Cómo eliminar cochinilla en geranios

Cómo eliminar cochinilla en geranios

Si cultivas geranios en tu balcón de Barcelona o en la terraza de Sevilla, seguramente has visto a veces esas pequeñas cúpulas blancas que aparecen en los tallos. Esa es la cochinilla, una plaga que succiona la savia y debilita la planta. Eliminar cochinilla geranios es vital porque, si no se controla a tiempo, el crecimiento se estanca y el follaje se vuelve amarillento y quebradizo. Afortunadamente, con un plan paso a paso y recursos que tienes en casa, puedes acabar con ella sin recurrir a químicos.

En este artículo descubrirás cómo identificar la cochinilla, qué métodos ecológicos usar (jabón potásico, aceite de neem y depredadores naturales) y, solo como última opción, qué insecticida elegir. Además, te daremos el calendario de actuación y los errores más habituales que suelen impedir el éxito.


Identificación de la cochinilla

La cochinilla que ataca a los geranios pertenece mayormente a la especie Pseudococcus maritimus. Mide entre 2 y 4 mm de longitud, tiene un cuerpo ovalado cubierto por una cúpula de cera blanquecina que a simple vista parece una pequeña gota de melaza. En los días soleados, la cúpula se vuelve más translúcida, mientras que bajo la niebla o la lluvia adquiere tonos más oscuros.

Los daños aparecen primero en los tallos jóvenes y en los nudos de las hojas. Notarás una supuesta caída de vigor: las hojas se vuelven pálidas, los bordes se enrollan y, a medida que la plaga se multiplica, aparecen manchas amarillentas y una ligera debilidad en la floración. Además, la melaza que excretan atrae a hormigas y favorece la aparición de fumagina, una capa algácea negra que favorece otras enfermedades fúngicas.

En España, la cochinilla es más frecuente en zonas Mediterráneas (valle del Guadalquivir, costas de Levante) donde las temperaturas primaverales rondan entre 18 y 26 °C y la humedad relativa es alta. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) aparece algo más tarde, entre abril y mayo, cuando las noches ya no caen por debajo de los 10 °C. Un ciclo completo de la cochinilla dura alrededor de 30 días, con 3‑4 generaciones al año si las condiciones son óptimas, por lo que la detección temprana es crucial.


Métodos de eliminación

A) Prevención y medidas culturales

Lo primero es inspeccionar los geranios cada 2‑3 días durante la primavera. Si detectas menos de 5 individuos por rama, basta con un chorro de agua a presión moderada al amanecer; el agua arrastra a los insectos sin dañar la hoja. Retira las ramas muy infestadas y quema los restos para evitar la reinfestación.

Planta cerca lavanda o romero, que liberan aromas que desagradan a la cochinilla y a la vez atraen a depredadores naturales. En la zona de Galicia, donde la lluvia es constante, es aconsejable colocar una barrera de tierra de diatomeas al pie de los geranios; esta sustancia abrasiva corta el cuerpo de la cochinilla al contacto.

Controlar hormigas es fundamental: las hormigas protegen a la cochinilla a cambio de su melaza. Espolvorea polvo de tiza alrededor de la base del arbusto o coloca pequeñas cintas pegajosas para impedir que las hormigas suban. Sin su protección, la cochinilla queda mucho más vulnerable a los tratamientos.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 %): Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua, añadiendo unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Pulveriza el envés de las hojas y los tallos al atardecer, evitando la luz solar directa que podría quemar la hoja. Repite cada 3‑4 días hasta que no veas más insectos. Este jabón rompe la capa cerosa de la cochinilla y provoca su deshidratación.

Aceite de neem (0,5‑1 %): Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas 5 gotas de jabón líquido para que se distribuya uniformemente. Aplica una capa fina sobre toda la planta, preferiblemente a medianoche o muy temprano en la mañana, cuando los ácaros y cochinillas están más inmóviles. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción, y su efecto residual dura 5‑7 días.

Purín de ajo (alternativa casera): Tritura 3 dientes de ajo en 500 ml de agua y deja reposar 24 h. Cuela y rocía cada 7 días. El olor amargo repele a la cochinilla y también a algunas especies de pulgones. Es una opción barata y de bajo impacto ambiental.

Depredadores naturales: Introduce coccinélidos (mariquitas) y crisopeas (crisopas) en tu jardín. Puedes comprarlos en viveros especializados o fomentar su presencia plantando eneldo, hinojo y milenrama alrededor de los geranios. Una sola mariquita llega a consumir 50‑100 cochinillas al día. Además, las crisopas atacan tanto a larvas como a adultos, reduciendo rápidamente la población.

C) Tratamientos químicos (última opción)

Solo si la infestación supera el 50 % del follaje y los métodos ecológicos no han logrado disminuir la población, recurre a un insecticida con piretrinas naturales (por ejemplo, formulaciones a base de pyrethrum autorizadas en agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosis recomendada (usualmente 2 g por litro de agua) y respeta un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la próxima floración o cosecha de frutos decorativos. Utiliza siempre guantes y protege la piel para evitar irritaciones.


Frecuencia y timing de los tratamientos

El momento ideal para iniciar cualquier tratamiento es en cuanto detectes los primeros signos de cochinilla, antes de que la población supere los 10 individuos por planta. Con el jabón potásico, aplica una dosis cada 3‑4 días mientras persista la presencia de la plaga. Con aceite de neem, intervén cada 7 días, alternando con el jabón para cubrir ambos modos de acción (contacto y ingestión).

El mejor momento del día es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o a primera hora de la mañana, cuando la radiación solar es tenue y la cochinilla está más activa sobre la planta. Evita aplicar en horas de pleno sol, ya que podrías quemar las hojas y reducir la efectividad del producto. Mantén el tratamiento durante una o dos semanas después de la última observación, para asegurarte de que no quedan cigotos ni ninfas ocultas.


Prevención a largo plazo

Una de las claves es no sobrealimentar los geranios con fertilizantes ricos en nitrógeno. Un exceso de N produce brotes tiernos y jugosos, el alimento preferido de la cochinilla. Opta por fertilizantes equilibrados (NPK 10‑10‑10) o prepara compost bien curado, que aporta nutrientes de forma lenta y controla el vigor excesivo.

Fomenta la biodiversidad en tu jardín: deja pequeños parches de hierba natural, planta florales silvestres como cicuta o bolboretos y mantén algunos árboles de hoja perenne como refugio para mariquitas y crisopas durante el invierno. En la meseta, rotar los geranios con lavanda o tomillo cada tres años ayuda a romper el ciclo de la cochinilla, ya que estas aromáticas no son hospederas y, al mismo tiempo, atraen a los depredadores.


Errores comunes que debes evitar

Esperar a que la infestación sea visible en un gran número de hojas es el error más frecuente; la cochinilla se reproduce rápidamente y, una vez establecida, es mucho más difícil de erradicar. Otros fallos habituales son: usar solo agua sin aditivos (no basta para romper la capa cerosa), aplicar tratamientos en pleno sol (las hojas se queman y el producto se evapora), y no repetir la aplicación según el ciclo de vida de la plaga (las ninfas emergen entre aplicaciones y reinfestan).


Conclusión

Eliminar la cochinilla en geranios es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. Actúa cuanto veas los primeros signos, repite los tratamientos cada 3‑7 días según el producto y protege tus plantas con barreras físicas y una buena biodiversidad. Con constancia y sin necesidad de químicos agresivos, tus geranios volverán a lucir su colorido esplendor durante todo el año.