Cómo eliminar mosca blanca en judías: métodos ecológicos efectivos
- 01 Nov, 2025
Si tienes judías y notas diminutos insectos blancos sobre las hojas, seguramente estés viendo la mosca blanca. En muchas partes de España, sobre todo en la zona Mediterránea y en la Meseta Central, esta plaga aparece con fuerza en primavera y principios de verano, arruinando cosechas y obligándote a buscar soluciones rápidas. Afortunadamente, eliminar mosca blanca en judías es posible sin recurrir a químicos agresivos, basta con combinar buenas prácticas de cultivo y unos cuantos trucos caseros.
A lo largo de este artículo vamos a describir cómo reconocer la plaga, qué tratamientos ecológicos funcionan mejor y cuándo es necesario acudir a un producto autorizado. Todo ello con ejemplos reales de mi huerto de Sevilla y de los jardines de Zaragoza, para que puedas aplicarlo en cualquier rincón del país.
Identificación de la mosca blanca en judías
Descripción física
La mosca blanca (Aleyrodidae) mide entre 1 y 2 mm de longitud y presenta un cuerpo ovalado cubierto de una fina capa cerosa que refleja la luz, dándole ese tono lechoso característico. En reposo aparecen como pequeños puntos blancos agrupados en la cara inferior de las hojas, pero también pueden observarse en tallos y púas de la planta.
Daños que causa
Estos insectos succionan la savia y provocan una decoloración amarillenta de las hojas, que luego se vuelven crujientes y caen prematuramente. Además, excretan una melaza azucarada que favorece la proliferación de hojuelas negras (fumagina) y atrae a hormigas que, a su vez, protegen a la plaga de depredadores. En los cultivos de judía verde y judía de palo, la pérdida de fotosíntesis puede reducir la producción hasta en un 30 % si no se controla a tiempo.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En climas cálidos como el de Murcia o Almería, la mosca blanca puede completar 5‑6 generaciones al año, iniciando su ciclo cuando las temperaturas nocturnas superan los 15 °C y la humedad relativa supera el 65 %. En la zona atlántica (Galicia, Cantabria) la aparición se retrasa hasta abril y se mantiene hasta julio, favorecida por la mayor humedad. Cada hembra deposita entre 30‑100 huevos en la parte inferior de la hoja; las larvas ecluidas aparecen en 3‑5 días, por lo que la plaga se multiplica rápidamente si no se interviene a tiempo.
Métodos de eliminación
A) Prevención y manejo cultural
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Inspección regular – Revisa tus judías cada 2‑3 días, sobre todo el envés de las hojas jóvenes. Si detectas menos de 10 insectos por hoja, un simple chorro de agua a presión moderada, aplicado por la mañana, basta para desalojarlos sin dañar la planta.
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Control de hormigas – Las hormigas cuidan de la mosca blanca a cambio de su melaza. Coloca barreras de cinta adhesiva alrededor del tallo, o esparce una fina capa de tierra de diatomeas en la base del cultivo; ambas técnicas dificultan el acceso de hormigas y, por ende, la protección que ofrecen a la plaga.
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Plantas trampa y repelentes – Cultiva cerca de tus judías plantas aromáticas como albahaca, lavanda o menta. Estas especies liberan compuestos volátiles que reducen la colonización de la mosca blanca y, al mismo tiempo, atraen a sus depredadores naturales.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 % de concentración) – Disuelve 10‑20 ml de jabón potásico en 1 l de agua y añade unas gotas de detergente neutro como emulsionante. Pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer (entre 19:00‑20:30) para evitar el quemado bajo sol fuerte. Repite la aplicación cada 4‑5 días hasta observar la desaparición de la plaga.
Aceite de neem (0,5‑1 %) – Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem en 1 l de agua, incorpora 1 ml de jabón de castilla y agita bien. El neem actúa como insecticida y regulador del crecimiento, impidiendo que los ninfas se conviertan en adultos. Aplica cada 7‑10 días, preferiblemente en días nublados o al inicio de la tarde.
Extracto de ajo casero – Tritura 4 dientes de ajo en 200 ml de agua, deja macerar 24 h y cuela. Dilúyelo a razón de 1:5 con agua de riego y rocía el cultivo cada 5 días. El ajo contiene alicina, un compuesto que repele a la mosca blanca y reduce la fertilidad de los huevos.
Depredadores naturales – Introduce en el huerto mariquitas, crisopas y encarsia formosa (un parasitoide especializado). Puedes comprar kits de mariquitas en viveros locales; suelta los insectos al atardecer, cuando la mosca blanca está más activa. Un solo adulto de mariquita puede devorar hasta 100 pulgones y 30 moscas blancas al día. Para favorecer su permanencia, planta hinojo, eneldo y milenrama alrededor del frutal; estas flores proporcionan néctar y refugio.
C) Tratamiento químico (última opción)
Solo cuando la infestación supere el 50 % de la cobertura vegetal y los métodos ecológicos no hayan dado resultados en dos semanas, recurre a un insecticida con piretrinas naturales autorizado para agricultura ecológica. Aplica siguiendo estrictamente la dosis del etiquetado (usualmente 2 l/ha) y respeta el plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Nunca combines este producto con aceites vegetales para evitar fitotoxicidad.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Comienza a tratar en cuanto avistes los primeros adultos o los huevos en el envés de la hoja; no esperes a que la infestación se generalice. Con jabón potásico aplica cada 4‑5 días, mientras que el aceite de neem se emplea cada 7‑10 días. Alternar ambos productos mejora la eficacia y reduce la chance de que la plaga desarrolle resistencia.
El momento óptimo del día es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la temperatura desciende bajo los 25 °C y la radiación solar es mínima; así evitas quemar las hojas y maximizas la acción del producto mientras los insectos están más expuestos en la superficie inferior.
Prevención a largo plazo
Equilibrio de nitrógeno – La mosca blanca prefiere plantas con brotes jugosos, producto de un exceso de nitrógeno. Usa fertilizantes NPK 10‑10‑10 o abonos orgánicos como compost bien compostado, aplicando 50‑70 g/m² en primavera y evitando enmiendas ricas sólo en N.
Biodiversidad y refugios – Mantén una franja de flores silvestres (malva, capuchina) y un pequeño seto de arbustos al borde del huerto. Estos elementos albergan depredadores y parasitoides que mantendrán bajo control la mosca blanca sin que tengas que intervenir.
Rotación de cultivos – En la medida de lo posible, alterna la siembra de judías con cereales o cubiertas vegetales (trigo, centeno) durante al menos una temporada. La rotación rompe el ciclo de la plaga y disminuye la presión de infestación en los años subsecuentes.
Variedades resistentes – Elige variedades locales como ‘Judía de la Marina’ o ‘Alubia de la Mora’, que presentan una menor susceptibilidad a la mosca blanca gracias a su cutícula más gruesa y a un período de crecimiento más corto.
Errores comunes que debes evitar
- Postergar el tratamiento: esperar a que la plaga esté muy extendida dificulta su erradicación.
- Rociar solo con agua: el simple riego no elimina los huevos ni las ninfas protegidas bajo la capa cerosa.
- Aplicar en plena jornada: los productos pueden quemar las hojas y reducir la actividad de los depredadores naturales.
- No repetir la aplicación: la mosca blanca tiene varias fases de desarrollo; un solo borrón no basta para acabar con todas ellas.
Conclusión
Para eliminar mosca blanca en judías basta con combinar una buena inspección, jabón potásico y aceite de neem, y fomentar depredadores naturales como mariquitas y Encarsia. Actúa al primer signo, mantén la frecuencia adecuada y protege tu huerto con prácticas de fertilización equilibrada y biodiversidad. Con constancia, la mosca blanca dejará de ser un problema y podrás disfrutar de una cosecha abundante y saludable.