Cómo eliminar minador en judías
- 25 Oct, 2025
Si cultivas judías en tu huerto, seguro que ya has visto esas pequeñas galerías blancas bajo las hojas que aparecen a principios de primavera. Se trata del minador de judías, una plaga que, aunque invisible a simple vista, puede diezmar tu cosecha si no actúas pronto. Eliminar minador en judías es totalmente posible usando técnicas ecológicas, y en este artículo te explico paso a paso qué hacer, cuándo y por qué cada medida funciona.
Identificación del minador de judías
El minador (Liriomyza spp.) es una mosca diminuta que pone sus huevos en el envés de la hoja. Los adultos miden 1,5‑2 mm y son de color grisáceo con reflejos verdes; apenas se notan a menos de 15 cm de distancia. Cuando la larva eclosiona, empieza a alimentarse creando túneles serpenteantes de 1‑2 mm de ancho que aparecen como manchas claras y laterales plateados. Si observas la hoja al revés, verás la trama típica de «cinta de plata» que indica la presencia de la plaga.
Daños que produce
- Manchas blanquecinas que se expanden y se vuelven marrón‑ronjas al secarse.
- Reducción del área fotosintética, lo que debilita la planta y disminuye la producción de vainas.
- En infestaciones severas, la hoja se vuelve frágil y se cae, dejando a la planta sin energía para fructificar.
- Además, los túneles favorecen la aparición de hongos foliares como la mildiú, que aparecen sobre la zona dañada.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
Los adultos aparecen cuando las temperaturas rondan los 15‑28 °C; en la zona mediterránea (Valencia, Andalucía) pueden iniciarse en marzo, mientras que en la meseta central (Madrid) suelen llegar a abril‑mayo. Cada generación dura entre 15‑20 días y una sola hembra puede depositar 80‑120 huevos, lo que permite 5‑6 generaciones al año en climas cálidos. Las provincias atlánticas (Galicia, Cantabria) tienen menor presión porque las lluvias frescas retrasan el desarrollo, aunque la humedad favorece la supervivencia de las larvas.
Métodos de eliminación
A continuación, los pasos organizados de menos invasivo a más efectivo, siempre priorizando soluciones ecológicas y reservando los productos químicos para casos de extrema necesidad.
A) Medidas preventivas y culturales
- Inspección rutinaria – Revisa tus judías cada 2‑3 días durante la fase vegetativa. Busca los túneles plateados en el envés de la hoja; la detección temprana permite actuar antes de que la población se dispare.
- Riego adecuado – Evita el exceso de humedad en el follaje; el riego por goteo al nivel del suelo reduce la humedad en las hojas y dificulta el desarrollo de larvas.
- Eliminación manual – Si solo aparecen unas pocas galerías, corta la hoja afectada y destrúyela (no la compostes). Esta acción simples elimina hasta un 30 % de la población inicial.
- Plantas trampa – Plantar albahaca o menta al borde del huerto desvía a las adultas, que prefieren esas aromáticas para alimentarse y depositar huevos.
- Control de hormigas – Aunque el minador no depende de ellas, las hormigas protegen a los pulgones que pueden acompañar a la plaga. Coloca cinta pegajosa alrededor de los tallos para impedir su ascenso.
B) Tratamientos ecológicos
1. Jabón potásico (1‑2 %)
Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y pulveriza abundante sobre el envés de la hoja al atardecer (entre 19:00‑21:00). Repite cada 3‑4 días hasta que no veas nuevos túneles. El jabón rompe la cutícula de la larva, provocando su deshidratación.
2. Aceite de neem (0,5‑1 %)
Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 litro de agua, añadiendo unas gotas de jabón como emulsionante. Aplica cada 7 días en la fase de larvas jóvenes; el neem interfiere con su alimentación y su desarrollo hormonal, reduciendo la eclosión de adultos en un 70 %.
3. Infusión de ajo y ortiga
Prepara una infusión con 10 g de ajo machacado y 30 g de hojas de ortiga en 1 litro de agua; deja reposar 24 h, cuela y pulveriza al inicio del día. Esta mezcla actúa como repelente y además fortalece la planta con compuestos antioxidantes. Aplica cada 5‑6 días durante la época de mayor presión (abril‑julio).
4. Depredadores naturales
- Parasitoides de la familia Eulophidae (p.ej. Diglyphus isaea) atacan larvas dentro de la hoja. Para atraerlos, planta eneldo, coriandro y lavanda alrededor del huerto.
- Mariquitas y coccinélidos también se alimentan de larvas y huevos; puedes comprar larvas en viveros especializados y soltarlas al atardecer.
- Arañas domésticas (tela de araña) capturan adultas en vuelo; crear pequeños refugios con paja o troncos ayuda a su permanencia.
C) Tratamientos químicos (solo en caso extremo)
Si la cubierta supera el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no reducen la población tras 3‑4 aplicaciones, recurre a insecticidas a base de piretrinas vegetales o spinosad (autorizado en agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosis del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de cosechar. Usa siempre protectores y rocía en la hora de menor radiación solar para evitar quemaduras.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto detectes los primeros túneles, sin esperar a que la hoja se torne amarilla. Con jabón potásico aplica cada 3‑4 días; con aceite de neem, cada 7 días; y con la infusión de ajo‑ortiga, cada 5‑6 días. Alternar jabones y neem maximiza el efecto porque atacan etapas distintas del ciclo.
El mejor momento para pulverizar es al atardecer, entre 19:00‑21:00, cuando la temperatura desciende y la radiación solar no quema las hojas. En zonas muy calurosas (Almería, Murcia) es aconsejable hacerlo incluso antes, a las 16:00, siempre bajo sombra. Mantén el programa hasta que, durante una semana completa, no observes nuevos túneles. Revisar cada 2‑3 días ayuda a detectar rebrotes tempranos.
Prevención a largo plazo
- Equilibrio de nitrógeno – Evita fertilizantes ricos en N (ej. 30‑10‑10); un exceso fomenta el crecimiento rápido de hojas tiernas, que son el objetivo favorito del minador. Opta por abonos orgánicos con NPK equilibrado (10‑10‑10) y harina de sangre en dosis moderadas.
- Biodiversidad – Mantén un cinturón de flores silvestres (malva, caléndula, borraja) en el perímetro del huerto; estos refugios albergan parasitoides y depredadores. No elimines toda la “mala hierba”, pues sirve de hábitat a los enemigos naturales.
- Rotación de cultivos – Alterna la siembra de judías con cereales o hortalizas de raíz (zanahoria, remolacha) durante al menos 2 años; el minador necesita sus hospedadores específicos y la rotación rompe su ciclo.
- Elección de variedades – Prefiere cultivares de judía ‘Perenne’ o ‘Galega’, que presentan hojas más gruesas y son menos atractivas para la hembra voladora. En Galicia y Asturias hay semillas locales que muestran mayor resistencia al minador, según estudios de la Universidad de Santiago de Compostela.
Errores comunes que debes evitar
- Esperar demasiado: dejar que la plaga se extienda más de una semana reduce la efectividad de los tratamientos caseros.
- Rociar bajo pleno sol: el jabón y el neem pueden quemar la hoja y favorecer manchas necrosadas.
- Usar solo agua: el chorro de agua sin detergente solo desplaza a algunas larvas, pero no elimina los huevos adheridos.
- No repetir la aplicación: el ciclo de vida de la larva es de 15 días; si solo aplicas una vez, los individuos que emergen después seguirán dañando.
- Desestimar la presencia de depredadores: eliminar “insectos voladores” con trampas pegajosas reduce la población de parasitoides útiles.
Conclusión
Eliminar minador en judías es totalmente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem, infusión de ajo‑ortiga y la ayuda de parasitoides y mariquitas. Actúa en cuanto veas los primeros túneles, mantén un calendario de aplicaciones cada 3‑7 días y protege tu huerto con buenas prácticas culturales y biodiversidad. Con constancia, la plaga queda bajo control sin necesidad de químicos, y tus judías volverán a producir cosechas abundantes y sabrosas.