Cómo eliminar pulgón en judías: Métodos ecológicos efectivos

Cómo eliminar pulgón en judías: Métodos ecológicos efectivos

Si en tu huerto de judías has observado pequeñas criaturas verdes que dejan manchas amarillas en las hojas, lo más probable es que estés lidiando con pulgón. Este insecto es uno de los problemas más habituales en los cultivos de leguminosas, sobre todo en la fase de desarrollo de las vástagas. Eliminar pulgón en judías a tiempo evita pérdidas de rendimiento y mantiene la salud del suelo.

En este artículo te explicaré cómo reconocer al pulgón, qué medidas ecológicas puedes aplicar y, solo como último recurso, cuándo conviene usar un producto químico autorizado. Todo ello con ejemplos concretos para cada zona de España, de forma que puedas actuar de inmediato y sin complicaciones.

Identificación del pulgón en judías

El pulgón adulto mide entre 2‑3 mm de longitud, con un cuerpo blando que puede ser verde, negro o incluso amarillento según la especie. Lo encontrarás agrupado en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos de la planta, donde se alimenta de la savia. En los climas más cálidos, como la Mediterráneo, aparecen también en los tallos más adultos.

Los daños son fáciles de reconocer: las hojas se vuelven hojas enrolladas y adquieren un tono amarillento o pálido. Además, los pulgones excretan melaza, una sustancia pegajosa que favorece la aparición de hormigas y del hongo negro conocido como negrilla. En casos graves, pueden transmitir virus que provocan manchas necrosantes y reducen la productividad de la cosecha.

En cuanto al ciclo, el pulgón se activa en primavera, cuando las temperaturas rondan los 15‑25 °C. En Andalucía, los primeros signos aparecen ya en febrero, mientras que en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) suele ser a partir de abril. En el norte húmedo (Galicia, País Vasco) la actividad se prolonga hasta finales de mayo. Una hembra puede generar entre 80‑100 crías en una semana, lo que explica la rápida expansión de la infestación.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

  1. Inspección cada 2‑3 días: revisa el envés de las hojas y los tallos recién brotados. Si detectas menos de 10 pulgones por planta, basta con un chorro de agua fuerte por la mañana para arrastrarlos sin dañar la planta.
  2. Plantas trampa: sitúa en el borde del huerto macetas con albahaca y caléndula. Estas aromáticas repelen al pulgón y, al mismo tiempo, atraen a los depredadores naturales.
  3. Control de hormigas: coloca barreras pegajosas alrededor del tallo o distribuye una fina capa de tierra de diatomeas en la base de la planta; así evitarás que las hormigas protejan a los pulgones a cambio de su melaza.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 %): disuelve 10‑20 ml de jabón en 1 L de agua y rocía bien el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol es menos intenso. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta observar la desaparición de la plaga.

Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 L de agua y añade unas gotas de jabón para emulsionar. Aplica cada 7 días; este producto actúa por contacto y por ingestión, manteniendo una acción residual de 5‑7 días.

Purín de ortiga (10 L de agua + 1 kg de ortiga fresca, macerado 48 h): cuela y diluye 1 L del extracto en 10 L de agua de riego. Aplica cada 10 días sobre el sustrato y sobre la folla; la mezcla repele pulgones y fortalece la resistencia de la planta.

Depredadores naturales: fomenta la presencia de mariquitas, crisopas y sírfidos plantando hinojo, eneldo y milenrama cerca de las judías. Si la infestación es alta, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas en el huerto; una sola mariquita adulta puede devorar hasta 100 pulgones al día.

C) Tratamiento químico (último recurso)

Solo si la población supera el 50 % del follaje y los métodos ecológicos no han dado resultado, recurre a piretrinas naturales (por ejemplo, productos registrados para agricultura ecológica). Aplica según las indicaciones del fabricante y respeta siempre el plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Comienza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones; no esperes a que la infestación se extienda. Con jabón potásico deberás repetir la aplicación cada 3‑4 días y con aceite de neem cada 7 días. Alternar ambos productos aumenta la eficacia y reduce la posibilidad de que los insectos desarrollen resistencia.

El mejor momento para pulverizar es al atardecer (19‑21 h), cuando el sol está bajo y los insectos son más activos. Evita los días de viento fuerte para que el producto no se disperse y no riegues inmediatamente después, ya que el agua podría lavar la cobertura. Mantén el programa hasta que no encuentres pulgones durante una semana completa; después, vuelve a la vigilancia regular.

Prevención a largo plazo

  1. Exceso de nitrógeno: los brotes jugosos que generan los fertilizantes ricos en N son el premio favorito del pulgón. Usa abonos equilibrados NPK 10‑10‑10 y aplica la cantidad recomendada según análisis de suelo.
  2. Biodiversidad: reserva una zona del huerto con flores silvestres y setos bajos. Estos refugios atraen a depredadores naturales y reducen la necesidad de intervenciones químicas.

Además, practica la rotación de cultivos (alternar leguminosas con cereales o hortalizas de raíz) y elige variedades de judía que presenten mayor resistencia al pulgón, como la “Judía Blanca de la Sierra de Gredos”. Estas prácticas hacen que el ecosistema del huerto sea más estable y menos propenso a plagas.

Errores comunes

  • Esperar demasiado para tratar la plaga, cuando ya está establecida.
  • Creer que solo agua basta; en muchos casos el chorrito no elimina los individuos en colonias densas.
  • Aplicar productos en sol directo, lo que quema las hojas y debilita la planta.
  • No repetir los tratamientos según el ciclo de vida del pulgón, dejando que eclosionen nuevas generaciones.

Conclusión

Eliminar pulgón en judías es totalmente viable con jabón potásico, aceite de neem y la acción de mariquitas u otros depredadores naturales. Actúa en cuanto detectes los primeros signos, sigue un calendario de aplicación cada 3‑7 días y refuerza la biodiversidad del huerto para evitar recaídas. Con constancia y un enfoque ecológico, mantendrás tus judías sanas y productivas sin necesidad de químicos agresivos.