Fertilizar berenjenas con compost: Guía completa y dosis
- 17 Nov, 2025
Si te preguntas cómo usar compost en berenjenas, estás en el sitio correcto. El compost es el abono natural por excelencia para este cultivo: aporta nitrógeno, fósforo y potasio en forma lenta, mejora la estructura del suelo y fomenta la actividad microbiana. En regiones como Andalucía, Castilla‑La Mancha o la Valencia mediterránea, donde la berenjena es un clásico del huerto, el compost permite ahorrar dinero y reducir la dependencia de productos químicos. A lo largo de este artículo verás desde la preparación del compost hasta la dosis exacta que debes aplicar, pasando por el momento ideal del año y los errores más habituales que conviene evitar.
Propiedades del compost para la berenjena
El compost casero o de origen certificado suele contener entre 1‑2 % de nitrógeno (N), 0,5‑1 % de fósforo (P₂O₅) y 1‑2 % de potasio (K₂O). Además lleva micronutrientes como cobre, zinc y manganeso, esenciales para la resistencia a enfermedades fúngicas propias de la berenjena, como el mildiú velloso.
En la fase de crecimiento vegetativo, la planta necesita principalmente nitrógeno para desarrollar hojas y tallos robustos; el compost, al liberar N de forma gradual, evita el exceso de fertilización que provocaría un follaje exuberante pero pocos frutos. Cuando la berenjena entra en floración y fructificación, la presencia continua de fósforo y potasio favorece la formación de flores abundantes y frutos de buen tamaño, a la vez que mejora la resistencia a la pudrición del fruto.
Comparado con fertilizantes químicos, el compost aporta materia orgánica que mejora la retención de humedad, algo crucial en los veranos secos del sur español. Además, al ser un producto ecológico, no genera riesgo de contaminación de acuíferos ni de quemado de raíces.
Preparación del compost (si lo haces tú mismo)
Aunque puedes comprar compost ya maduro, preparar tu propio abono te permite controlar la materia prima y reducir costos. Aquí tienes el proceso paso a paso:
- Reúne materiales frescos: restos de hortalizas (cáscaras de zanahoria, restos de lechuga), hojas secas, recortes de césped y una pequeña cantidad de estiercol de caballo o conejo (aprox. 10 % del volumen total). Evita frutas muy ácidas y restos de carne.
- Corta o tritura los materiales en trozos de 5‑10 cm; cuanto más pequeños, más rápido se descompondrán.
- Llena un compostador de al menos 1 m³ (un cubo de madera o una caja de plásticos con ventilación). Alterna capas de material verde (rico en N) y material seco (rico en C) en proporción 1:3 (por ejemplo, 30 kg de restos de cocina con 90 kg de hojas).
- Añade agua hasta que la mezcla esté húmeda pero no encharcada; al apretar un puñado debe salir solo una gota.
- Mantén la pila aireada: voltea el compost cada 10‑14 días con una horquilla. En climas cálidos de Sevilla o Málaga, el proceso tarda 45‑60 días; en zonas más frescas como Madrid puede alargarse a 70‑90 días.
- Controla la temperatura: si dispones de termómetro, busca que alcance entre 55‑65 °C durante los primeros ciclos; eso garantiza la eliminación de patógenos.
- Cierre: cuando la materia ya no genera calor y tiene un color oscuro, olor a tierra y una textura gruesa, está lista. Tamiza los grumos grandes y almacena el compost en una cubierta impermeable; se conserva hasta 12 meses sin perder calidad.
Cómo aplicar el compost en la berenjena
Esta es la sección clave, donde la dosificación y el momento de la aplicación marcarán la diferencia entre una cosecha escasa y una abundante.
Dilución y preparación de la solución
- Para riego al pie de la planta: disuelve 2 kg de compost maduro en 20 litros de agua (proporción 1:10). Deja reposar 12 horas y remueve antes de usar.
- Para aplicación foliar ligera (solo cuando la berenjena está en plena vegetación y no hay riesgo de quemar hojas): usa 500 g de compost en 10 litros de agua (1:20). Filtra con una tela fina para evitar obstrucciones en el rociador.
Método de aplicación
- Riego al pie: vierte la solución alrededor de la base, cubriendo una zona de 30 cm de radio por planta. En macetas de 30 L, aplica 1 litro de solución.
- Aplicación foliar: rocía la parte inferior de las hojas en la mañana temprano o al atardecer, evitando el sol fuerte que provoca quemaduras. No cubras flores o frutos en desarrollo.
Frecuencia
- Primera aplicación: cuando las plántulas tengan 4‑5 hojas verdaderas, entre finales de marzo y abril, según la zona.
- Repetir cada 3‑4 semanas mientras la planta crezca vegetativamente (hasta la aparición de los primeros botones).
- Durante la floración (finales de junio – julio) reduce a una aplicación cada 6‑8 semanas y aumenta ligeramente la proporción de potasio (añade un puñado de ceniza de madera al compost líquido).
Dosis por planta
- Planta adulta en campo abierto: 2‑3 litros de solución diluida (1:10) por ciclo.
- Maceta de 30 L: 1 litro de solución (1:10) por ciclo.
Precauciones
- Nunca apliques compost puro al suelo; la alta concentración de sales y materia orgánica puede asfixiar las raíces.
- Evita riegos nocturnos en climas húmedos (Galicia, Cantabria); la humedad prolongada favorece hongos de la raíz.
- No mezcles compost con fertilizantes químicos a menos que sea estrictamente necesario; los compuestos pueden provocar quemaduras químicas.
Cuándo usar y cuándo no usar compost en berenjenas
Momento óptimo
- Primavera (marzo‑mayo): antes de que el calor del verano llegue a los 30 °C, la berenjena necesita el impulso de nitrógeno para desarrollar su aparato vegetativo.
- Tras trasplante: cuando cambias la planta del semillero al huerto, el compost mejora la retención de agua y reduce el shock.
Situaciones a evitar
- Época de fructificación tardía (julio‑agosto): el exceso de nitrógeno favorece el crecimiento de hojas a expensas de los frutos. En este período, opta por un fertilizante con más potasio (K), como una capa fina de ceniza de madera o harina de hueso.
- Plántulas menores de 3 semanas: sus raíces son muy delicadas; la solución concentrada puede quemarlas.
- Invierno en zonas de meseta central (Madrid, Valladolid), cuando la berenjena está en reposo: el compost no se absorberá y sólo provocará acumulación de materia orgánica en la superficie.
Beneficios y resultados esperados
Con una aplicación regular de compost, notarás mejoras en tan solo 2‑3 semanas:
- Hojas verde oscuro y mayor vigor, señal de que el nitrógeno está disponible.
- Tallos más gruesos y menos proclives a romperse bajo el peso de los frutos.
- Mayor producción de flores y, por consiguiente, frutos más numerosos y de mayor tamaño (en cultivaciones de Berenjena de Albacete o de Murcia, la diferencia suele ser de 30‑40 % más peso de cosecha).
- Reducción de enfermedades como el mildiú y la podredumbre del cuello, gracias al incremento de microorganismos benéficos que compiten con los patógenos.
A largo plazo, el suelo mantiene una estructura esponjosa y una mayor capacidad de retener agua, lo que es esencial en los veranos secos de la dorsal mediterránea.
Conclusión
Fertilizar berenjenas con compost es sencillo, barato y respetuoso con el medio ambiente. Solo necesitas preparar un buen compost, diluirlo según las proporciones indicadas y aplicarlo en los momentos clave del ciclo de la planta. Con la dosis correcta y evitando los errores habituales —como aplicar puro o hacerlo durante la fructificación—, tus berenjenas crecerán fuertes y producirán cosechas abundantes, tanto en macetas de la terraza de Valencia como en los campos de la sierra de Cádiz. Así que ponte manos a la obra, aprovecha los residuos de tu cocina y disfruta de berenjenas sabrosas y ecológicas directamente de tu huerto.