Cómo eliminar pulgón en espinacas

Cómo eliminar pulgón en espinacas

El pulgón es una de esas plagas que aparecen sin avisar y convierten nuestras espinacas en un campo de batalla. En zonas como Andalucía, Cataluña y la Meseta central, los veranos cálidos y las lluvias primaverales crean el caldo ideal para que estos pequeños chupadores proliferen. Cuando la infestación supera los 10 individuos por hoja, la planta pierde vigor y la cosecha se reduce drásticamente.

Afortunadamente, eliminar pulgón en espinacas no requiere productos químicos agresivos. A lo largo de este artículo descubrirás cómo identificarla, qué medidas preventivas adoptar y qué remedios ecológicos aplicar para devolver la salud a tu huerto sin dañar el medio ambiente.

Identificación de la plaga

Los pulgones que atacan a la espinaca son diminutos insectos de 2‑3 mm de longitud. Su color varía entre verde claro, amarillento y, en ocasiones, negro cuando están cargados de melaza. Los encontrarás agrupados en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos, donde se alimentan succionando la savia.

Los daños son muy visibles: las hojas se vuelven encogidas, con bordes arrugados y un tono amarillento que avanza rápidamente. Además, la melaza que excretan atrae hormigas y favorece la aparición de la negrilla, un hongo negro que cubre la superficie de la hoja. Con el tiempo, la planta muestra crecimiento lento y una producción de hojas mucho menor.

En España, la plaga aparece con mayor fuerza en primavera y verano, cuando las temperaturas oscilan entre 15 °C y 25 °C. En la zona atlántica (Galicia, Asturias) la humedad favorece su desarrollo, mientras que en la meseta y el Mediterráneo la aparición se concentra entre abril y junio. Los pulgones pueden generar hasta 12 generaciones al año, por lo que una población pequeña puede convertirse en un auténtico enjambre en pocas semanas.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Revisa tus espinacas cada 2‑3 días, sobre todo en la fase de crecimiento de las hojas. Si observas menos de 10 pulgones por planta, basta con un chorro de agua potente al amanecer para desprenderlos sin dañar la hoja. Plantar albahaca o menta en los bordes del huerto actúa como repelente natural y, al mismo tiempo, atrae a los depredadores.

Controlar las hormigas es crucial: colocan barreras de tierra de diatomeas en la base de la planta o aplica una tira de cinta adhesiva para impedir que suban y protejan a los pulgones. Un suelo bien drenado y con materia orgánica equilibrada reduce la humedad excesiva que favorece su proliferación.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico al 1‑2 % es uno de los más eficaces. Disuelve 15 ml de jabón en 1 l de agua y pulveriza el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol es menos intenso. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los individuos.

El aceite de neem funciona tanto por contacto como por ingestión. Mezcla 8 ml de aceite con 1 l de agua y unas gotas de detergente neutro para emulsificar. Aplica cada 7 días; su efecto residual dura 5‑7 días, impidiendo que las ninfas se conviertan en adultas.

Otra opción casera es el purín de ortiga: hierve 1 kg de ortiga en 10 l de agua, deja reposar 24 h y cuela. Este fertilizante natural contiene compuestos amargos que desalientan al pulgón. Riega la base de la planta cada 10‑12 días durante la época de mayor riesgo.

C) Depredadores naturales

Las mariquitas son depredadoras voraces: una sola puede devorar hasta 100 pulgones al día. Favorece su presencia sembrando eneldo, hinojo y milenrama alrededor del huerto. Si lo deseas, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas al atardecer, cuando las hojas están más frescas.

Las crisopas (moth larvae) también se alimentan de pulgones y se adaptan bien al clima continental. Colocar un pequeño refugio de paja o troncos rotos permite que encuentren refugio durante el invierno y vuelvan en primavera en masa.

D) Tratamientos químicos (última opción)

Solo si la infestación supera el 50 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no logran controlarla, recurre a un insecticida a base de piretrinas naturales autorizado en agricultura ecológica. Aplica según las instrucciones del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Este procedimiento debe ser el último recurso y siempre combinándolo con medidas preventivas para evitar recaídas.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones en el envés de la hoja. Con jabón potásico, programa una aplicación cada 3‑4 días mientras la población siga presente; con aceite de neem, espacia el tratamiento cada 7 días. Alternar ambos productos potencia el efecto y reduce la posibilidad de resistencia.

El mejor momento para pulverizar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es más suave y los insectos están menos activos, evitando quemaduras en las hojas. Continúa el ciclo de aplicaciones hasta que, durante una semana completa, no detectes ningún pulgón en la planta.

Prevención a largo plazo

Reduce el exceso de nitrógeno en el sustrato: la espinaca ama suelos con una proporción equilibrada NPK 10‑10‑10. Un exceso de nitrógeno genera brotes más jugosos y, por tanto, más atractivos para el pulgón.

Fomenta la biodiversidad en tu huerto: reserva un pequeño espacio con flores silvestres y hierbas aromáticas. Estas plantas actúan como refugio para mariquitas, crisopas y otras especies depredadoras, creando un ecosistema autosuficiente que controla la plaga de forma natural. Además, la rotación de cultivos (alternar espinaca con leguminosas) disminuye la acumulación de poblaciones de pulgones en el mismo terreno.

Errores comunes

Uno de los fallos más habituales es esperar demasiado antes de intervenir; los pulgones se multiplican rápidamente y la infestación se vuelve inmanejable. Otro error frecuente es usar solo agua en días soleados, lo que sólo desplaza temporalmente a los insectos sin erradicarlos. Aplicar tratamientos en plena hora de sol quema las hojas y reduce la eficacia del producto. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida de la plaga deja supervivientes que re‑poblarán la plantación.

Conclusión

Eliminar pulgón en espinacas es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. Actúa al primer signo, mantén una frecuencia adecuada y refuerza la biodiversidad del huerto. Con constancia y los métodos adecuados, volverás a disfrutar de hojas tiernas y saludables sin recurrir a químicos.