Cómo eliminar mosca blanca en sandías: métodos ecológicos efectivos
- 26 Oct, 2025
Si cultivas sandías en la Murcia o en la Valencia mediterránea, seguro que ya has visto esos pequeños insectos alados que se posan sobre la parte inferior de las hojas. La mosca blanca (Bemisia tabaci) es una de las plagas más persistentes en los huertos de sandía porque se reproduce rápido y transmite virus que pueden arruinar la cosecha. Afortunadamente, eliminar mosca blanca en sandías es totalmente posible con técnicas ecológicas que no dañan el suelo ni a los polinizadores. A lo largo de este artículo te explico cómo reconocerla, qué medidas tomar y cuándo (y cómo) aplicar cada tratamiento para mantener tus melones libres de ella.
Identificación de la mosca blanca en sandías
Descripción física
La mosca blanca es diminuta: mide entre 1 y 2 mm de longitud, con alas translúcidas cubiertas de una fina capa de cera que le da el típico color blanco lechoso. En reposo se agrupan en la cara inferior de las hojas, en los pecíolos y en los brotes jóvenes, donde se alimentan chupando la savia. Los adultos pueden verse como pequeños puntos móviles, mientras que las ninfas (o “pupas”) aparecen como manchas amarillentas cubiertas de una sustancia azucarada llamada melaza.
Daños que causa
Los síntomas más visibles son el amarilleo y la decoloración de las hojas, que empiezan a doblarse y a perder vigor. La melaza que excretan los insectos favorece la aparición de hojarasca negra (fumagina) y atrae hormigas que, a su vez, protegen a la plaga. En sandías, la alimentación de la mosca blanca debilita los tallos y reduce el tamaño del fruto; además, puede transmitir virus como el mosaic del melón o el cryo‑viral del pepino, que aparecen como manchas mosaicas en la corteza del melón y pueden inutilizar la cosecha completa.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En clima mediterráneo, la mosca blanca aparece a principios de abril cuando las temperaturas nocturnas superan los 15 °C y el día alcanza entre 25 y 30 °C. Cada hembra puede colocar entre 50 y 150 huevos en la superficie vegetal; el ciclo completo (huevo‑larva‑pupa‑adulto) dura entre 15 y 25 días bajo estas condiciones, lo que permite 4‑5 generaciones al verano. En la zona de Almería y la Costa de Granada, donde se cultivan extensas parcelas de sandía, la presión es mayor porque la combinación de calor y riego por goteo crea un micro‑clima ideal para la plaga.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Una inspección regular es la primera línea de defensa: revisa el envés de las hojas cada 2‑3 días durante la primavera y el verano. Si detectas menos de 5 insectos por hoja, basta con un chorro fuerte de agua a presión media, aplicado a primera hora de la mañana, para desalojar a los adultos sin dañar la planta.
Planta trampas atractivas alrededor del huerto: la caléndula y el capuchino no solo repelen a la mosca blanca sino que atraen a sus depredadores naturales. Además, coloca cintas adhesivas amarillas (cuyo color atrae a los adultos) en los bordes del terreno; revisa y cambia estas cintas cada una semana.
Controlar a las hormigas es esencial porque protegen a la plaga a cambio de la melaza. Dispersa barreras de polvo de talco o tierra de diatomeas en la base de los tallos, y si la infestación de hormigas es grave, coloca pequeñas cubetas con agua y unas gotas de detergente como trampa mortal.
B) Tratamientos ecológicos
1. Jabón potásico (insecticida de contacto)
Prepara una solución al 1 %: disuelve 10 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y añade unas 5 gotas de detergente neutro para mejorar la emulsión. Pulveriza abundantemente el envés de las hojas al atardecer, cuando la radiación solar es menor y la mosca blanca está más activa. Repite cada 4‑5 días hasta observar la desaparición de los colonizadores. El jabón actúa desintegrando la cutícula del insecto y es completamente biodegradable.
2. Aceite de neem (fitosanitario natural)
Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y un chorrito de jabón neutro. Aplica una cobertura fina sobre toda la planta, evitando el exceso que pueda crear una película brillante que impida la transpiración. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción, y su efecto residual dura 5‑7 días. Usa este producto cada 7 días cuando la temperatura sea superior a 20 °C pero inferior a 30 °C, para evitar que se quemen las hojas bajo el sol fuerte.
3. Arcilla de caolín (kaolin)
El kaolin forma una capa polvo‑blanca que refleja la luz ultravioleta, desorientando a la mosca blanca y reduciendo su asentamiento. Disuelve 30 g de caolin en 1 litro de agua y rocía la mezcla de forma homogénea cuando la temperatura nocturna esté por encima de 16 °C. El tratamiento se repite cada 10‑12 días, y además protege a la planta de otras plagas como áfidos y trips.
4. Micelio de Beauveria bassiana (hongo entomopatógeno)
Este hongo natural infecta y mata a los adultos y a las ninfas. Se comercializa en forma de polvo o emulsión; sigue la dosis del fabricante, normalmente 5 g en 10 l de agua. Aplica al final de la tarde, pues la humedad favorece la germinación del hongo. Los efectos aparecen tras 3‑4 aplicaciones y son compatibles con otros tratamientos ecológicos.
5. Depredadores y parasitoides naturales
Los encarsia formosa (parasitoide) y las coccinélidos (mariquitas) son eficaces contra la mosca blanca. Para favorecer su presencia, planta eneldo, hinojo y coriandro en los bordes del huerto; estas aromáticas sirven de refugio y alimento para los depredadores. También puedes adquirir kits de encarsia en tiendas especializadas y liberarlos en la zona afectada: cada hembra puede parasitar hasta 50 pupas a lo largo de su vida.
C) Tratamientos químicos (última opción)
Solo cuando la infestación supere el 50 % de la masa foliar y los métodos ecológicos no hayan dado resultado, recurre a insecticidas con piretrinas de origen natural (registrados para agricultura ecológica). Aplica siguiendo estrictamente la dosis indicada, y respeta el plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha para evitar residuos en la pulpa de la sandía. Usa siempre guantes y protege los ojos durante la aplicación.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a tratar en cuanto veas los primeros signos: hojas amarillentas, presencia de manchas blancas en el envés o pequeñas colonias de adultos. Para el jabón potásico, la pauta recomendada es una pulverización cada 4‑5 días mientras persista la plaga. El aceite de neem se aplica una vez por semana, y el kaolin cada 10‑12 días. Los hongo Beauveria y los parasitoides pueden intercalarse: una aplicación de Beauveria, seguida de la liberación de encarsia pasados 7‑10 días.
El mejor momento del día para cualquier pulverización es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es tenue y la mosca blanca está más activa. Evita aplicar en días de viento fuerte para que el tratamiento no sea arrastrado fuera del follaje y tampoco bajo sol intenso, ya que podrías quemar las hojas. Continúa las aplicaciones hasta que durante una semana completa no observes ni una sola mosca blanca ni melaza en la planta.
Prevención a largo plazo
Nutrición equilibrada
La mosca blanca se siente atraída por plantas con exceso de nitrógeno, porque los brotes jóvenes son más jugosos. Utiliza abonos equilibrados (NPK 10‑10‑10) o fertilizantes orgánicos como compost bien curado, aplicados en dosis moderadas según el análisis del suelo. En la zona de Almería, donde la irrigación por goteo es habitual, controla la cantidad de agua: el exceso favorece la humedad del follaje, ideal para la plaga.
Biodiversidad y refugios
Mantén fragmentos de vegetación silvestre alrededor del huerto: márgenes con trébol, fonoll y cicuta (cuidado con la toxicidad) proporcionan refugio a mariquitas, crisopas y avispas parasitoides. No elimines por completo la “mala hierba”; muchas especies de Artemisia y Plantago son refugio natural para los enemigos de la mosca blanca. La rotación de cultivos, aunque más difícil con la sandía, se puede lograr alternando con cultivos de cobertura como la alfalfa o el trigo sarraceno en los años sin sandía, reduciendo la población de insectos hospedadores.
Selección de variedades resistentes
En el mercado de semilla existen cultivares de sandía adaptados al clima cálido que presentan pociliones de hojas más gruesas y, por tanto, menos atractivas para la mosca blanca. Busca variedades con la denominación “Resistente a virus del melón (MNSV)” o con hojas con mayor contenido de sílice, pues estas características reducen la adherencia de los insectos.
Errores comunes que debes evitar
Uno de los fallos más habituales es esperar demasiado antes de actuar; la mosca blanca se reproduce tan rápido que una pequeña colonia puede convertirse en un problema serio en menos de una semana. También es un error usar sólo agua sin presión suficiente; el chorro ligero apenas desalojará a los adultos y puede dispersar los huevos. Aplicar tratamientos en plena hora de sol quema las hojas y reduce la eficacia del jabón o del neem. Por último, no repetir la aplicación según el ciclo de vida: al omitir una dosis, dejas que nacen nuevas ninfas y la infestación persiste.
Conclusión
Eliminar la mosca blanca en sandías es totalmente factible si combinas jabón potásico, aceite de neem y depredadores naturales como mariquitas y encarsia, aplicándolos de forma regular y respetando los momentos del día recomendados. Actúa tan pronto como detectes los primeros indicios, mantén la constancia en el calendario de tratamientos y fomenta la biodiversidad en tu huerto para que la plaga nunca vuelva a ser un problema grave. ¡Con estos pasos tus sandías llegarán dulces y sin manchas a la mesa!