Cómo eliminar pulgón en pimientos

Cómo eliminar pulgón en pimientos

Si cultivas pimientos en tu huerto de Andalucía, Cataluña o la Meseta Central, seguramente ya hayas visto esas diminutas manchas verdes que aparecen en la zona de los brotes. El pulgón es una de las plagas más comunes en los pimientos españoles y, si no se controla a tiempo, puede reducir drásticamente el rendimiento. Afortunadamente, eliminar pulgón en pimientos no requiere productos químicos agresivos: basta con una combinación de vigilancia, remedios caseros y el fomento de enemigos naturales. En este artículo te explico cómo reconocerlo, qué hacer inmediatamente y cómo prevenir futuras invasiones.


Identificación del pulgón en pimientos

El pulgón que ataca a los pimientos suele medir entre 2 y 3 mm y presenta un cuerpo blando de color verde brillante, aunque algunas especies adoptan tonalidades amarillentas o negras según la dieta. Los adultos se agrupan en colonias en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos del tallo, donde pueden formar pequeños cordones que parecen algodón húmedo. En la fase alada, que aparece a finales de primavera, el insecto adquiere alas transparentes y se desplaza fácilmente de una planta a otra.

Los síntomas que deja son evidentes: las hojas se enrollan y adquieren un tono amarillento, mientras que el tallo puede presentar manchas pálidas y un crecimiento más lento. Además, los pulgones excretan melaza, una sustancia azucarada que favorece la aparición de la negrilla (hongo negro) y atrae a hormigas, que a su vez protegen a los pulgones de depredadores. Cuando la infestación supera el 30 % de la superficie foliar, la planta pierde vigor y los frutos pueden presentar deformaciones y menor contenido de azúcar.

En España, la mayor actividad del pulgón en pimientos se registra en primavera (marzo‑mayo) y en los veranos templados cuando las temperaturas oscilan entre 15 y 25 °C. Las regiones con climas más húmedos, como el norte de Castilla y León, la Galicia o la Costa Brava, suelen sufrir una presión mayor, mientras que en áreas más áridas, como la Sierra de Almería, el problema se atenúa, aunque la escasez de humedad también favorece su proliferación en los cultivos bajo riego intensivo.


Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Una revisión cada 2‑3 días es la mejor arma contra los pulgones. Si detectas menos de 10 insectos por hoja, basta con un chorro de agua a presión moderada al amanecer: arrastra a los pulgones sin dañar la planta y reduce la población inicial. Retira y destruye las hojas gravemente afectadas para evitar que sirvan de depósito de huevos.

Planta albahaca y caléndula a los bordes del huerto: sus aromas repelen al pulgón y, al mismo tiempo, atraen a mariquitas y crisos. Para controlar a las hormigas, coloca barreras de cinta adhesiva doble faz alrededor del tallo o esparce una fina capa de tierra de diatomeas en la base de la planta; ambos métodos dificultan que las hormigas lleguen a los pulgones.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 %): disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua y añade unas gotas de aceite vegetal para mejorar la adherencia. Pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, evitando las horas de sol intenso que podrían quemar el follaje. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que la plaga desaparezca. El jabón rompe la cutícula del pulgón y provoca su deshidratación.

Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro. Aplica cada 7 días en período de crepúsculo; el neem actúa como regulador del crecimiento del insecto y evita que las hembras pongan huevos. Es seguro para abejas y mariposas siempre que se use fuera del horario de forrajeo.

Purín de ortiga o ajo: remoja una taza de hojas de ortiga o dos dientes de ajo machacados en 5 l de agua durante 24 h, cuela y pulveriza cada 5‑7 días. Estas infusiones aumentan la resistencia de la planta y tienen un efecto repelente sobre los pulgones. Son opciones baratas: la ortiga se encuentra en la selva mediterránea y el ajo está siempre en la cocina.

Depredadores naturales: las mariquitas (Coccinellidae) pueden consumir hasta 100 pulgones al día. Fomenta su presencia plantando hinojo, eneldo y milenrama alrededor del huerto. Si deseas acelerar el proceso, compra larvas de mariquita en viveros especializados y suéltalas al atardecer, cuando los insectos están menos activos. Las crisopas y los sírfidos (gorgojos depredadores) también colaboran; su presencia se potencia con una cobertura floral variada.

C) Tratamientos químicos (último recurso)

Solo cuando la infestación supera el 50 % y los métodos ecológicos no dan resultados, recurre a insecticidas de piretrina natural autorizados en agricultura ecológica. Aplica siguiendo estrictamente la dosis indicada y respeta el plazo de seguridad de 3‑7 días antes de la cosecha. Estos productos deben usarse de forma puntual y siempre como último recurso.


Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto observes los primeros pulgones, sin esperar a que se extiendan. El jabón potásico se aplica cada 3‑4 días, mientras que el aceite de neem se riega cada 7 días. Alternar ambos productos mejora la eficacia porque el jabón actúa por contacto y el neem interrumpe el ciclo reproductivo.
El momento ideal para pulverizar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o al amanecer, cuando la radiación solar es mínima y los pulgones están más expuestos. Mantén el programa hasta que, durante una semana completa, no veas ningún individuo móvil ni huevo visible.


Prevención a largo plazo

Los pulgones prosperan en plantas sobrealimentadas con nitrógeno; los brotes jugosos son su festín favorito. Usa fertilizantes equilibrados (NPK 10‑10‑10) y evita los abonos ricos exclusivamente en nitrógeno, sobre todo en la fase de crecimiento vegetativo.
Fomenta la biodiversidad en tu huerto: destina una zona con flores silvestres, planta aromáticas como romero, tomillo y lavanda, y deja algo de maleza controlada que sirva de refugio a depredadores naturales. La rotación de cultivos también ayuda; si el año anterior cultivaste leguminosas, cambia a pimientos o a otra hortaliza que no sea huésped del pulgón.


Errores comunes

  • Esperar demasiado antes de intervenir: los pulgones se multiplican en cuestión de días.
  • Utilizar solo agua sin presión: no elimina la población y solo humedece la melaza, favoreciendo hongos.
  • Aplicar tratamientos en pleno sol: la fotosíntesis intensa quema las hojas tratadas y reduce la eficacia del producto.
  • No repetir la aplicación según el ciclo de vida; una sola dosis no basta para erradicar los huevos que pueden eclosionar hasta 10 días después.

Conclusión

Eliminar pulgón en pimientos es totalmente factible con jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas. Actúa cuanto detectes los primeros signos, sigue un calendario de aplicación cada 3‑7 días y mantén la vigilancia al atardecer. Con constancia y una buena biodiversidad, podrás proteger tus pimientos sin recurrir a químicos y disfrutar de una cosecha abundante y saludable.