Cómo eliminar orugas en col del huerto
- 02 Nov, 2025
Si cultivas col en tu huerto, seguro que ya has visto alguna hoja con pequeños trozos mastiquados y una oruga verde que parece de paseo. Estas orugas son una de las plagas más habituales en la familia de las brassicáceas y pueden acabar con tu cosecha si no actúas a tiempo. Afortunadamente, eliminar orugas en col es posible sin recurrir a químicos agresivos; basta con seguir una serie de pasos que combinan detección temprana, técnicas ecológicas y buenos hábitos de manejo.
Identificación de la plaga
Descripción física
Las orugas que atacan a la col suelen medir entre 1,5 y 3 cm de longitud cuando están en su fase final. Su color varía del verde brillante al marrón amarillento, con una franja más clara a lo largo del cuerpo que las hace fáciles de reconocer. El cuerpo está segmentado y presenta pequeñas cabezas con mandíbulas afiladas, capaces de cortar el tejido vegetal. Suelen desplazarse en espiral sobre la superficie de la hoja, dejando rastro de seda ligera que a veces confunde a los principiantes.
Daños que causa
Estas orugas se alimentan nocturnamente, masticando los márgenes y los centros de las hojas. El daño típico son agujeros irregulares que aparecen primero en la parte inferior y, con el tiempo, pueden envolver toda la lámina, dejando la planta amarilla y débil. Además, la pérdida de tejido fotosintético reduce el rendimiento de la col y, en infestaciones graves, la planta puede morir antes de formar la cabeza.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En clima mediterráneo, la puesta de huevos ocurre a finales de abril y principios de mayo, cuando las temperaturas diurnas oscilan entre 15 y 22 °C. Las orugas eclosionan en 5‑7 días, pasan rápidamente a la fase de alimentación y pueden generar hasta tres generaciones al año en zonas cálidas como Andalucía o la Costa de Murcia. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la actividad se retarda hasta junio, cuando el suelo se calienta suficientemente. Los períodos lluviosos favorecen su proliferación, ya que el follaje húmedo les permite desplazarse con mayor facilidad.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
- Inspección regular – Revisa tu col cada 2‑3 días, sobre todo el envés de las hojas donde las orugas suelen ocultarse. Un vistazo rápido con la mano te permite detectar los primeros signos antes de que se expandan.
- Limpieza manual – Si encuentras menos de 5 orugas por planta, basta con rascarlas con un dedo o un pincel de cerdas suaves y destruirlas. Hazlo al amanecer, cuando están menos activas.
- Plantas trampa – Coloca en los bordes del huerto una franja de col rizada o mostaza; estas variedades son más atractivas para la oruga y la alejan de tu col principal.
- Control de hormigas – Las hormigas protegen a las orugas a cambio de su melaza. Esparce una banda de tierra de diatomeas alrededor de la base de la planta o coloca cintas adhesivas para interrumpir su tránsito.
Consejo práctico: Un truco que funciona muy bien es cubrir la primera hilera de col con una malla anti‑insectos de 0,5 mm; permite la entrada de luz y aire, pero impide que las orugas adultas depositen sus huevos.
B) Tratamientos ecológicos
1. Jabón potásico
Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y añade unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Aplica la solución al atardecer, evitando el sol directo que podría quemar las hojas. Pulveriza bien el envés y el tallo, y repite cada 4‑5 días hasta que no veas más orugas. El jabón rompe la capa cerosa de la oruga, provocando deshidratación.
2. Aceite de neem
Mezcla 10 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas 5 gotas de jabón líquido. Rocía una vez a la semana, preferiblemente en la tarde. El neem actúa como insecticida de contacto y como regulador de crecimiento, impidiendo que las orugas alimenten y queiguen a puestas de huevos.
3. Purín de ajo y ortiga
Prepara un purín casero con 3 dientes de ajo y un puñado de hojas de ortiga trituradas en 2 litros de agua. Deja macerar 24 h, cuela y utiliza un litro diluido en 5 l de agua para regar el huerto. El olor y los compuestos sulfurosos repelen a la oruga y disminuyen su apetito.
4. Depredadores naturales
- Mariquitas: una sola puede devorar hasta 100 orugas al día. Atráelas plantando eneldo, hinojo y coriandro en los bordes.
- Avispas parasitoides (Trichogramma spp.) – Se pueden adquirir en viveros especializados y liberarlas directamente sobre el cultivo.
- Ladrón de orugas (Lymantria dispar) – Aunque menos conocido, los espolones de algunas especies de avispas se alimentan de las orugas jóvenes.
Dato útil: En minutos después de aplicar jabón o neem, las orugas aparecen con cuerpos inactivos; esto indica que el producto está actuando.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Solo si la infestación supera el 50 % de la masa foliar y los métodos ecológicos no dan resultado, puedes recurrir a un insecticida de piretrina natural (por ejemplo, basado en extracto de cáscara de cítricos). Aplica siguiendo la dosis indicada (normalmente 2 g/l), respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de la cosecha y solo úsalo en fin de jornada para minimizar la exposición a fauna benéfica.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto detectes los primeros signos: un par de orugas o pequeños agujeros. Con jabón potásico programa la pulverización cada 4‑5 días, y con aceite de neem cada 7 días. Alterna ambos productos para evitar que la oruga desarrolle tolerancia y para cubrir distintas fases de su ciclo.
El mejor momento del día para aplicar cualquier producto es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es menor y la oruga está más activa en la superficie. Así reduces el riesgo de quemaduras y maximizas el contacto con la plaga. Mantén el tratamiento activo hasta una semana sin avistamientos; después, sigue vigilando porque pueden reaparecer nuevas generaciones.
Prevención a largo plazo
- Control del nitrógeno: Las coles sobrealimentadas con fertilizantes ricos en N producen brotes tiernos y jugosos, el alimento preferido de la oruga. Usa un fertilizante equilibrado NPK 10‑10‑10 o elabora compost maduro, aplicándolo en dosis moderadas.
- Biodiversidad: Deja en tu huerto un margen de flores silvestres (trébol, milenrama) y aromáticas (menta, romero) que albergan mariquitas y avispas parasitoides.
- Rotación de cultivos: Evita sembrar coles o cualquier brassicácea en el mismo sitio durante más de 3 años consecutivos; alterna con leguminosas o tubérculos.
- Variedades resistentes: Opta por la col ‘Winterbor’ o la col ‘Maggie’, que presentan mayor resistencia a plagas foliares gracias a sus hojas más gruesas.
Errores comunes
Muchas veces se espera demasiado antes de actuar, y la oruga ya ha alcanzado su fase de pupación. Otro error es usar solo agua sin detergente, lo que no rompe la cutícula de la plaga. También es frecuente aplicar tratamientos en horas de pleno sol, provocando quemaduras en las hojas y reduciendo la eficacia del producto. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida (cada 4‑7 días) permite que los recién eclosionados sobrevivan y reinicien la infestación.
Conclusión
Eliminar orugas en col es totalmente viable con jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas. Actúa tan pronto como detectes los primeros indicios, mantiene una frecuencia de aplicación adecuada y cuida la diversidad del huerto para que la naturaleza haga parte del trabajo. Con constancia y siguiendo estos pasos, tu col crecerá sana y sin sorpresas indeseadas.