada favorece la actividad de abejorros y abejas melíferas desde marzo hasta junio. En el Mediterráneo (Valencia, Andalucía) el pico se desplaza a abril-mayo, cuando las temperaturas rondan entre 18 y 24 °C y la floración de hierbas aromáticas está en su apogeo.

A estas horas del día, especialmente al amanecer y al atardecer, su actividad es máxima porque buscan fuentes de néctar antes de la caída de la temperatura nocturna. Además, si el huerto está rodeado de públicas de flores silvestres o de arbustos como el romero, los insectos se sienten aún más atraídos, lo que incrementa las visitas indeseadas.


Métodos y Soluciones

A) Métodos preventivos y disuasorios

Barreras físicas: Colocar mallas anti‑insectos de 20 µm sobre los cultivos vulnerables es una de las tácticas más eficaces. La malla permite la entrada de luz y aire, pero impide que las abejas atraviesen la superficie. Solo necesitas unos 2 m de cinta para cubrir una parcela de 10 m², y el coste es inferior a 15 €.

Plantas repelentes: Algunas especies como la menta, el tomillo y la lavanda desprenden olores que desagradan a las abejas sin afectar a los demás insectos beneficiosos. Plantar una fila de menta a los bordes del huerto actúa como barrera aromática; basta con 30 cm de separación entre la planta y el cultivo objetivo.

Reducción de fuentes de néctar no deseado: Si tienes macetas con flores de geranio o petunia cerca de los cultivos que no necesitan polinización, elimínalas o trasplántalas a otro sitio. Esto evita que las abejas “se acostumbren” al huerto y se conviertan en visitantes habituales.

B) Métodos activos no dañinos

Trampas de captura con azúcar: Prepara un recipiente de plástico de 500 ml, rellénalo con una mezcla de agua y azúcar (1:1) y cuélgalo a unos 30 cm del suelo. Las abejas son atraídas por el azúcar, entran y quedan atrapadas en el líquido. Vacía la trampa cada dos días y reutilízala mientras dure la temporada alta.

Dispositivos ultrasonidos: Los repelentes ultrasónicos emiten frecuencias de 20–30 kHz que resultan irritantes para los insectos voladores. Un dispositivo cuesta entre 20 y 30 € y puede cubrir aproximadamente 15 m². Colócalo a la entrada del huerto y enciéndelo al amanecer; su efecto es más notorio durante la tarde.

Recogida manual al atardecer: Cuando el sol comienza a ponerse, las abejas disminuyen el vuelo y se posan en las plantas. Usa una red de mano o simplemente sacude suavemente los cultivos y deja que caigan en un cubo. Esta práctica, aunque laboriosa, elimina a los individuos sin dañarlos y permite su liberación más allá del huerto.

C) Última opción (solo si es necesario)

Reubicación asistida por apicultores: Si la presión es muy alta y los métodos anteriores fallan, ponte en contacto con una asociación de apicultores local. En la mayoría de las provincias (por ejemplo, Castilla‑La Mancha y Cataluña) los apicultores aceptan transportar colonias a colmenares urbanos o rurales. Este proceso respeta la fauna y, a la vez, reduce la población incipiente en tu huerto. Recuerda que la captura y eliminación directa está prohibida en la mayor parte de la legislación española, ya que las abejas están protegidas por la Directiva 2009/147/CE sobre conservación de especies silvestres.


Calendario y Timing

En el norte de España (Galicia, Cantabria) la actividad de las abejas comienza a finales de marzo y se mantiene hasta julio. En el sur mediterráneo (Murcia, Andalucía) el pico se desplaza a abril‑junio, coincidiendo con la floración de los cítricos y la primavera de los huertos. Por ello, es fundamental instalar las barreras físicas y plantar las especies repelentes antes de que se inicie la floración, es decir, a principios de marzo en la meseta y a finales de febrero en la costa mediterránea.

Durante el verano, las abejas tienden a buscar agua; colocar bebederos lejos del huerto ayuda a desviar su atención. En otoño, la actividad decae rápidamente cuando la temperatura media cae bajo 15 °C, por lo que el mantenimiento puede reducirse.


Consejos Prácticos y Errores Comunes

  • Instala la malla anti‑insectos justo después de la siembra; si esperas a que las plantas crezcan tendrás que cortar la malla y perderás eficacia.
  • Combina plantas repelentes con barreras físicas; una sola estrategia rara vez es suficiente en áreas con abundante flora silvestre.
  • Revisa las trampas cada 48 h; si acumulan demasiada miel, pueden convertirse en atractivo para otras plagas como hormigas.
  • No uses pesticidas de amplio espectro contra las abejas; dañan también a los polinizadores benéficos y pueden contaminar el suelo.
  • Evita colocar redes demasiado ajustadas; una malla demasiado fina asfixia a los cultivos y dificulta el paso del aire, provocando microclimas de humedad que favorecen enfermedades.
  • No elimines todas las flores del entorno, porque eso afectaría a los enemigos naturales de otras plagas (como las mariquitas).

Consideraciones Éticas y Legales

Las abejas están protegidas por la normativa española y europea, por lo que su exterminio está prohibido y, en muchos casos, penalizado. La Directiva 2009/147/CE exige la conservación de especies silvestres y sus hábitats, por lo que cualquier medida debe ser no letal y respetuosa. Recurrir a la reubicación con apicultores locales no solo cumple la ley, sino que mantiene el equilibrio ecológico del huerto y la zona circundante.


Conclusión

Para ahuyentar abejas del huerto de forma responsable, lo más efectivo es combinar barreras físicas (malla anti‑insectos) con plantas repelentes como menta y lavanda, y reforzar con trampas de azúcar o dispositivos ultrasónicos durante la época crítica. Si todo falla, la reubicación asistida por apicultores garantiza una solución ética y legal.

Recuerda que la constancia y la planificación anticipada son claves: instala tus defensas antes de la primera floración y mantén las trampas limpias. Así protegerás tus cultivos sin comprometer a los polinizadores que son vitales para la biodiversidad española. ¡Manos a la obra y que tu huerto siga floreciendo en armonía con la fauna!