Cómo eliminar araña roja en geranios
- 23 Nov, 2025
Si cultivas geranios en tu balcón o jardín y notas manchas amarillentas y telarañas diminutas, es muy probable que estés frente a la araña roja. Esta plaga es muy frecuente en la zona mediterránea y en climas atlánticos con inviernos suaves, donde el geranio se usa como planta ornamental durante todo el año. Aunque no suele acabar con la planta de un día para otro, si la dejas sin control puede debilitarla, frenar su floración y, en casos graves, provocar la pérdida total del cultivo. Afortunadamente, eliminar araña roja en geranios es posible con técnicas ecológicas que puedes aplicar ahora mismo.
Identificación de la araña roja en geranios
La araña roja (Tetranychidae) es un ácaro diminuto, de 0,4‑0,5 mm de longitud, casi invisible a simple vista. Su color varía entre rojo anaranjado, marrón rojizo o incluso amarillo pálido, según la especie y la etapa de desarrollo. Se sitúa mayormente en la parte inferior de las hojas, donde forma finas telarañas que parecen un polvo plateado. Si pasas la mano sobre la hoja, sentirás una ligera sensación rugosa; al levantarla, verás pequeñas motas que se desprenden como polvo de harina.
Los daños son bastante característicos: las hojas adquieren manchas amarillentas que se vuelven necrosadas en el centro, y el tejido se vuelve áspero y seco. Con el tiempo, las hojas pueden quedar tornadas y perder vigor, lo que reduce la producción de flores. Además, la alimentación de la araña roja debilita la planta, haciéndola más vulnerable a hongos y a otras plagas, como pulgones y cochinillas. En climas cálidos y secos (por ejemplo, en la Murcia o la Cataluña interior) la plaga se multiplica rápidamente cuando la temperatura supera los 25 °C y la humedad relativa cae bajo el 40 %. En zonas más húmedas, como la Galicia o el País Vasco, el ácaro también se desarrolla, pero su ritmo de reproducción es más lento, apareciendo con mayor intensidad en los meses de mayo a julio.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Una inspección regular es la base: revisa el envés de cada geranio cada 2‑3 días, sobre todo después de periodos secos y soleados. Si detectas menos de 5 ácaros por hoja, basta con un chorro de agua a presión moderada, preferiblemente temprano por la mañana, para arrastrarlos sin dañar la planta. El riego también ayuda a mantener una humedad relativa del aire entre 50‑60 %, lo que desfavorece su desarrollo.
Planta herbáceas aromáticas como albahaca, tomillo o romero cerca de los geranios: sus aceites esenciales repelen a la araña roja y atraen insectos beneficiosos. Asimismo, controla la presencia de hormigas, que suelen proteger a los ácaros a cambio de su melaza. Coloca barreras de tiza o una línea de tierra de diatomeas alrededor de la maceta para impedir el ascenso de hormigas.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 %): Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua tibia. Añade unas gotas de detergente neutro como emulsionante y pulveriza el envés de las hojas al atardecer, evitando el sol directo que pudiera quemar la hoja. Repite cada 3‑4 días hasta que no veas más ácaros. Este jabón rompe la capa cerosa del ácaro y provoca su deshidratación.
Aceite de neem (0,5‑1 %): Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas 5 gotas de jabón líquido para que se emulsione. Aplica una cobertura completa del envés y la cara superior de la hoja, preferiblemente entre las 18:00 y 20:00. El neem actúa como insecticida e inhibidor de la reproducción; se debe aplicar cada 7 días y, en caso de fuerte infestación, alternar con el jabón potásico para evitar resistencia.
Purín de ortiga o ajo: Hierve 200 g de hojas de ortiga fresca en 1 l de agua durante 15 min, deja enfriar, cuela y rellena una botella rociadora. Riega las plantas cada 5‑7 días. El purín actúa como repelente y estimula la defensa natural de la planta. El ajo funciona igual: tritura 3 dientes de ajo, déjalos macerar en 500 ml de agua durante 24 h, cuela y usa con la misma frecuencia.
Depredadores naturales: Las ácaros depredadores (Phytoseiulus persimilis), mariquitas y crisopas son excelentes aliados. Para atraerlas, planta flor de caléndula, eneldo y milenrama cerca de los geranios. Puedes adquirir kits de ácaros depredadores en viveros especializados; su liberación debe hacerse al anochecer, esparciendo una pequeña cantidad sobre la vegetación. Cada ácaro depredador puede consumir hasta 30 ácaros rojos al día, reduciendo rápidamente la población.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Solo cuando la infestación supere el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no den resultado, recurre a un insecticida respaldado para agricultura ecológica, como los piretrinas de origen natural (permethrin de origen vegetal). Aplica siguiendo las indicaciones del fabricante, respetando un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de volver a exponer la planta al público o a la venta. Usa siempre guantes y mascarilla para evitar inhalación.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a tratar en cuanto veas los primeros signos de araña roja: manchas amarillentas y telarañas. Con el jabón potásico, aplica cada 3‑4 días; con aceite de neem, cada 7 días; con purín de ortiga, cada 5‑7 días. Alterna los productos para cubrir distintas fases del ciclo de vida del ácaro y evitar que se acostumbre. El momento óptimo es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la radiación solar es tenue y los ácaros están más activos en la hoja. Mantén el tratamiento hasta que, durante una semana completa, no detectes ningún ácaro al revisitar el envés de la hoja.
Prevención a largo plazo
Control del nitrógeno: Los geranios alimentados con fertilizantes muy ricos en nitrógeno (tipo NPK 30‑10‑10) generan brotes exuberantes y jugosos, el festín perfecto para la araña roja. Prefiere abonos equilibrados (por ejemplo, NPK 10‑10‑10) y aplica una dosis de 5 g/L cada mes durante la fase de crecimiento.
Biodiversidad y refugios: Mantén una zona con flores silvestres y hierbas aromáticas alrededor del huerto; esto crea un hábitat para depredadores naturales y reduce la presión de plagas. No elimines toda la “mala hierba” a los pies de tus geranios: la maleza puede albergar ácaros depredadores y proporcionar sombra que eleva la humedad foliar, dificultando la proliferación de la araña roja.
Riego y ventilación: Un riego regular pero moderado, evitando encharcamientos, y una buena circulación de aire (poda ligera para abrir el interior del macetero) ayudan a mantener la humedad relativa dentro del rango ideal (50‑70 %) y a prevenir la sequedad que favorece al ácaro.
Rotación de macetas: Si cultivas geranios en contenedores, cambia la ubicación cada dos años, alternando con otras especies (por ejemplo, petunias o fucsias) para interrumpir el ciclo de la plaga.
Errores comunes que debes evitar
- Esperar demasiado antes de actuar: la araña roja se reproduce cada 5‑7 días, así que el retraso permite que la población explote.
- Solo regar con agua cuando aparecen manchas: sin presión el agua no elimina los ácaros y puede favorecer la sequedad.
- Aplicar productos bajo el sol directo: el calor intensifica la fototoxicidad y quema las hojas, reduciendo la fotosíntesis.
- No repetir el tratamiento: el ciclo de vida incluye huevos que eclosionan 3‑5 días después; si no repites, la plaga vuelve.
Conclusión
Eliminar araña roja en geranios es totalmente viable siguiendo un plan que combine inspección frecuente, jabón potásico, aceite de neem y la introducción de depredadores naturales como mariquitas y ácaros depredadores. Actúa tan pronto como veas los primeros signos, programa aplicaciones cada 3‑7 días según el producto y protege la planta con buenas prácticas de riego y fertilización equilibrada. Con constancia, tu geranio volverá a lucir sus brillantes flores sin tener que recurrir a químicos agresivos.