Cómo eliminar pulgón en tomates
- 24 Oct, 2025
Si cultivas tomates en cualquier rincón de España, es muy probable que hayas visto esas diminutas manchas verdes en el envés de las hojas y te hayas preguntado “¿qué es?”. Ese invasor se llama pulgón, y aunque su tamaño es diminuto, el daño que causa puede ser serio, sobre todo en la primavera cuando el calor empieza a subir. En este artículo te explico paso a paso cómo eliminar pulgón en tomates, con soluciones que respetan el medio ambiente y que puedes aplicar inmediatamente en tu huerto.
La buena noticia es que, con una combinación de inspección regular y algunos remedios caseros, puedes controlar la plaga sin recurrir a químicos agresivos. A continuación, descubrirás cómo reconocer al pulgón, qué daños produce y, lo más importante, qué acciones tomar para erradicarlo de forma eficaz.
Identificación del pulgón
El pulgón es un insecto pequeño, de 2‑3 mm de longitud, con cuerpo blando que varía entre verde, negro o amarillento según la especie. Los encuentras agrupados en colonias sobre el envés de las hojas jóvenes, los brotes tiernos y los tallos más suaves. En los tomates de la zona mediterránea, como en Andalucía o Valencia, los pulgones suelen aparecer en la parte inferior de la planta, donde la humedad se mantiene más alta.
Daños visibles: succión de savia que provoca hojas enrolladas, manchas amarillentas y una capa pegajosa de melaza que atrae hormigas y favorece la aparición de negrilla, un hongo negro que cubre la superficie de la hoja. Además, el pulgón es vector de virus como el VYTM (virus del mosaico del tomate), que pueden arruinar la cosecha completa. En frutos jóvenes, la alimentación constante puede provocar deformaciones y caída prematura.
Ciclo y época: la plaga se dispara cuando las temperaturas oscilan entre 15 °C y 25 °C. En el norte de España, por ejemplo en Galicia o el País Vasco, el pico ocurre entre abril y junio, mientras que en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) suele iniciar en mayo y prolongarse hasta agosto. Cada hembra puede dar a luz a 80‑100 crías en una semana, y con condiciones favorables pueden producir entre 10‑15 generaciones al año. Por eso, la detección temprana es clave para evitar explosiones poblacionales.
Métodos de eliminación
A) Prevención y medidas culturales
Lo primero es la inspección regular: revisa tus plantas cada 2‑3 días, sobre todo el envés de las hojas nuevas. Si descubres menos de 10 pulgones por hoja, basta con un chorro de agua fuerte por la mañana para desprenderlos sin dañar la planta.
Planta albahaca y caléndula en los bordes del huerto: estas aromáticas liberan compuestos volátiles que repelen al pulgón y, al mismo tiempo, atraen a depredadores naturales.
Controla las hormigas, que protegen a los pulgones a cambio de su melaza. Coloca cintas pegajosas alrededor del tallo o esparce tierra de diatomeas en la base; ambos métodos dificultan el desplazamiento de hormigas y, por extensión, la supervivencia del pulgón.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 % de concentración): disuelve 15‑20 ml de jabón en 1 l de agua tibia y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, evitado el sol directo que podría quemar la hoja. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que desaparezca la plaga. El jabón rompe la capa cerosa del pulgón, provocando su deshidratación.
Aceite de neem (0.5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón para emulsificar. Aplica cada 7 días; actúa tanto por contacto como por ingestión, reduciendo la reproducción. El efecto residual dura 5‑7 días, por lo que puedes alternar con el jabón potásico para aumentar la presión sobre la población.
Purín de ortiga: remoja un kilo de hojas de ortiga en 10 l de agua durante 48 h, cuela y diluye a partes iguales antes de pulverizar. Este té actúa como fertilizante orgánico y, al mismo tiempo, contiene compuestos amargos que desalientan al pulgón.
Depredadores naturales: las mariquitas y las crisopas son los más eficaces. Cada mariquita adulta puede devorar hasta 100 pulgones al día. Para atraerlas, siembra hinojo, eneldo y milenrama alrededor del tomate; también puedes comprar larvas de mariquita en viveros ecológicos y liberarlas al amanecer, cuando la humedad es alta y los pulgones están más activos.
C) Tratamiento químico (última opción)
Solo si la infestación supera el 50 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no bastan, recurre a insecticidas con piretrinas naturales (autorizados en agricultura ecológica). Aplica según las indicaciones del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha. Usa siempre equipo de protección y evita la aplicación en plena luz solar para minimizar el impacto en insectos benéficos.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a tratar en el primer signo de pulgón; no esperes a que la hoja esté completamente enrollada. Con jabón potásico, aplica cada 3‑4 días mientras la población disminuya; con aceite de neem, sigue el intervalo de 7 días. Alterna ambos productos para evitar que los pulgones desarrollen resistencia.
El momento ideal es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o bien a primera hora de la mañana cuando la temperatura está entre 15 °C y 20 °C y la humedad es suficiente para que el pulverizador cubra bien la planta sin evaporarse rápidamente. Mantén el tratamiento hasta que no veas pulgones durante una semana completa; luego reduce las aplicaciones a una vez al mes como medida preventiva.
Prevención a largo plazo
Evita el exceso de nitrógeno: los brotes jugosos y muy verdes atraen al pulgón. Utiliza fertilizantes equilibrados como NPK 10‑10‑10 o compost bien maduro, aplicando 50 g/m² cada 4‑6 semanas, en lugar de abonos ricos únicamente en nitrógeno.
Fomenta la biodiversidad en el huerto: deja una zona con flores silvestres (Asterión, quemadientes) y coloca setos bajos que sirvan de refugio a mariquitas y crisopas. La rotación de cultivos también ayuda; si puedes, intercala los tomates con hortalizas de hoja como lechuga o espinaca en años alternos, para romper el ciclo del pulgón que suele permanecer en la misma familia de plantas.
Errores comunes
Muchos hortelanos esperan demasiado antes de intervenir; el pulgón duplica su población en menos de una semana, así que la demora cuesta cosechas. Otros confían solo en el riego con agua y creen que basta; sin embargo, el simple chorro solo elimina individuos sueltos, no la colonia establecida. Aplicar tratamientos en pleno sol quema las hojas y elimina también insectos beneficiosos. Por último, no repetir la misma medida tras la primera aplicación permite que los ciclos de vida del pulgón continúen, ya que los huevos y ninfas emergen en la siguiente ronda.
Conclusión
Eliminar pulgón en tomates es totalmente factible con jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas. Actúa tan pronto detectes los primeros signos, sigue una frecuencia adecuada y protege tu huerto con prácticas culturales y biodiversas. Con constancia, la plaga quedará bajo control y tus tomates volverán a crecer sanos y sabrosos.