Cómo eliminar orugas en manzanos

Cómo eliminar orugas en manzanos

Si tienes orugas rondando tus manzanos, sabrás lo desalentador que es ver cómo devoran las hojas jóvenes y, a la larga, reducen la calidad de la cosecha. En regiones como Castilla‑La Mancha o Aragón, donde el verano es seco y caluroso, la aparición de estas larvas suele ser más intensa entre julio y agosto. Afortunadamente, eliminar orugas en manzanos es posible con estrategias ecológicas y, solo si es imprescindible, con un recurso químico bien pensado.


Identificación de la plaga

Descripción física

Las orugas que atacan el manzano pertenecen mayormente a la familia de los lepidópteros, como la oruga de la polilla de la manzana (Cydia pomonella) y la oruga del torcón (Yponomeuta malinellus). Miden entre 15 y 30 mm de longitud, con cuerpo cremoso o verde oliva y múltiples segmentos que pueden presentar pequeñas manchas negras. Algunas especies presentan filamentos de seda que usan para refugiarse bajo la cubierta de hojas.

Daños que causa

Se alimentan de la cara inferior de las hojas, dejando manchas alargadas y, en casos graves, provocar el deshoje total. Cuando la defoliación supera el 30 %, la rama pierde capacidad fotosintética y los frutos pueden presentarse más pequeños y con menor contenido de azúcares. Además, las excreciones de melaza favorecen el crecimiento de hongos como la fumagina, que a su vez atrae hormigas protectoras.

Ciclo de vida y época de mayor incidencia

Los huevos se depositan en la corteza y en los rebordes de la hoja a finales de primavera. Con temperaturas entre 18 y 28 °C, la eclosión ocurre en 10‑12 días; las larvas alimentan durante 3‑4 semanas antes de pupar. En el clima mediterráneo, la segunda generación aparece en julio, lo que explica la explosión de orugas en los manzanos de Cataluña y la Comunidad Valenciana. En zonas más frías como Cantabria o País Vasco, la primera aparición se retrasa hasta mayo y la segunda generación puede no producirse.


Métodos de eliminación

A) Métodos preventivos y culturales

  1. Inspección regular – Revisa el envés de las hojas cada 2‑3 días durante la primavera y el verano. Detectar menos de 5 orugas por árbol permite control manual.
  2. Riego a presión – Un chorro de agua fuerte, aplicado temprano por la mañana, arranca a la mayoría de las larvas sin dañar la planta. Repite cada 5 días mientras haya presencia.
  3. Poda sanitaria – Elimina ramas débiles o con infestección visible y destrúyelas. En Zaragoza suelo podar en marzo antes de la brotación.
  4. Control de hormigas – Coloca cintas adhesivas alrededor del tronco o esparce una capa ligera de tierra de diatomeas; así se impide que las hormigas protejan a las orugas.

B) Tratamientos ecológicos

1. Bacillus thuringiensis (Bt)

El Bt es una bacteria natural que actúa por ingestión. Disuelve 5 g de polvo en 1 l de agua y pulveriza el follaje completo al atardecer. La dosis mata a las larvas en 24 h sin afectar a abejas ni mariquitas. Aplica cada 7‑10 días mientras haya orugas jóvenes, normalmente 3‑4 aplicaciones en la temporada.

2. Aceite de neem

Mezcla 10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro como emulsionante. Rocía el lado inferior de las hojas, preferiblemente en horas de poca luz (antes de las 17:00). El neem interfiere con la alimentación y el crecimiento de la larva. Repite cada 10 días hasta que no veas restos.

3. Infusión de ajo y ortiga

Prepara una infusión dejando 30 g de ajo picado y 50 g de hojas de ortiga en 1 l de agua durante 24 h. Cuela y añade 1 cucharada de vinagre de manzana. Aplica cada 5‑6 días como medida de refuerzo; la mezcla repele a las orugas y a otros insectos herbívoros.

4. Depredadores naturales

  • Mariquitas (Coccinellidae): una sola puede consumir hasta 50 orugas al día. Atráelas plantando eneldo, hinojo o milenrama al borde del huerto.
  • Avispas parasitoides (Trichogramma spp.): liberarlas en primavera favorece la parasitación de huevos de lepidópteros.
  • Pájaros insectívoros: instala cajas de gorrión o petirrojo; su presencia reduce la carga larvaria.

C) Tratamientos químicos (última opción)

Solo cuando la infestación supere el 50 % del follaje y los métodos ecológicos no hayan dado resultado, recurre a insecticidas a base de piretrinas naturales o spinosad, autorizados en agricultura ecológica. Aplica siguiendo la dosis del fabricante (2‑3 g por l de agua) y respeta un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Usa siempre protección personal y evita la aplicación en plena luz solar para no quemar las hojas.


Frecuencia y timing de tratamientos

Empieza a actuar en cuanto detectes las primeras orugas; no esperes a que el deshoje sea aparente. Con Bt o aceite de neem, programa la primera aplicación al atardecer (entre 19:00 y 21:00) cuando la temperatura baje a 20‑22 °C, lo que favorece la adhesión y reduce el riesgo de quemaduras.

Repite el tratamiento cada 7‑10 días mientras veas larvas en crecimiento. Si utilizas la infusión de ajo‑ortiga, mantén una frecuencia un poco más alta (5‑6 días) para crear una barrera constante. El ciclo completo de la oruga dura aproximadamente 30 días, así que mantén la rotación de productos al menos tres ciclos antes de considerar la intervención química.


Prevención a largo plazo

  • Control del nitrógeno: Evita fertilizantes con más del 15 % de N en primavera; el exceso favorece el crecimiento rápido de hojas tiernas, el alimento preferido de las orugas. Opta por fertilizantes equilibrados NPK 10‑10‑10 o compost bien descompuesto.
  • Biodiversidad: Mantén franjas de flores silvestres (malva, caléndula) alrededor del manzano. Estas atraen mariquitas y avispas parasitoides que actúan como control biológico permanente.
  • Variedades resistentes: En la zona de Valencia, la variedad ‘Reineta’ muestra una mayor tolerancia a la defoliación, mientras que en Castilla‑La Mancha, la ‘Fuji’ tiene una corteza menos atractiva para la puesta de huevos.
  • Limpieza de hoja caída: Recoge frutos caídos y hojarasca cada otoño; la materia orgánica húmeda es un refugio ideal para la puesta de huevos y la pupación de orugas.

Errores comunes

Esperar a que el deshoje sea evidente suele costar la cosecha; actúa al primer signo. Pulverizar en plena luz solar provoca quemaduras y reduce la eficacia del producto; elige siempre la hora del atardecer. Creer que solo el agua basta para erradicar la plaga es un mito; el chorro solo elimina individuos aislados y no controla la población. Por último, no repetir el tratamiento según el ciclo de vida de la oruga deja larvas ocultas en la base del árbol, que reaparecerán la siguiente generación.


Conclusión

Eliminar orugas en manzanos es totalmente viable con Bt, aceite de neem, infusiones caseras y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y avispas parasitoides. Actúa tan pronto como aparecen, mantén una rutina de aplicación cada 7‑10 días y refuerza la estrategia con prácticas culturales que reduzcan el nitrógeno y fomenten la biodiversidad. Con constancia, tus manzanos volverán a lucir hojas sanas y frutos jugosos, sin necesidad de recurrir a químicos agresivos. ¡Manos a la obra y que la cosecha sea abundante!