Cómo eliminar cochinilla en peral: métodos ecológicos efectivos
- 11 Nov, 2025
Si tienes cochinilla en tu peral, sabes lo frustrante que es ver cómo los brotes jóvenes se cubren de una melaza algodonosa y las hojas se vuelven amarillentas. Eliminar cochinilla en peral es crucial porque, si no se controla a tiempo, la plaga debilita el árbol y reduce la cosecha de fruta. Afortunadamente, con un buen programa de detección y unos trucos caseros puedes mantener tu peral sano sin recurrir a químicos agresivos.
En este artículo te explico cómo reconocer la cochinilla, qué medidas preventivas adoptar y, paso a paso, los métodos ecológicos más eficaces para erradicarla. Además, verás cuándo es necesario usar un insecticida de última instancia y cómo planificar la prevención a largo plazo.
Identificación de la cochinilla en el peral
La cochinilla (familia Coccidae) es un insecto sagrado para los aficionados al huerto, pero una verdadera pesadilla para los peraleros. Tamaño: los adultos miden entre 2 y 5 mm de longitud, aunque las hembras vivas pueden alcanzar 6 mm cuando están cubiertas de la melaza característica. Color: varía según la especie y la edad; las jóvenes son de verde translúcido o blanco lechoso, mientras que las adultas adultas adquieren tonos marrones, amarillentos o cobrizo. Su cuerpo está cubierto de una capa cerosa que les da una apariencia algodonosa, casi como una pequeña bola de algodón pegada a la rama.
Ubicación: la cochinilla se instala sobre ramas jóvenes, nudos y brotes de fruta. En los perales, es frecuente encontrarlas en el sudor de la rama y en la zona donde la hoja se une al tallo, donde excretan melaza que a su vez atrae hormigas y favorece la proliferación de hongos negros (fumagina).
Daños que causa: al succionar la savia, la cochinilla debilita el crecimiento y provoca deformaciones de los frutos; los perales afectados suelen dar manzanas más pequeñas y con una piel más fina. La melaza que excretan favorece la aparición de fumagina negra, que reduce la fotosíntesis y sirve de refugio a hormigas, las cuales protegen a la cochinilla de los depredadores naturales. En casos extremos, la pérdida de vigor puede provocar la caída prematura de ramas y, en árboles viejos, la muerte del árbol.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia: la cochinilla pone cáscaras (coccidios) que eclosionan en caterpillars neomórfos después de 7‑10 días a temperaturas entre 18‑28 °C. Estas ninfas se depositan cerca del tallo y, en 3‑4 semanas, maduran. En España, la plaga se vuelve más visible desde finales de la primavera (mayo‑junio) en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) y en zonas de clima templado‑húmedo como La Rioja o Navarra, donde la humedad favorece su desarrollo. En la costa mediterránea (Valencia, Murcia), aparecen más tarde, en julio‑agosto, cuando el calor supera los 30 °C, pero la sequía reduce la población. En climas atlánticos (Galicia, Cantabria) la cochinilla puede aparecer ya en abril y prolongarse hasta octubre.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Inspección regular: revisa tu peral cada 3‑4 días durante la primavera y principios de verano. Busca los bultos algodonosos bajo la luz; la melaza brilla como azúcar al encender una linterna. Un número bajo de individuos (menos de 5 por rama) se controla fácilmente sin químicos.
Eliminación manual: si la infestación es ligera, aplasta los grupos con el dedo o usa un cucharón para retirar la melaza y los insectos. Después, lava la rama con una manguera a presión moderada (≈ 30 l/min) para arrastrar los restos. Repite la limpieza al menos dos veces por semana.
Plantas trampa y repelentes: planta lavanda, romero y caléndula alrededor del huerto. Estas aromáticas emiten compuestos volátiles que desaniman a la cochinilla y atraen a depredadores como mariquitas y avispones. Además, si notas que las hormigas están subiendo por el tronco, coloca una banda de cinta adhesiva a la base del árbol o esparce tierra de diatomeas alrededor del cepellón para impedir su ascenso.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 %): disuelve 15‑20 ml de jabón potásico en 1 l de agua. Añade unas gotas de detergente neutro como emulsionante y rocía bien el envés de las hojas y los nudos al atardecer, cuando la temperatura está entre 15‑22 °C y la luz solar directa es mínima. Repite cada 4‑5 días hasta que no veas más cochinillas. Este jabón rompe la capa cerosa y deshidrata al insecto sin dañar el peral.
Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas 5 gotas de jabón para que se emulsione. Aplica preferente a primera hora de la mañana o al final de la tarde; el aceite cubre al insecto y actúa como inhibidor de alimentación y regulador de crecimiento, impidiendo la eclosión de los huevos. Se recomienda una aplicación cada 7‑10 días, alternando con el jabón potásico para evitar resistencia.
Purín de ortiga: recoge una taza de ortiga fresca y hiérvela en 3 l de agua durante 15 minutos. Enfría y cuela; el líquido resultante se pulveriza cada 5‑7 días. La ortiga contiene ácido fórmico y compuestos que repelen a la cochinilla y estimulan la actividad de los depredadores naturales.
Depredadores naturales: las mariquitas (Coccinellidae) son las más eficaces: una sola puede consumir 30‑50 cochinillas al día. Para atraerlas, incorpora en el huerto hinojo, eneldo y milenrama. También puedes adquirir larvas de encarsia (Encarsia perniciosa), un parasitoide que ataca la cochinilla en estado inmaduro; su liberación se hace al final de la primavera, cuando las poblaciones son bajas. Finalmente, el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana aplicado en forma de polvo (≈ 20 g/ha) a los nuevos brotes ayuda a controlar la plaga sin dañar a los insectos benéficos.
C) Tratamientos químicos (última opción)
Sólo cuando la infestación supera el 30 % del follaje y los métodos ecológicos no logran contenerla, recurre a insecticidas de piretrinas naturales autorizados en agricultura ecológica (por ejemplo, extracto de piretro). Aplica según las indicaciones del fabricante, respetando un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha de peras. Es imprescindible cubrir también el sistema radicular con una segunda aplicación para evitar la reinfestación.
Frecuencia y timing de los tratamientos
El momento de actuar marca la diferencia. Comienza el tratamiento en cuanto detectes los primeros bultos algodonosos, sin esperar a que la melaza cubra grandes áreas del tronco. Con jabón potásico, programa aplicaciones cada 4‑5 días; con aceite de neem, cada 7‑10 días; y con purín de ortiga, cada 5‑7 días. Alterna estos productos para evitar que la cochinilla desarrolle tolerancia.
El mejor momento del día para rociar es al atardecer (entre 18:00 y 20:00), cuando la radiación solar es baja y los insectos están menos activos, reduciendo el riesgo de quemaduras foliares. En climas extremadamente calurosos (más de 30 °C, típicos en la costa de Almería), espera a que la temperatura caiga por debajo de 25 °C antes de aplicar cualquier spray.
Mantén el tratamiento hasta una semana después de no observar individuos. La cochinilla tiene varias generaciones al año; una vigilancia de 15‑20 días después del último rastro asegura la erradicación completa.
Prevención a largo plazo
Control del nitrógeno: la cochinilla se siente atraída por brotes vigorosos y jugosos. Evita fertilizar el peral con abonos ricos en nitrógeno (ej. urea 46‑0‑0) en exceso; opta por fórmulas equilibradas como NPK 10‑10‑10 o abonos orgánicos (estiercol compostado). Aplica 150 g/m² en primavera y 75 g/m² en otoño para no sobrealimentar la planta.
Biodiversidad y refugios: deja una franja de maleza saludable al pie del peral para crear hábitats de pájaros e insectos benéficos. Instala cajas para mariquitas o nidos de pájaros carpinteros, que se alimentan de la cochinilla. Plantar árboles de sombra ligera (como alcornocal) ayuda a regular la temperatura y la humedad, reduciendo la presión de la plaga.
Poda estratégica: elimina ramas débilmente vigorosas o machos (brotes sin fruto) a finales del invierno, cuando la cochinilla está en estado inactivo. La poda mejora la circulación del aire y reduce la humedad en la copa, condiciones que dificultan la proliferación de la cochinilla.
Variedades resistentes: en la zona del Ebro y Navarra, se ha demostrado que la variedad de peral “Pera de la Viña” muestra menos infestación que la “Bartlett”. Si vas a plantar un nuevo peral, busca variedades locales adaptadas al clima y con mayor resistencia a plagas.
Errores comunes al combatir la cochinilla
- Esperar demasiado: la cochinilla se reproduce rápidamente; retrasar el tratamiento permite que la población alcance niveles críticos.
- Usar solo agua: el chorro de agua ayuda, pero no elimina la capa cerosa que protege al insecto; debe combinarse con jabones o aceites.
- Aplicar en plena luz solar: los sprays pueden quemar las hojas y desalentar a los depredadores benéficos.
- Olvidar la repetición: una sola aplicación no cubre todo el ciclo de vida; es imprescindible repetir cada pocos días hasta que desaparezca.
- Desestimar a las hormigas: sin controlar a las hormigas, la cochinilla se protege y la melaza se acumula, agravando la situación.
Conclusión
Eliminar cochinilla en peral es totalmente viable con jabón potásico, aceite de neem, purín de ortiga y la introducción de depredadores naturales como mariquitas y parasitoides. Actúa tan pronto como veas los primeros signos, repite los tratamientos cada 4‑10 días según el producto y mantén la vigilancia al atardecer. Con una fertilización equilibrada, biodiversidad en el huerto y una poda cuidadosa, la cochinilla se mantendrá bajo control sin necesidad de productos químicos. ¡Manos a la obra y a disfrutar de peras sanas en tu jardín!