Cómo eliminar pulgón en patatas: Métodos ecológicos efectivos

Cómo eliminar pulgón en patatas: Métodos ecológicos efectivos

Si tienes pulgón rondando tus patatas, sabrás lo molesto que es ver cómo los brotes jóvenes se vuelven amarillentos y frágiles. Eliminar pulgón en patatas es fundamental, porque la plaga no solo debilita la planta, sino que también favorece la aparición de hongos y reduce el rendimiento de la cosecha. A lo largo de este artículo te explicaré cómo identificarla, qué medidas ecológicas aplicar y cuándo, por último, cuándo podrías recurrir a un producto químico sólo como último recurso.


Identificación de la plaga

El pulgón que ataca a la patata es pequeño, mide entre 2 y 3 mm de longitud y presenta un cuerpo blando de color verde brillante, negro o amarillento según la especie. Los encuentras agrupados en colonias densas sobre el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos del tallo. A veces forman una fina capa similar a una niebla que se vuelve visible al acercarse.

En cuanto a los daños, los pulgones succionan la savia, provocando que las hojas se enrollen, se pongan amarillas y, en casos graves, se marchiten. Además, expulsan melaza, una sustancia azucarada que atrae a hormigas y favorece el desarrollo del hongo negro o mildew. En las patatas, la presión de la succión debilita los tubérculos, que pueden quedar deformados o presentar manchas necróticas.

El ciclo de vida es rápido: a 15‑20 °C una hembra puede parir entre 30 y 50 crías al día, y en una temporada de primavera‑verano pueden suceder 10‑12 generaciones. En el norte de España (Galicia, Cantabria, País Vasco) la plaga aparece ya en marzo, mientras que en el sur (Andalucía, Murcia) suele empeorar a partir de abril‑mayo, cuando las temperaturas alcanzan los 18‑25 °C y las lluvias son abundantes.


Métodos de eliminación

A) Prevención y prácticas culturales

Una inspección regular es clave: revisa cada 2‑3 días el envés de las hojas de tus patatas. Si detectas menos de 10 pulgones por hoja, basta con un chorro de agua a presión por la mañana para desplazarlos sin dañar la planta. Además, elimina los brotes más afectados y deséchalos al compost caliente.

Planta trampas florales cerca del huerto, como caléndula o capuchina, que repele pulgones y atrae a depredadores naturales. No olvides controlar las hormigas, porque protegen a los pulgones a cambio de su melaza. Puedes colocar un cinturón de cinta adhesiva alrededor del tallo o esparcir tierra de diatomeas en la base de la planta; ambos métodos dificultan el acceso de las hormigas.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 % de concentración) es muy eficaz. Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua, añade unas gotas de detergente neutro y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer. Repite cada 3‑4 días hasta que la plaga desaparezca. Este producto actúa desestabilizando la cutícula del pulgón, provocando su deshidratación.

El aceite de neem también es una gran herramienta. Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón para emulsionar. Aplica cada 7 días, preferiblemente entre 19:00 y 21:00, cuando el sol no es intenso y los pulgones están más activos. El neem interfiere con su sistema hormonal, impidiendo que se reproduzcan.

Los depredadores naturales son la mejor defensa a largo plazo. Las mariquitas pueden devorar 100‑150 pulgones al día; para atraerlas, planta hinojo, eneldo y milenrama en los bordes del huerto. Las crisopas y los sírfidos (avispas parasitoides) también son eficaces; puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas al amanecer.

C) Tratamiento químico (último recurso)

Si después de tres aplicaciones de jabón y neem la infestación supera el 50 % de la planta, recurre a un insecticida a base de piretrinas naturales autorizado para agricultura ecológica. Aplica siguiendo la dosis indicada (normalmente 2‑3 g por l) y respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de cosechar. Este tipo de producto se descompone rápidamente y tiene bajo impacto ambiental, pero úsalo solo cuando sea imprescindible.


Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones, sin esperar a que se extiendan. Con jabón potásico trata cada 3‑4 días; con aceite de neem cada 7 días. Alternar ambos productos permite cubrir diferentes etapas del ciclo de vida y evitar resistencia. El mejor momento para aplicar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando el sol no quema las hojas y los pulgones están más expuestos. Mantén el programa hasta que no encuentres pulgones durante una semana completa, ya que pueden renacer desde huevos ocultos.


Prevención a largo plazo

Evita el exceso de nitrógeno: un abono con proporción NPK 10‑10‑10 o compost bien curado es suficiente; no uses fertilizantes con más del 15 % de N, porque los brotes jugosos atraen a los pulgones. Fomenta la biodiversidad en el huerto: deja una franja de flores silvestres, instala piedras y maderos que sirvan de refugio a mariquitas y crisopas. La rotación de cultivos también ayuda; si puedes, alterna patatas con legumbres o cereales cada tres años para romper el ciclo de la plaga.

En algunas áreas del norte de España, como la zona de Castilla y León, se ha demostrado que la variedad de patata “Baraka” muestra una ligera resistencia al pulgón, gracias a su mayor contenido de sales minerales. Si buscas una opción menos susceptible, considera esta variedad o consulta en tu vivero local por cultivares locales con resistencia parcial.


Errores comunes

Uno de los fallos más habituales es esperar demasiado para actuar; cuando la plaga supera los 10 pulgones por hoja, el control se vuelve mucho más costoso. Otro error frecuente es solo regar con agua en lugar de usar jabones o aceites; el chorro puede desplazar a los pulgones pero no los elimina. Aplicar tratamientos bajo sol directo quema las hojas y reduce la eficacia del producto. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida deja huevos viables que revierten el control obtenido.


Conclusión

Eliminar pulgón en patatas es totalmente posible con un enfoque ecológico: inspección frecuente, chorro de agua, jabón potásico, aceite de neem y la presencia de mariquitas y otras especies depredadoras. Actúa en cuanto detectes los primeros signos, mantén una rutina de aplicación cada 3‑7 días y refuerza la biodiversidad del huerto para evitar recaídas. Con constancia y buenos hábitos, tus patatas estarán sanas y listas para cosechar sin necesidad de químicos.