Fertilizar tomates con compost: guía completa y dosis
- 07 Nov, 2025
Si quieres que tus tomates sean más sabrosos y tus plantas más resistentes, fertilizar tomates con compost es una de las opciones más fáciles y económicas que tienes a mano. El compost mejora la estructura del suelo, aporta nutrientes equilibrados y favorece la actividad microbiana, algo esencial en el clima mediterráneo. En este artículo descubrirás paso a paso cómo preparar el té de compost, cuánta dosis aplicar y en qué momento del ciclo del tomate es más efectivo. Todo con ejemplos concretos para la Andalucía, Cataluña y la Meseta Central.
Propiedades del compost
El compost casero tiene una composición aproximada de NPK 1‑1‑1 (1 % nitrógeno, 1 % fósforo y 1 % potasio), aunque lo realmente valioso son los micronutrientes como calcio, magnesio y hierro que el suelo suele carecer.
- Nitrógeno (N): impulsa el desarrollo de hojas y tallos vigorosos, crucial en la fase vegetativa del tomate.
- Fósforo (P): favorece la formación de raíces fuertes y la posterior floración.
- Potasio (K): aporta resistencia a sequías y a enfermedades como el tizón.
A diferencia de los fertilizantes químicos, el compost libera los nutrientes de forma gradual, lo que evita quemaduras y sobrecargas. Además, su contenido de materia orgánica aumenta la retención de agua, una ventaja decisiva en los veranos calurosos de Málaga o Valencia, donde las temperaturas pueden superar los 30 °C.
Preparación del té de compost
El té de compost es la forma más práctica de aplicar los nutrientes a los tomates en macetas o al ras en el huerto. Sigue estos pasos y tendrás un fertilizante líquido listo en menos de una semana.
- Reúne material: 1 kg de compost bien maduro (sin restos verdes frescos) y 10 L de agua de lluvia o de grifo que hayas dejado reposar 24 h para eliminar el cloro.
- Mezcla: coloca el compost en un cubo de plástico de 15 L, añade el agua y remueve vigorosamente.
- Reposo: tapa el cubo con una lona ligera y deja 48 h en sombra. Remueve una vez al día para oxigenar la solución.
- Filtrado: pasa la mezcla por un colador grueso y después por una tela de yute o una bolsa de café reutilizable.
- Almacenamiento: guarda el té en botellas de vidrio oscuro o bidones de plástico opaco. Se mantiene útil hasta 5 días en el refrigerador; después pierde potencia.
Consejo útil: si el té tiene un olor a tierra fresca y ligeramente agrio, está listo. Un olor a podrido indica que se ha descompuesto demasiado y no deberías usarlo.
Cómo aplicar el té de compost en tomates
Dilución y cantidad
- Dilución estándar: 1 L de té por cada 10 L de agua (1:10). Si usas la regla de 100 ml, mezcla 100 ml de té en 1 L de agua.
- Dosis por planta: para un tomate adulto en riego tradicional, aplica 3‑4 L de solución diluida por planta cada sesión. En macetas de 30 L, basta con 1,5 L.
Métodos de aplicación
- Riego al pie: vierte la solución directamente sobre la zona de raíces, evitando el contacto con el follaje para no estimular el crecimiento de hongos.
- Aplicación foliar ligera: cuando las plantas están en plena fase vegetativa (aprox. abril‑mayo en la mayoría de España), puedes usar una dilución 1:20 (50 ml de té en 1 L de agua) y rociar la parte inferior de las hojas. Esto refuerza la absorción de micronutrientes.
Frecuencia
- Cada 15 días durante la fase vegetativa (desde la plantación del trasplante hasta la aparición de los primeros botones).
- Una vez al mes durante la fase de fructificación (de junio a septiembre) para no sobrecargar de nitrógeno y favorecer la maduración de los frutos.
Mejor momento del día
Riega a primera hora de la mañana o al atardecer (últimas 2‑3 h antes del anochecer). Así evitas la evaporación rápida bajo el sol intenso y reduces el riesgo de quemaduras foliares.
Precauciones
- No apliques té sin diluir: el nitrógeno concentrado puede quemar raíces.
- Evita regar sobre frutos: el exceso de humedad favorece pudriciones como el botrytis.
- Controla la salinidad: si tu agua de riego es muy dura, limita la frecuencia a cada 21 días.
Cuándo usar y cuándo no
Mejor época y etapa
- Primavera (marzo‑mayo): ideal para iniciar la alimentación cuando las plantas empiezan a crecer rápidamente.
- Verano (junio‑agosto): sigue aplicando, pero reduce la frecuencia y la dosis de nitrógeno para no retrasar la maduración.
- Otoño (septiembre‑octubre): puedes seguir con una aplicación ligera (1:20) para fortalecer plantas que vayan a pasar el invierno en macetas.
Situaciones para evitar
- Durante la floración tardía (finales de julio‑agosto) cuando los tomates están engrosando los frutos; el exceso de nitrógeno puede producir frutos más pequeños y menos dulces.
- En periodos de sequía extrema sin riego previo: el té no sustituye al agua, así que primero riega y después fertiliza.
- Plántulas menores de 4 semanas: son muy sensibles; basta con un sustrato rico en materia orgánica y riego regular.
Beneficios y resultados esperados
Con un programa regular de té de compost, notarás cambios en menos de dos semanas:
- Hojas de tono verde oscuro y mayor grosor del tallo, señal de buen aporte de nitrógeno.
- Raíces más extensas al sondear la zona de plantación, lo que se traduce en mejor absorción de agua y nutrientes.
- Menor incidencia de enfermedades como el mildiu, gracias al aumento de microorganismos benéficos en el suelo.
- Frutos más uniformes y sabrosos al combinar el aporte de potasio y calcio del compost con una fertilización equilibrada.
Para obtener la máxima producción, combina el té de compost con una cobertura de paja o cartón que mantenga la humedad y suprime las malas hierbas, una práctica muy usada en los huertos de la Castilla-La Mancha.
Conclusión
Fertilizar tomates con compost no solo es barato, sino que también mejora la salud del suelo y la calidad del fruto. Preparar el té es sencillo: 1 kg de compost, 10 L de agua y 48 h de reposo. Aplica la solución diluida 1:10, riega al pie de la planta cada 15 días en la fase vegetativa y una vez al mes en la fructificación. Evita el uso puro y controla la frecuencia en épocas de mucho calor o cuando los tomates ya están en plena maduración.
Con estos pasos tendrás un huerto más sostenible, tus tomates más productivos y, sobre todo, disfrutarás del placer de cultivar con recursos que tienes a mano. ¡Manos a la obra y que la cosecha sea abundante!