Fertilizar olivo con compost: Guía completa y dosis

Fertilizar olivo con compost: Guía completa y dosis

Si tienes olivos en tu parcela de Andalucía, Castilla‑La Mancha o la zona del Levante, seguro que te has preguntado cuál es la mejor manera de nutrirlos sin agredir el medio ambiente. Fertilizar olivo con compost es una de las técnicas más sencillas y eficaces: aporta nutrientes, mejora la estructura del suelo y fomenta la actividad microbiana. En este artículo descubrirás paso a paso cómo preparar, dosificar y aplicar compost en tu olivar, con datos concretos de fechas, cantidades y cuidados específicos para el clima español.


Propiedades del compost para el olivo

El compost casero o comercial contiene un equilibrio natural de nitrógeno (N), fosfato (P₂O₅) y potasio (K₂O) que ronda aproximadamente 1‑1‑1 en porcentaje, aunque varía según los materiales empleados. Además, aporta micronutrientes como magnesio, azufre, ** hierro** y zinc, esenciales para la fotosíntesis y la resistencia a enfermedades.

  • Nitrógeno favorece el crecimiento de la parte aérea y la formación de brotes nuevos.
  • Fósforo estimula el desarrollo de raíces fuertes, crucial en suelos calcáreos típicos de la meseta.
  • Potasio aumenta la tolerancia al estrés hídrico, muy útil en veranos con temperaturas de 30‑38 °C en el sur.

En comparación con fertilizantes químicos, el compost libera sus nutrientes de forma lenta y sostenida, evitando quemaduras y reduciendo la lixiviación. Además, su contenido orgánico aumenta la capacidad del suelo para retener agua, algo que los olivos de la Sierra de Gredos agradecen cuando las lluvias escasean.


Preparación del compost (si lo haces tú mismo)

Aunque puedes comprar compost en cualquier centro de jardinería, preparar tu propio abono es barato y te permite controlar la materia prima.

  1. Reúne residuos: restos de poda de olivo, cáscaras de fruta, restos de verduras y una pequeña cantidad de estiércol de cabra (hasta un 10 % del total).
  2. Muele o corta los materiales en trozos de 2‑5 cm para acelerar la descomposición.
  3. Apila en un contenedor ventilado de al menos 1 m³; alterna capas verdes (ricas en N) y marrones (ricas en carbono) en una proporción 1:3.
  4. Hidrata ligeramente: el compost debe estar húmedo como una esponja escurrida.
  5. Voltea la pila cada 10‑15 días para que circule el oxígeno.

En climas templados como el de Madrid, el proceso tarda 3‑4 meses; en zonas más cálidas como Almería, puede estar listo en 2‑3 meses. Cuando el material se vuelva oscuro, con olor a tierra y sin restos visibles, está listo para usar. Guarda el compost en bolsas o en un refugio seco; se conserva sin perder calidad durante un año.


Cómo aplicar compost en el olivo

Dilución y dosis

Al tratarse de un abono sólido, la aplicación se hace directamente al suelo. La dosis recomendada para árboles de 3‑5 años es 5‑7 kg de compost por árbol cada año. Para plantones menores de 2 años, basta con 2‑3 kg.

Método de aplicación

  1. Despeja el área alrededor del tronco, dejando un círculo de 1‑1,5 m de diámetro.
  2. Distribuye el compost de forma uniforme, evitando que quede en contacto directo con el tronco para prevenir enfermedades.
  3. Incorpora ligeramente el material con una azada o rastrillo, cubriendo la capa superior del suelo (unos 5‑10 cm).
  4. Riega abundantemente después de la incorporación: en la meseta central se sugiere 30 L de agua por árbol; en zonas costeras con mayor humedad, 15‑20 L basta.

Calendario de aplicación

  • Primavera (marzo‑abril): antes del pleno desarrollo vegetativo, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C.
  • Otoño (septiembre‑octubre): tras la cosecha de aceitunas, ayuda a que el árbol acumule reservas para el invierno.

En regiones con lluvias escasas, como la Costa de Granada, es conveniente aplicar justo antes de una previsión de lluvia para que el compost se impregne sin necesidad de riego adicional.


Cuándo usar y cuándo evitar el compost

Momentos idóneos

  • Árboles jóvenes (2‑5 años) que necesiten reforzar su sistema radicular.
  • Suelo pobre en materia orgánica, típico de terrenos calcáreos de la Extremadura.
  • Épocas de estrés hídrico: el compost mejora la retención de humedad, útil en veranos de alta evapotranspiración.

Situaciones a evitar

  • Época de floración intensa (abril‑mayo en la mayor parte de España): el exceso de nitrógeno puede favorecer la caída prematura de flores.
  • Árboles con enfermedades fúngicas activas: el compost húmedo puede favorecer la proliferación de hongos; en estos casos, opta por un abono seco o tratamientos específicos.
  • Invierno riguroso en zonas de alta montaña (Pirineos): el suelo está congelado y la materia orgánica no se integra bien.

Beneficios y resultados esperados

Con una aplicación anual de compost observarás mejoras notables en 4‑6 semanas:

  • Hojas más verdes y robustas, señal de un adecuado aporte de nitrógeno.
  • Raíces más extensas y densas, lo que se traduce en mayor absorción de agua y nutrientes.
  • Mejor caída de la aceituna, ya que el árbol tiene reservas suficientes para sostener la maduración.
  • Reducción de plagas como la pulgilla del olivo; los suelos ricos en materia orgánica favorecen a los depredadores naturales.

A medio plazo, los árboles fertilizados con compost tienden a producir un 10‑15 % más de aceite y a presentar una mayor longevidad, reduciendo la necesidad de tratamientos químicos.


Conclusión

Fertilizar tu olivo con compost es una estrategia ecológica, sencilla y económica que se adapta a cualquier zona de España, desde los campos soleados de Jaén hasta los suelos más ácidos de León. Sólo necesitas 5‑7 kg de compost por árbol, aplicarlo en primavera y otoño, distribuirlo bien y regar después. Con estos pasos conseguirás árboles más fuertes, mayor producción y un suelo saludable para las generaciones futuras. ¡Manos a la obra y que tu olivar sea el orgullo de tu comunidad!