Cómo eliminar mosca blanca en geranios

Cómo eliminar mosca blanca en geranios

Si tienes geranios en tu balcón o jardín y de repente aparecen pequeñas manchas amarillentas y un polvo blanco sobre las hojas, lo más probable es que estés lidiando con mosca blanca. Esta plaga es bastante frecuente en la zona mediterránea, sobre todo en climas cálidos y secos como los de Andalucía y la costa levantina. Aunque el daño puede parecer leve al principio, si no actúas rápido la planta perderá vigor y la floración se quedará muy escasa. A lo largo de este artículo verás paso a paso cómo identificar la mosca blanca, qué tratamientos ecológicos funcionan mejor y cómo evitar futuros brotes sin recurrir a químicos.


Identificación de la mosca blanca

La mosca blanca es un insecto diminuto, de entre 1 y 2 mm de longitud, con alas translúcidas que aparecen cubiertas por una capa cerosa de color blanquecino. En reposo se ve como una fina película que parece polvo de harina sobre la cara superior e inferior de las hojas.
Los adultos suelen agruparse en la parte más expuesta de la planta, mientras que las ninfas (llamadas “cachorros”) se sitúan bajo la hoja, donde se alimentan succionando savia. Esta succión provoca un amarilleo claro de la hoja, que se vuelve crujiente y, en casos severos, se seca por completo. Además, la melaza que excretan atrae hormigas y favorece el crecimiento de hongos negros (fumagina).

En cuanto al ciclo de vida, la mosca blanca se reproduce con gran rapidez en climas cálidos: una hembra puede depositar hasta 200 huevos en tres semanas. Los eggs eclosionan en 5‑7 días, y la generación completa se completa en aprox. 30‑45 días. Por eso, en primavera‑verano (de marzo a septiembre) y en zonas donde la temperatura supera los 20 °C durante el día, la presión de la plaga aumenta notablemente.

En España, los focos más críticos son Valencia, Murcia, la zona Almería y la Costa del Sol, donde la combinación de sol fuerte y escasas lluvias favorece la proliferación. En el norte, como en Cantabria o Galicia, la mosca blanca también aparece, pero su ritmo es más lento y suele acompañarse de mucha humedad, lo que favorece la formación de fumagina.


Métodos de eliminación

A) Prevención y medidas culturales

  1. Inspección regular – Recorre tus geranios cada 2‑3 días durante la primavera y anota cualquier signo de polvo blanco. Detectar la plaga en sus primeras etapas ahorra mucho trabajo.
  2. Riego matutino – Mantener la humedad del sustrato sin encharcar reduce el estrés de la planta y hace que la mosca blanca sea menos atractiva. Evita regar por la tarde, porque la humedad nocturna favorece la fumigación de los hongos.
  3. Eliminación manual – Si el número de individuos es bajo (menos de 10 por planta), basta con pasar un paño húmedo sobre la superficie de la hoja para desprender a los adultos.
  4. Control de hormigas – Las hormigas protegen a la mosca blanca a cambio de su melaza. Coloca cintas adhesivas alrededor del macetero o aplica una fina capa de tierra de diatomeas en la base del sustrato; esto interrumpe el camino de las hormigas.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico – Disuelve entre 10 y 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua. Rocía abundante y uniformemente el envés de las hojas al atardecer, cuando la luz solar es menor y los insectos están más activos. Repite cada 3‑4 días hasta observar la desaparición de la capa cerosa. El jabón actúa rompiendo la capa protectora y deshidratando a la mosca blanca.

Aceite de neem – Mezcla 5 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas gotas de jabón neutro para emulsionar. Aplica en dos momentos críticos: principios de primavera y mediados de verano. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción, además de ejercer un efecto repelente. Aplica cada 7‑10 días, siempre evitando exposiciones directas al sol intenso para no quemar la hoja.

Infusión de ajo y ortiga – Prepara una infusión colocando 10 dientes de ajo y 30 g de hojas de ortiga fresca en 1 litro de agua caliente (no hervida). Deja reposar 24 h, cuela y diluye a 1:4 con agua de riego. Riega el sustrato y rocía la planta cada 5‑6 días. Esta mezcla tiene propiedades insecticidas suaves y refuerza la resistencia del geranio.

Depredadores naturales – Las moscas predadoras (familia Cecidomyiidae) y los coccinélidos (mariquitas) son excelentes aliados. Para atraerlas, planta alrededor del geranio albahaca, culantro y lavanda, que les proporcionan néctar y refugio. También puedes adquirir larvas de coccinélidos en viveros especializados y liberarlas sobre tus macetas; una sola mariquita adulta puede devorar hasta 50 moscas blancas al día.

C) Tratamiento químico (última opción)

Solo cuando la infestación supere el 50 % de la superficie foliar y los métodos anteriores no hayan sido eficaces, recurre a insecticidas con piretrinas de origen vegetal (permitidos en agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosis del envase, generalmente 2‑3 ml por litro de agua, y respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de la cosecha de flores para uso ornamental. No utilices neonocidas de amplio espectro, pues destruirían también a los depredadores beneficiosos.


Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas el primer polvo blanco sobre las hojas, sin esperar a que la planta muestre amarilleo profundo. Los jabones potásicos y las infusiones caseras requieren aplicaciones cada 3‑4 días mientras persista la presencia de adultos. Con el aceite de neem mantén un intervalo de 7‑10 días, siempre alternando con el jabón para evitar resistencia.

El mejor momento del día es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es baja y la mosca blanca está más activa sobre la hoja. Evita rociar en plena mañana bajo sol directo, ya que la solución puede quemar el tejido foliar y desactivar los principios activos. Continúa los tratamientos hasta que, durante una semana completa, no detectes ningún signo de la plaga.


Prevención a largo plazo

  1. Equilibrio de nitrógeno – Un exceso de fertilizante nitrogenado produce brotes tiernos y jugosos, el festín perfecto para la mosca blanca. Usa fertilizantes balanceados (NPK 10‑10‑10) o abonos organicos como compost maduro, aplicando 50 g por m² cada mes en temporada de crecimiento.
  2. Biodiversidad en el entorno – Mantén una pequeña zona de floración continua con plantas aromáticas (romero, tomillo, lavanda). Estas especies atraen a los insectos depredadores y reducen la presión de la plaga. No elimines toda la “mala hierba”; muchas sirven de refugio a mariquitas y a las moscas predadoras.
  3. Rotación de sustrato – Cada 2‑3 años, cambia la tierra del macetero con una mezcla de turba, perlita y compost. El sustrato nuevo rompe el ciclo de vida del insecto y limita la acumulación de huevos.
  4. Variedades tolerantes – Opta por cultivares de geranio con hojas más gruesas y cerosas, como el ‘Geranium ‘Robinson’. Estas variedades son menos atractivas para la mosca blanca y resisten mejor el estrés hídrico.

Errores comunes

  • Postergar el inicio del tratamiento: esperar a que la planta se vea muy dañada permite que la población se multiplique rápidamente.
  • Usar solo agua corriente: aunque ayuda a desprender a algunos adultos, sin un agente acaricida la mayoría sobrevive.
  • Aplicar productos en plena tarde bajo sol intenso: las soluciones se evaporan pronto y pueden quemar los tejidos, reduciendo su eficacia.
  • No repetir la aplicación: la mosca blanca tiene varios estadios de desarrollo; si solo tratas una vez, los huevos y ninfas sobreviven y provocan una recaída.

Conclusión

Eliminar mosca blanca en geranios es perfectamente posible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales. Actúa tan pronto como detectes los primeros signos, mantén un calendario de aplicación de 3‑7 días y refuerza tu huerto con plantas aromáticas y una nutrición equilibrada. Con constancia y sin necesidad de químicos fuertes, tus geranios volverán a lucir flores abundantes y saludables. ¡Manos a la obra y a disfrutar de un jardín libre de plagas!