Cómo eliminar nematodos en patatas

Cómo eliminar nematodos en patatas

Si cultivas patatas en cualquier rincón de la península, seguramente te has cruzado alguna vez con los temidos nematodos. Son unos diminutos gusanos que atacan la raíz y reducen drásticamente el rendimiento, sobre todo en suelos húmedos y con exceso de nitrógeno. En regiones como Castilla‑La Mancha, Navarra o la Zona Norte de Galicia, la aparición es más frecuente a principios de la primavera, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C.

En este artículo descubrirás cómo identificar la presencia de nematodos, los tratamientos ecológicos más fiables y, solo cuando sea absolutamente necesario, los recursos químicos autorizados. Todo con ejemplos prácticos que puedes aplicar desde hoy en tu huerto.

Identificación de los nematodos en patatas

Los nematodos que atacan las patatas son principalmente del género Globodera (gusanos de quistes). Son diminutos, de 1‑2 mm de longitud, de cuerpo cilíndrico y de color pálido casi translúcido, por lo que no se ven a simple vista en la raíz. Lo que sí puedes observar son los quistes: pequeñas bolsas duras que se forman en la zona de la raíz y que contienen cientos de huevos. En la superficie del suelo aparecen como pequeños grumos blancos o amarillentos.

Los daños se hacen notar primero en el follaje. Las hojas se vuelven amarillas y estrechas, el crecimiento de los tallos se frena y la planta desarrolla una cicatrización en la base. En la cosecha, los tubérculos aparecen con manchas fusiformes, de menor tamaño y a veces con una textura blanda. En casos graves, la planta puede morir antes de alcanzar la madurez. Este síntoma es un claro indicio de que los nematodos están comprometiendo la absorción de agua y nutrientes.

En cuanto al ciclo de vida, los nematodos hibernan como huevos dentro de los quistes durante el invierno. Cuando la temperatura del suelo llega a 12‑18 °C (normalmente entre marzo y mayo) y la humedad supera el 60 %, los huevos eclosionan y liberan larvas que penetran en las raíces. Cada generación dura unas 3‑4 semanas, y pueden producirse 4‑5 ciclos anuales en climas templados. Por eso, en la meseta central y en zonas costeras con lluvias regulares, la presión nematológica es mucho mayor que en la zona mediterránea más seca.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

La primera línea de defensa es la rotación de cultivos. Evita sembrar patata en el mismo terreno más de dos años consecutivos; alterna con cereales de invierno o leguminosas como guisantes o fabes. Además, elimina cualquier resto de tubérculo que haya quedado tras la cosecha, pues los quistes pueden sobrevivir varios años en los restos orgánicos. Un truco que funciona muy bien es labrar el suelo a una profundidad de 30 cm antes de la siembra, rompiendo así los quistes enterrados.

B) Solarización del suelo

En zonas con gran radiación solar, como la Costa de Almería o la Comunidad Valenciana, la solarización es una herramienta poderosa. Cubre la parcela recién preparada con una lámina de plástico negro o transparente durante 4‑6 semanas en pleno verano, cuando las temperaturas del suelo alcanzan los 45‑55 °C. Ese calor destruye la mayoría de los huevos y larvas, reduciendo la población de nematodos hasta en un 90 %. Recuerda que la lámina debe quedar bien tensada para evitar que se forme vapor de agua y disminuya la temperatura.

C) Control biológico con microorganismos

Los productos basados en Bacillus firmus o Paenibacillus son bacterias antagonistas que colonizan la zona radicular y compiten por nutrientes. Aplica 10 g de polvo biológico por de suelo y riega ligeramente para que se distribuya. Otro aliado es el hongo Trichoderma harzianum, que puedes mezclar con el compost maduro y esparcir a 5 g/m² antes de la siembra. Estos microorganismos forman una barrera natural que impide la invasión de los nematodos y, al mismo tiempo, mejoran la salud del suelo.

D) Cultivos trampa y extractos vegetales

Plantar tagetes (caléndula) alrededor del huerto es una táctica tradicional en Andalucía. Sus raíces liberan alelina, un compuesto que repele a los nematodos y reduce su actividad. Si dispones de espacio, siembra una franja de hortelano con azahar o frijol de olor (Vicia faba var. odorata) que actúan como trampas, atrayendo a los nematodos lejos de la patata. Otra opción casera es el extracto de ajo: hierve 5 dientes de ajo picados en 1 litro de agua, deja enfriar y pulveriza sobre el suelo cada 15 días durante la temporada de mayor riesgo.

E) Tratamiento químico como último recurso

Solo cuando la infestación supera el 70 % de cobertura y los métodos anteriores no han dado resultados, puedes recurrir a un nematicida autorizado en agricultura ecológica, como los productos a base de azufre + cobre o fosfato de calcio. Aplica según la dosis indicada en la etiqueta (generalmente 2 kg/ha) y respeta el plazo de seguridad de 30 días antes de la cosecha. Recuerda que el uso indiscriminado de químicos destruye también a los enemigos naturales y afecta la calidad del tubérculo.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto notes los primeros quistes o síntomas de amarillamiento en las hojas, normalmente en abril en la península. Los tratamientos biológicos (bacterias, hongos) y los extractos vegetales deben aplicarse cada 15‑20 días, siempre antes de que el suelo supere los 20 °C. La solarización se programa en los meses de julio‑agosto, cuando las temperaturas nocturnas son lo suficientemente altas. Si utilizas un nematicida químico, sigue estrictamente el intervalo de 3‑5 días entre aplicaciones y no sobrepases la dosis recomendada.

El mejor momento del día para aplicar cualquier preparación es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando el sol ya no quema las hojas y los nematodos están más activos en la zona radicular. Evita tratar bajo pleno sol, ya que podrías dañar la hoja y reducir la eficacia del producto.

Prevención a largo plazo

Una de las claves es evitar el exceso de nitrógeno en los fertilizantes. Los patatas con crecimiento desmedido generan raíces más suculentas, que resultan más atractivas para los nematodos. Utiliza fertilizantes equilibrados, por ejemplo NPK 10‑10‑10, y aplica la cantidad recomendada (aprox. 150 kg/ha). Además, incorpora abonos verdes como la alfalfa o el trigo en la rotación; estos mejoran la estructura del suelo y favorecen una microbiota saludable.

Fomenta la biodiversidad en los bordes del huerto plantando flores silvestres, hierbas aromáticas y arbustos bajos. Un pequeño seto de tomillo y romero no solo ahuyenta a los nematodos, sino que también atrae a insectos benéficos que controlan otras plagas. Mantén una capa de mantillo orgánico de unos 5 cm durante el invierno para proteger las raíces del frío y reducir la actividad de los nematodos en la primavera.

Errores comunes

Uno de los fallos típicos es esperar demasiado antes de actuar; los nematodos se reproducen rápidamente y la infestación se vuelve irreversible. Otro error es confiar solo en el riego: aunque el exceso de agua favorece su diseminación, no elimina los quistes. También es habitual aplicar los productos en plena hora de sol, lo que quema el follaje y disminuye la efectividad del tratamiento. Por último, muchos olvidan repetir la aplicación; un solo paso suele ser insuficiente frente a varios ciclos de vida.

Conclusión

Eliminar nematodos en patatas es totalmente posible si sigues un plan que combine rotación de cultivos, solarización, biocontrol y, cuando sea imprescindible, un nematicida ecológico. Actúa dès que detectes los primeros signos, aplica los tratamientos cada 15‑20 días y mantén la tierra equilibrada y diversificada. Con constancia y un poco de ingenio, tu huerto volverá a producir patatas sanas y sabrosas sin necesidad de químicos agresivos.