Cómo eliminar pulgón en acelgas

Cómo eliminar pulgón en acelgas

Si cultivas acelgas en tu huerto y te has encontrado con pequeños insectos verdes que dejan las hojas pegajosas, lo más probable es que estés frente a un pulgón. En la mayor parte de la península, sobre todo en la zona Mediterránea y en la Meseta Central, el pulgón se vuelve problemático a partir de marzo y sigue activo hasta julio, cuando las temperaturas rondan entre 15 y 25 °C.

En este artículo te voy a mostrar cómo identificar el pulgón, qué métodos ecológicos funcionan mejor y, solo como último recurso, cuándo recurrir a un producto químico autorizado. Todo ello con ejemplos concretos para que puedas aplicarlo ya mismo en tu parcela.

Identificación del pulgón en acelgas

El pulgón que ataca a las acelgas mide entre 2 y 3 mm y presenta un cuerpo blando de color verde brillante, aunque algunas especies pueden tornarse amarillentas o rojizas cuando están cargadas de savia. Los encontrarás agrupados en la parte inferior de las hojas jóvenes y en los tallos tiernos, donde forman pequeñas colonias que parecen polvo.

En cuanto a los daños, los primeros signos son hojas que se vuelven encrespadas y aparecen manchas amarillentas o pálidas en el margen. Además, el pulgón excreta una sustancia pegajosa llamada melaza, que favorece la aparición de la negrilla, un hongo negro que cubre la superficie de la hoja y reduce la fotosíntesis. Si la infestación es grave, la planta puede detener su crecimiento y la cosecha se reduce entre 30 % y 50 %.

El ciclo de vida del pulgón es rápido: a 15 °C una hembra puede producir hasta 80‑100 crías en una semana, y en condiciones óptimas se generan 10‑15 generaciones al año. En el norte de España, como en Galicia o el País Vasco, la plaga se intensifica en los periodos de lluvias intensas de abril a junio, mientras que en el sur, por ejemplo en Andalucía, aparecen más temprano, ya en febrero, cuando la temperatura supera los 12 °C.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Una inspección regular es clave: revisa tus acelgas cada 2‑3 días durante la primavera. Si detectas menos de 10 pulgones por hoja, un chorro de agua a presión moderada, aplicado por la mañana, basta para desalojarlos sin dañar la planta.

Planta albahaca y caléndula en los bordes del huerto; estas aromáticas liberan compuestos que repelen al pulgón y, al mismo tiempo, atraen a sus enemigos naturales. Además, controla las hormigas, que protegen a los pulgones para alimentarse de su melaza. Puedes colocar barreras pegajosas de cinta adhesiva alrededor del tallo o esparcir una capa fina de tierra de diatomeas en la base de la planta.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 % de concentración) es muy eficaz. Disuelve 15 ml de jabón en 1 l de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol no es intenso. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los pulgones.

El aceite de neem actúa como insecticida de contacto y como regulador de crecimiento. Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón para emulsionar. Aplica cada 7 días, preferiblemente al anochecer, y verás cómo la población disminuye en una o dos semanas.

El purín de ortiga es una alternativa casera: macera 1 kg de ortiga fresca en 10 l de agua durante 24 h, cuela y usa el líquido diluido (1:5) como spray. Este preparado fortalece la planta y repele al pulgón gracias a sus compuestos irritantes.

Para un control biológico, fomenta la presencia de mariquitas y crisopas. Plantar hinojo, eneldo y milenrama alrededor de las acelgas crea refugios y fuentes de alimento para estos depredadores. Si lo deseas, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas al amanecer; una sola mariquita adulta puede consumir 100‑150 pulgones al día.

C) Tratamiento químico (última opción)

Solo cuando la infestación cubra más del 50 % de la superficie foliar y los métodos anteriores no hayan dado resultados, recurre a un insecticida con piretrinas naturales (por ejemplo, formulaciones a base de extracto de crisantemo). Aplica según las indicaciones del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de cosechar las hojas. Este tipo de producto está permitido en la agricultura ecológica, pero sigue siendo un recurso de emergencia.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones; no esperes a que la planta muestre manchas amarillas. Con jabón potásico aplica cada 3‑4 días mientras haya presencia activa, y con aceite de neem programa una dosis cada 7 días. Alternar ambos productos mejora la efectividad y evita que la plaga desarrolle resistencia.

El mejor momento del día para pulverizar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la luz solar no quema las hojas y los pulgones están más asentados en la parte inferior de las hojas. Continúa el programa hasta que, durante una semana completa, no veas ningún pulgón bajo la lupa. Mantén la vigilancia durante el resto de la temporada, ya que pueden reaparecer tras lluvias intensas.

Prevención a largo plazo

Evita el exceso de nitrógeno: los brotes jóvenes y jugosos son el festín favorito del pulgón. Usa fertilizantes equilibrados (NPK 10‑10‑10) y aplícalos según análisis del suelo, no como rutina.

Fomenta la biodiversidad en tu huerto: deja una zona con flores silvestres, instala un pequeño hotel de insectos y protege setos de lavanda o romero. Estos refugios albergan depredadores naturales que mantienen bajo control la población de pulgones sin necesidad de intervenciones químicas. Además, la rotación de cultivos, intercalando acelgas con leguminosas como habas o guisantes, reduce la acumulación de plagas en el mismo sitio.

Errores comunes que debes evitar

Un error típico es esperar demasiado antes de actuar; los pulgones se reproducen tan rápido que una pequeña colonia puede pasar a ser un enjambre en pocos días. También es frecuente usar solo agua sin añadir jabón o presión, lo que apenas desalojará a los insectos. Aplicar tratamientos en plena hora de sol quema las hojas y disminuye la eficacia del producto. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida de la plaga deja sobrevivientes que repoblarán el cultivo.

Conclusión

Eliminar pulgón en acelgas es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem y el apoyo de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. Actúa tan pronto como detectes los primeros signos, sigue un calendario de aplicaciones cada 3‑7 días y mantén la plantación bien nutrida pero sin exceso de nitrógeno. Con constancia y biodiversidad, tu huerto permanecerá libre de pulgones sin necesidad de productos químicos. ¡A por esas hojas tiernas y sin manchas!