Cómo eliminar mosca blanca en melones

Cómo eliminar mosca blanca en melones

Si cultivas melones en la huerta, seguro que en alguna época del año has visto esas diminutas moscas revoloteando sobre las hojas. La mosca blanca es una plaga que ataca principalmente a los melones en la región de Castilla‑La Mancha y en Andalucía, donde la producción es mayor. Aunque el daño puede ser considerable, eliminar mosca blanca en melones es posible con métodos simples, ecológicos y sin necesidad de químicos agresivos. A continuación te explico cómo identificarla, qué acciones tomar y cómo prevenir su reaparición.

Identificación de la mosca blanca

La mosca blanca (Aleyrodidae) presenta unos cuerpos diminutos de 1‑2 mm de longitud, recubiertos por una fina capa cerosa que les da un aspecto blanquecino o plateado. En la fase adulta, sus alas son transparentes y apenas visibles a simple vista, pero bajo una lupa se perciben venas negras que forman una pequeña “X”.

En el melón, la plaga se concentra principalmente en el envés de las hojas jóvenes y en los tallos que emergen del suelo. Allí succionan la savia, provocando que las hojas se vuelvan ** amarillentas**, se arruguen y, en casos graves, el tejido se marchite. También depositan una melaza pegajosa que favorece la aparición de hongos negros y atrae a hormigas, que a su vez protegen a los insectos.

El ciclo de vida es rápido: bajo temperaturas de 18‑28 °C, que son habituales en los campos de melón de Extremadura y Murcia durante la primavera y el verano, una hembra puede poner hasta 300‑400 huevos en una hoja. Las crías (ninfas) emergen en 3‑5 días, y en dos semanas pueden generarse dos o tres generaciones. La mayor incidencia se registra entre abril y junio, coincidiendo con la fase de crecimiento vegetativo del melón.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

  1. Inspección regular – Recorre la huerta cada 2‑3 días durante la temporada de mayor riesgo. Busca los típicos pequeños “puntos” blancos en el envés de las hojas.
  2. Riego a presión – Un chorro de agua fuerte dirigido al fondo de la planta elimina colonias incipientes sin dañar la planta. Hazlo por la mañana para que las hojas sequen antes del calor.
  3. Control de hormigas – Coloca cinta adhesiva alrededor del tallo o distribuye tierra de diatomeas en la base; sin hormigas, la mosca blanca pierde su “escudo”.
  4. Plantas trampa – Intercala caléndula o capuchina entre las hileras de melón; atraen a depredadores y actúan como barrera visual para la mosca.

B) Tratamientos ecológicos

  • Jabón potásico (1‑2 %) – Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua y pulveriza el envés de las hojas al atardecer. Repite cada 4‑5 días mientras persista la plaga. El jabón rompe la cutícula de la mosca y la deshidrata.
  • Aceite de neem (0,5‑1 %) – Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua, añadiendo unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Aplica una cobertura completa del follaje cada 7 días; el neem interfiere con la alimentación y reproducción.
  • Infusión de ajo y ortiga – Macera 50 g de hojas de ortiga y 5 dientes de ajo en 1 l de agua durante 24 h, cuela y rocía al amanecer. Esta mezcla actúa como repelente y repele a la mosca sin lesionar a los insectos benéficos.
  • Depredadores naturales – Introduce coccinélidos (mariquitas) y encarsia formosa (ácaro depredador) comprados en viveros especializados. Plantar eneldo, hinojo y milenrama favorece su asentamiento y ayuda a mantener la población de mosca bajo control.

C) Tratamientos químicos (último recurso)

Solo cuando la infestación supera el 50 % del follaje y los métodos ecológicos no son suficientes, puede emplearse un insecticida de piretrina natural autorizado para agricultura ecológica. Aplica siguiendo la dosis del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha. Usa siempre guantes y protege la piel.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto detectes los primeros signos de mosca blanca; no esperes a que la planta presente amarillamiento general. Los jabones potásicos se aplican cada 4‑5 días, mientras que el aceite de neem requiere una dosis cada 7 días. Alternar ambos productos potencia el efecto y evita que la plaga se acostumbre.

El mejor momento para pulverizar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o muy temprano al amanecer, cuando la radiación solar es mínima y los insectos están menos activos. Deja que el tratamiento se seque antes de que vuelva el sol fuerte; de lo contrario, podrías quemar las hojas delicadas.

Prevención a largo plazo

  • Equilibrio de nitrógeno – Evita fertilizantes con exceso de N (tipo urea 46‑0‑0) porque provocan brotes suculentos que atraen a la mosca. Prefiere fórmulas 10‑10‑10 o compost bien descompuesto, aplicando 200 kg/ha en primavera.
  • Biodiversidad – Mantén una franja de flores silvestres y hierbas aromáticas alrededor del huerto. Estas brindan refugio a mariquitas y crisopas, que consumen las moscas y sus larvas.
  • Rotación de cultivos – No plantes melón en el mismo sitio más de 3 años consecutivos; alterna con leguminosas o cereales de ciclo corto para romper el ciclo de la plaga.
  • Variedades resistentes – En la zona de Murcia, la variedad ‘Piel de Sapo’ muestra menor atracción para la mosca blanca, por lo que puede ser una buena opción si el problema persiste.

Errores comunes

Muchos hortelanos esperan demasiado antes de intervenir y, cuando finalmente actúan, la plaga ya está consolidada. Otro error frecuente es riegar con agua tibia en pleno sol, lo que favorece la proliferación de la mosca. Tratar solo con agua corriente sin jabón suele ser insuficiente; la capa cerosa protege al insecto. Además, aplicar el tratamiento en horas de sol intenso quema el follaje y reduce la eficacia del producto. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida deja huevos latentes que rebrotan la infestación.

Conclusión

Eliminar la mosca blanca en melones es totalmente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y encarsia. Actúa rápido al primer indicio, sigue una rutina cada 4‑7 días según el producto y refuerza la biodiversidad del huerto para mantener a raya la plaga. Con constancia y un enfoque ecológico, tus melones estarán sanos y listos para la cosecha.