Cómo eliminar mosca blanca en calabacines
- 03 Nov, 2025
Si cultivas calabacines en tu huerto, seguramente ya has visto cómo la mosca blanca aparece de repente, dejando una capa algodonosa sobre las hojas y provocando que los frutos se vuelvan amarillos y deformes. Este insecto es una de las plagas más comunes en la zona mediterránea y, si no lo controlas a tiempo, puede reducir la cosecha hasta en un 30 %. A continuación te explico cómo identificar la mosca blanca y qué métodos ecológicos puedes aplicar para eliminarla sin recurrir a químicos agresivos.
Identificación de la mosca blanca en calabacines
La mosca blanca es un pequeño insecto de cuerpo blando que mide entre 1 y 3 mm de longitud. Su color varía del blanco lechoso al grisáceo y, como su nombre indica, suele cubrirse de una fina capa cerosa que le confiere ese aspecto algodonoso. Las hembras ponen los huevos en la parte inferior de las hojas jóvenes y en los tallos tiernos; al eclosionar, las ninfas (llamadas “púes”) también están recubiertas de esa sustancia, lo que dificulta su detección a simple vista.
Los síntomas más evidentes son hojas que se vuelven amarillentas y se marchitan rápidamente, además de una ligera debilidad de la planta que se traduce en frutos más pequeños y con manchas amarillas. La capulladura cerosa favorece la aparición de hongos como la mildew (mildiú), porque retiene humedad en la superficie foliar. Otro daño indirecto es la transmisión de virus como el virus del enrollamiento del calabacín, que produce deformaciones en los frutos.
En España, la mosca blanca aparece con mayor intensidad a partir de abril y se mantiene activa hasta octubre, cuando las temperaturas superan los 20 °C de día. Es especialmente problemática en la Andalucía, la Comunidad Valenciana y el Levante, donde el clima cálido y seco favorece su desarrollo. En la Meseta central, la aparición suele retrasarse hasta mayo y se intensifica con las olas de calor de julio‑agosto. En regiones atlánticas (Galicia, Cantabria) la presencia es menor, pero los microclimas cálidos en invernaderos pueden albergar la plaga.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Lo primero es inspeccionar tus plantas cada 2‑3 días, sobre todo en la parte inferior de las hojas. Si detectas menos de 5 individuos por planta, basta con un chorro de agua a presión moderada al amanecer; el flujo arrastra a los insectos sin dañar la hoja. Además, elimina los restos vegetales y la maleza alrededor del huerto, ya que sirven de refugio para la plaga.
Planta trampas de albahaca o lavanda junto a los calabacines: su aroma repele a la mosca blanca y, al mismo tiempo, atrae a depredadores naturales. Otra medida sencilla es colocar mallas anti‑insectos (polietileno de 0,2 mm) alrededor del cultivo; estas barreras físicas evitan que los adultos lleguen a las hojas, y son reutilizables temporada tras temporada.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 %): Disuelve entre 10‑20 ml de jabón en 1 l de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, cuando la radiación solar es menor y los insectos están más activos. Repite la aplicación cada 4‑5 días hasta que no observes más individuos. El jabón rompe la capa cerosa y deshidrata a la mosca blanca sin dañar la planta.
Aceite de neem (0,5‑1 %): Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de un detergente neutro para emulsionar. Aplica cada 7‑10 días, preferiblemente en las primeras horas de la tarde. El neem interfiere con la alimentación y reproducción de la plaga y tiene un efecto residual de una semana.
Purín de ajo o de ortiga: Tritura 5 dientes de ajo o 200 g de ortiga fresca en 1 l de agua, deja macerar 24 h y cuela. El extracto se rocía dos veces por semana. El olor fuerte ahuyenta a la mosca blanca y, al mismo tiempo, refuerza la resistencia de la planta contra hongos.
Depredadores naturales: Las crisopas, las mariquitas y las avispas parasitoides del género Encarsia atacan a la mosca blanca en todas sus fases. Plantar eneldo, hinojo y coriandro cerca del huerto crea un refugio para estos insectos benéficos. Si dispones de presupuesto, puedes comprar kits de **larvas de Encarsia en viveros especializados y liberarlos según las indicaciones (aprox. 200 larvas por m²).
C) Tratamiento químico (última opción)
Solo cuando la infestación supera el 50 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no controlan la plaga, recurre a un insecticida de piretrina natural (por ejemplo, preparado a base de piretrina derivada de flores de crisantemo). Aplica siguiendo la dosis del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de cosechar los calabacines. Este producto está autorizado en agricultura ecológica, pero su uso debe ser puntual y bien planificado.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a tratar en cuanto veas los primeros signos de la mosca blanca: la capa algodonosa y el amarilleo leve de las hojas. Con jabón potásico, programa una aplicación cada 4‑5 días mientras haya presencia de la plaga; con aceite de neem, mantén un intervalo de 7‑10 días. Alternar ambos productos aumenta la eficacia, ya que el jabón actúa por contacto inmediato y el neem ofrece un control residual.
El mejor momento del día para pulverizar es al atardecer (entre las 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es baja y la evaporación es mínima. Además, los insectos son más activos al anochecer, lo que favorece que el producto los cubra directamente. Continúa las aplicaciones hasta que, durante una semana completa, no observes ni una sola mosca blanca en el envés de las hojas.
Prevención a largo plazo
Evita el exceso de nitrógeno en tus abonados. Un fertilizante con proporción NPK 10‑10‑10 aplicado en dosis moderadas favorece un crecimiento vigoroso pero no excesivo, lo que reduce la suculencia de los brotes y, por tanto, la atracción de la mosca blanca. Prefiere fertilizantes orgánicos como compost bien curtido o harina de sangre en pequeñas cantidades.
Fomenta la biodiversidad alrededor del huerto: reserva un rincón con flores silvestres, instala pequeñas cajas de refugio para mariquitas y deja una franja de hierba alta donde los depredadores puedan refugiarse. La rotación de cultivos también ayuda; después de la cosecha de calabacines, planta leguminosas (por ejemplo, guisantes) que no son hospederos de la plaga. En regiones donde la mosca blanca es muy frecuente, considera la instalación de invernaderos con mallas anti‑insectos para los cultivos de primavera.
Errores comunes
Un error típico es esperar demasiado antes de actuar; la mosca blanca se reproduce rápidamente y una pequeña colonía puede convertirse en una plaga devastadora en 10‑12 días. Otro fallo frecuente es usar solo agua sin jabón, lo que apenas desalienta a los insectos. Tratar en plena hora de sol quema las hojas y reduces la eficacia del producto. Finalmente, no repetir los tratamientos según el ciclo de vida (aprox. 7‑10 días) permite que las ninfas emergentes sobrevivan y repoblen el cultivo.
Conclusión
Eliminar la mosca blanca en calabacines es totalmente viable con jabón potásico, aceite de neem y la introducción de depredadores naturales como crisopas y mariquitas. Actúa tan pronto detectes los primeros signos, mantén una frecuencia de aplicación adecuada y protege tus plantas con barreras físicas y buenas prácticas de fertilización. Con constancia y un enfoque ecológico, lograrás un huerto saludable y una cosecha abundante sin necesidad de químicos agresivos.