Cómo eliminar mosca blanca en naranjos: Métodos ecológicos efectivos
- 09 Nov, 2025
Si cultivas naranjos en tu huerto o finca, seguramente habrás visto a veces pequeños insectos blancos que se posan sobre las hojas y la humedad parece más densa. Esa es la mosca blanca, una plaga que puede diezmar la producción si no se controla a tiempo. Eliminar mosca blanca en naranjos es posible sin recurrir a químicos agresivos; basta con combinar una buena identificación, tratamientos ecológicos y medidas preventivas adaptadas al clima español.
En este artículo te explico paso a paso cómo reconocerla, qué métodos caseros y biológicos funcionan mejor y cuándo aplicar cada uno para que tus cítricos vuelvan a lucir saludables y con fruta de calidad.
Identificación de la mosca blanca
La mosca blanca es un insecto muy pequeño, de 1‑2 mm de longitud, con cuerpo cubierto por una capa cerosa de color blanco‑crema que le da su aspecto “esponjoso”. En la fase adulta sus alas son translúcidas y apenas visibles, mientras que en la etapa ninfal (pupas) se parecen a diminutas manchas blancas adheridas a la base de las hojas y a los brotes jóvenes.
Los síntomas que provocan son bastante característicos: en la cara inferior de las hojas aparecen puntos blancos que, al observarlos de cerca, revelan la presencia de los insectos. Con el tiempo la savia que succionan hace que las hojas se encrespen, adquieran un tono amarillento y, en casos graves, se caigan. Además, la melaza que excretan favorece la aparición de hojuelas negras (hojarasca) y atrae hormigas, que protegen a la plaga y dificultan su control.
En cuanto a su ciclo, la mosca blanca se reproduce rápidamente en climas cálidos. Cada hembra puede poner entre 30‑70 huevos que eclosionan en 5‑7 días si la temperatura está entre 20‑28 °C. En la península, la plaga se vuelve más activa a partir de abril en la zona Mediterránea (Levante, Cataluña y Baleares) y en mayo en la zona continental (Madrid, Castilla‑La Mancha). Las regiones más húmedas, como la Costa de Granada o la zona costa de Málaga, favorecen mayores brotes. En zonas de alta montaña o en el norte atlántico, la presencia es más puntual pero no menos dañina.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Lo primero es inspeccionar tus naranjos cada 2‑3 días durante la primavera y el verano, prestando especial atención al envés de las hojas jóvenes. Si detectas menos de 5 individuos por hoja, basta con un chorro fuerte de agua a presión moderada, preferiblemente a primera hora de la mañana. Este método arrastra a los insectos sin dañar la planta y reduce la población inicial.
Plantando especies trampa como la albahaca o la menta piperita alrededor del árbol, crearás un barrera aromática que repele a la mosca blanca y atrae a sus depredadores naturales. Además, controla las hormigas que suelen proteger a la plaga colocando cintas adhesivas alrededor del tronco o esparciendo tierra de diatomeas en la base del árbol; las hormigas no podrán subir y la mosca quedará expuesta.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1 %‑2 %): Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua y agita bien. Aplica con pulverizador hasta que el envés de las hojas quede completamente cubierto, preferiblemente al atardecer (entre 19:00 y 21:00) para evitar quemaduras bajo el sol. Repite cada 4‑5 días hasta que la población desaparezca. Este jabón rompe la capa cerosa del insecto y lo deshidrata rápidamente.
Aceite de neem (0,5 %‑1 %): Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Pulveriza de nuevo el envés de las hojas, preferiblemente una vez a la semana. El neem interrumpe la alimentación y la reproducción de la plaga, ofreciendo un control residual de 5‑7 días.
Purín de ajo y ajonjolí: Tritura 3 dientes de ajo y 30 g de semillas de ajonjolí en 1 l de agua, deja macerar 24 h y cuela. Dilúyelo a 1:10 y rocía cada 7‑10 días. El olor fuerte repele a la mosca y el ajo actúa como insecticida de contacto suave.
Depredadores naturales: Las crioberes (mosca depredadora) y las mariposas sírfidas (como la Coccinellidae - mariquitas) se alimentan vorazmente de la mosca blanca. Para atraerlas, planta eneldo, hinojo y coriandro en los bordes del naranjal. También puedes adquirir larvas de larvas de crisopa en viveros especializados y liberarlas al principio de la temporada (marzo‑abril). Un solo individuo puede devorar 200‑300 huevos o ninfas al día, reduciendo drásticamente la población.
C) Tratamiento químico (última opción)
Solo si la infestación supera el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no logran controlarla, recurre a insecticidas con piretrinas naturales (autorizados para agricultura ecológica). Aplica siguiendo estrictamente la dosis indicada y respeta un plazo de seguridad de 3 días antes de la cosecha. Usa siempre guantes y protege la piel; estos productos son menos tóxicos que los sintéticos pero siguen siendo químicos.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto veas los primeros puntos blancos; no esperes a que la planta se vea estresada. Con jabón potásico aplica cada 4‑5 días mientras la plaga persista, combinándolo con aceite de neem una vez a la semana para cubrir el ciclo de vida completo (huevo‑ninfa‑adulto). Los purines caseros pueden intercalar cada 10‑12 días como refuerzo.
El mejor momento del día para rociar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la radiación solar es mínima y la mosca blanca está más quieta en el envés de las hojas. Evita pulverizar bajo sol directo (> 30 °C) porque podrías quemar el follaje y reducir la eficacia del producto.
Mantén el programa hasta que no encuentres ni un solo individuo durante al menos una semana. Después, reduce la frecuencia a una aplicación de mantenimiento cada 15‑20 días durante el resto del verano, ya que la plaga puede reaparecer con nuevas lluvias.
Prevención a largo plazo
Una de las claves es no sobre‑alimentar tus naranjos con fertilizantes ricos en nitrógeno. Un exceso de N produce brotes muy tiernos y jugosos, perfectos para la mosca blanca. Opta por fertilizantes equilibrados, como NPK 10‑10‑10 o abonos orgánicos a base de compost bien curado, aplicados en primavera y otoño.
Fomenta la biodiversidad alrededor del naranjal: deja una franja de flores silvestres (malva, caléndula, achicoria) y planta arbustos aromáticos (romero, tomillo) que sirvan de refugio a los depredadores. No elimines toda la “mala hierba”; muchas especies silvestres albergan insectos benéficos que mantienen la mosca blanca bajo control de forma natural.
Si puedes, practica una rotación ligera en los huertos adyacentes: cultiva cítricos alternando con olivos o almendros que no son hospedantes de la plaga. Algunas variedades de naranjo como la Navel o la Valencia son ligeramente más resistentes a la mosca blanca gracias a su grosor de cutícula; elige esas portainjertos cuando renueves tu plantío.
Errores comunes
Uno de los más frecuentes es esperar demasiado antes de actuar; la mosca se reproduce con rapidez y lo que hoy son unas pocas ninfas mañana pueden convertirse en una infestación severa. Otro error es usar solo agua sin añadir jabón o aceite; el simple enjuague no elimina la capa cerosa y la plaga sobrevive. También se suele rociar a pleno sol, lo que quema las hojas y disminuye la efectividad del tratamiento. Por último, no repetir las aplicaciones según el ciclo de vida (aprox. 10‑14 días) permite que los huevos eclosionen y reaparezcan.
Conclusión
Eliminar mosca blanca en naranjos no tiene por qué ser una faena costosa ni complicada. Con jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas y crisobas, podrás mantener la plaga bajo control. Actúa rápido al primer signo, sigue el calendario de aplicación y refuerza la biodiversidad del huerto. Con constancia, tus naranjos volverán a producir frutas jugosas y libres de daño, demostrando que la gestión ecológica es totalmente eficaz.