Cómo eliminar mosca blanca en coles
- 19 Oct, 2025
Si cultivas col en tu huerto, es muy probable que hayas visto alguna vez esas manchitas amarillentas y una capa blanquecina en la parte inferior de las hojas. Ese es el típico signo de la mosca blanca, una plaga que se ha vuelto muy frecuente en los partidos de cabbage de la península, sobre todo en los meses de primavera y verano. En regiones como Galicia, Castilla y León o la Andalucía oriental, la combinación de clima templado y días lluviosos crea el entorno perfecto para que estos pequeños insectos se multipliquen.
Eliminar la mosca blanca en coles no tiene por qué implicar productos químicos agresivos. Con un análisis puntual de la situación y siguiendo una serie de pasos prácticos, podrás mantener tu cultivo sano y productivo. En este artículo te explico cómo identificarla, los tratamientos ecológicos más eficaces y, solo como última opción, qué productos químicos están autorizados para uso ecológico.
Identificación de la mosca blanca
Descripción física
La mosca blanca (Aleyrodidae) es diminuta: adultos miden entre 1,5 y 3 mm de longitud y presentan un cuerpo aplanado cubierto de una ligera cera blanquecina que les da el aspecto etéreo. El color varía del blanco puro al amarillento según la especie, y sus alas son translúcidas con una leve nervadura visible bajo lupa. Se sitúan sobre la cara inferior de las hojas, donde forman pequeñas colonias que pueden verse a simple vista.
Daños que causa
Estos insectos se alimentan succionando la savia de la planta, lo que provoca deformación de los bordes y amarillamiento de las hojas jóvenes. Además, excretan una melaza azucarada que favorece la aparición de hongos pulverulentos como la “tizón negro”. Con el tiempo, la planta pierde vigor, el crecimiento se ralentiza y la cosecha se reduce considerablemente, sobre todo si la infestación supera el 30 % del follaje.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En climas mediterráneos y atlánticos, la mosca blanca aparece a principios de marzo cuando las temperaturas nocturnas superan los 12 °C y el día alcanza entre 18 y 24 °C. En la meseta central, el pico es algo más tardío, entre abril y mayo. Cada hembra puede poner entre 50 y 150 huevos en su vida, y el ciclo completo (huevo‑larva‑pupa‑adulto) dura 15‑20 días en condiciones óptimas. Con varias generaciones al año, la presión de plaga se intensifica durante los meses de julio‑agosto, cuando la humedad se mantiene alta y las noches siguen siendo cálidas.
Métodos de Eliminación
A) Métodos preventivos y culturales
La prevención empieza con una inspección regular: revisa tus coles cada 2‑3 días, sobre todo el envés de las hojas donde se congrega la mosca blanca. Si detectas menos de 10 insectos por planta, un chorro de agua a presión (aprox. 20 L min⁻¹) por la mañana basta para desalojarlos sin dañar la hoja.
Planta aromáticas repelentes como menta o lavanda alrededor del huerto; su olor repele a las adultas y, al mismo tiempo, atrae a depredadores naturales. Controla las hormigas que suelen proteger a la mosca a cambio de su melaza: coloca barreras de cinta adhesiva alrededor del tallo o esparce una fina capa de tierra de diatomeas en la base de la planta.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico
Disuelve 15 ml de jabón potásico (1,5 % de concentración) en 1 l de agua. Añade unas gotas de detergente neutro para mejorar la adhesión y pulveriza el envés de las hojas al atardecer, evitando la exposición directa al sol que podría quemar la hoja. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que la plaga desaparezca. Este producto actúa rompiendo la capa cerosa del insecto, provocando su deshidratación.
Aceite de neem
Mezcla 7 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas 10 gotas de jabón líquido como emulsionante. Aplica una pulverización completa del follaje, preferiblemente en horas de poca luz (entre 08:00‑10:00 o 19:00‑21:00) para que el aceite se absorba sin evaporarse rápidamente. El aceite de neem interfiere con la alimentación y la reproducción; una dosis de 0,7 % es suficiente y se puede repetir cada 7 días mientras haya presencia de la plaga.
Purín de ajo y ortiga
Prepara un purín triturando 3 dientes de ajo y un puñado de hojas de ortiga en 2 l de agua. Deja reposar 24 h, cuela y diluye a 1:10 antes de usar. Este brebaje actúa como repelente y, al mismo tiempo, estimula la defensa natural de la planta. Aplica cada 5 días durante el periodo crítico (abril‑julio). Es una solución casera, económica (menos de 5 € por tratamiento) y totalmente biodegradable.
Depredadores naturales
Fomenta la aparición de mariquitas y crisopas plantando eneldo, hinojo y cicuta en los bordes del huerto. Cada mariquita adulta puede devorar 100‑150 pulgones y, aunque su número de consumo de mosca blanca es menor, siguen siendo eficaces cuando hay abundancia. Puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y soltarlas en la madrugada, cuando la temperatura rondaba los 15 °C.
C) Tratamientos químicos (última opción)
Solo si la infestación supera el 50 % del follaje y los métodos ecológicos no han sido suficientes, recurre a insecticidas autorizados en agricultura ecológica, como los basados en piretrinas naturales o aceite hortícola. Aplica siguiendo la dosis indicada en la etiqueta y respetando un plazo de seguridad de 3‑7 días antes de la cosecha. Nunca combines estos productos con jabones o aceites, pues podrías dañar la planta o los insectos beneficiosos.
Frecuencia y Timing de Tratamientos
Comienza a tratar en cuanto notes los primeros signos de la mosca blanca; no esperes a que la hoja entera se vuelva amarilla. Con jabón potásico la recomendación es cada 3‑4 días, mientras que el aceite de neem se aplica cada 7 días. Alternar ambos productos permite cubrir tanto la fase adulta como la larvaria, aumentando la eficacia.
El mejor momento del día para aplicar cualquier pulverización es al atardecer (entre 19:00‑21:00) o a primera hora de la mañana (antes de las 09:00). Así evitas la evaporación rápida y reduces el riesgo de quemaduras por el sol. Mantén el tratamiento hasta que, durante una semana completa, no observes ningún insecto bajo la lupa; también revisa la parte inferior del follaje antes de dar por finalizado el ciclo.
Prevención a Largo Plazo
Evita el exceso de nitrógeno en la fertilización: un crecimiento rápido y jugoso favorece a la mosca blanca. Opta por abonos equilibrados (NPK 10‑10‑10) o compost bien curtido, aplicando 30 g m⁻² cada temporada de crecimiento.
Fomenta la biodiversidad en el huerto: deja algunos macizos de flores silvestres, coloca piedras o pérgolas que sirvan de refugio a mariquitas y crisopas. La rotación de cultivos también ayuda; alterna la col con raízes como la remolacha o con leguminosas que no son hospederas de la plaga. Así, reduces la presión de la mosca blanca año tras año sin necesidad de intervenciones químicas.
Errores Comunes
Uno de los fallos más habituales es esperar demasiado antes de actuar; la mosca blanca se reproduce con gran rapidez y una pequeña colonía puede convertirse en una infestación severa en menos de dos semanas. Otro error frecuente es usar solo agua sin añadir presión ni productos activos; aunque el chorreo puede desalojar algunos individuos, no reduce la población residual. Tratar en pleno sol del mediodía también es un error, ya que el calor puede quemar las hojas y desactivar los productos naturales. Por último, no repetir los tratamientos tras la primera aplicación es contraproducente: el ciclo de vida de la plaga obliga a varias aplicaciones para eliminar huevos y larvas emergentes.
Conclusión
Eliminar la mosca blanca en coles es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem, purín de ajo‑ortiga y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. Actúa rápidamente al primer indicio, mantén una frecuencia de aplicación adecuada y complementa con buenas prácticas culturales y de fertilización. Con constancia y unos simples trucos ecológicos, tu huerto quedará libre de esta molesta plaga y podrás disfrutar de una cosecha abundante y saludable.