Cómo eliminar orugas en acelgas del huerto

Cómo eliminar orugas en acelgas del huerto

Si tienes orugas en tus acelgas, sabes lo rápido que pueden devorar las hojas jóvenes y arruinar la cosecha. Eliminar orugas en acelgas es prioritario, sobre todo en la primavera cuando el clima mediterráneo de Levante o el húmedo de Galicia favorece su aparición. En este artículo verás cómo identificarlas, qué tratamientos ecológicos funcionan y cómo prevenir futuros brotes sin recurrir a químicos agresivos.

Identificación de la plaga

Las orugas que atacan la acelga son los caterpillars de la mariposa Mamestra brassicae y de la polilla Epermenia aequidentella. Su tamaño ronda los 1,5‑2 cm de longitud cuando están en fase final, con un cuerpo verde oliva o pardo grisáceo y una serie de pelos finos que pueden irritar la piel. Se encuentran principalmente en el envés de las hojas y en los brotes tiernos, donde forman pequeñas líneas de alimentación que se ven como trazos rosados o blancos.

En cuanto a los daños, las orugas succionan los tejidos, dejando los bordes de las hojas con mordeduras irregulares y, a medida que crecen, crean agujeros de mayor tamaño que comprometen la capacidad fotosintética de la planta. Además, la pérdida de masa foliar reduce la producción de acelga de hoja ancha, una variedad típica de la zona de Castilla‑La Mancha, y favorece la aparición de hongos oportunistas como la Alternaria.

El ciclo de vida es rápido: los huevos eclosionan en 5‑7 días cuando la temperatura media supera los 15 °C. Las orugas pasan por 5‑6 instares y en 3‑4 semanas se convierten en crisálidas que, según la zona, pueden permanecer de 10 a 15 días antes de emerger como mariposa adulta. En España, la mayor incidencia se registra de marzo a mayo en el interior continental y de abril a junio en la costa mediterránea, coincidiendo con lluvias esporádicas que mantienen la humedad del sustrato.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

  • Inspección regular: Revisa tus acelgas cada 2‑3 días. Busca los primeros signos en el envés de las hojas; si encuentras menos de 5 orugas por planta, basta con un chorro de agua a presión para desprenderlas sin dañar la hoja.
  • Limpieza del suelo: Elimina restos vegetales y malas hierbas alrededor del huerto; las orugas utilizan estos refugios para ocultarse.
  • Plantas trampa: Siembra coliflor o brócoli en una zona periférica; las orugas prefieren estos cultivos y dejan tus acelgas en paz.
  • Control de hormigas: Las hormigas protegen a las orugas a cambio de su melaza. Espolvorea tierra de diatomeas alrededor de la base del cultivo o coloca cintas pegajosas para impedir su ascenso.

B) Tratamientos ecológicos

  1. Jabón potásico (1 % v/v)
    Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y rocía bien el envés de las hojas al atardecer. Repite cada 3‑4 días hasta que no veas más orugas. El jabón rompe la capa cerosa del insecto, provocando su deshidratación.
  2. Aceite de neem (0,8 % v/v)
    Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Aplica una capa fina sobre toda la planta, preferiblemente antes del anochecer, ya que el sol intenso puede quemar las hojas. El neem actúa como repelente y regulador de crecimiento, impidiendo que las orugas se alimenten y retrasando su metamorfosis. Repite cada 7 días.
  3. Infusión de ajo y cebollino
    Hierve 2 litros de agua con 4 dientes de ajo machacados y un puñado de cebollino durante 10 minutos. Cuela y deja enfriar. Pulveriza la mezcla cada 5 días. El olor fuerte ahuyenta a las orugas y a sus depredadores naturales, como las cucarachas benéficas que se alimentan de ellas.
  4. Depredadores naturales
    • Mariquitas (Coccinellidae): una sola puede devorar hasta 50 orugas al día. Atrae mariquitas plantando eneldo, hinojo y lavanda cerca del huerto.
    • Avispas parasitoides (Trichogramma spp.): se pueden adquirir en viveros especializados y liberar en la zona del cultivo; ponen sus huevos dentro de las orugas, puesicándolas desde dentro.
    • Aves insectívoras: instala cajas nido para carboneros y verderones; su presencia mantiene bajo control la población de orugas.

C) Tratamientos químicos (última opción)

Si la infestación supera el 30 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no bastan, recurre a insecticidas con piretrinas naturales autorizados en agricultura ecológica. Aplica siguiendo la dosis del envase (usualmente 2,5 ml por litro) y respeta un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Usa siempre cobertura completa y evita aplicaciones bajo el sol directo para no quemar la planta.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a tratar en cuanto veas los primeros signos de daño; no esperes a que la hoja esté completamente agujereada. Con jabón potásico aplica cada 3‑4 días mientras persista la presencia de orugas. El aceite de neem se utiliza cada 7 días, intercalando con el jabón para evitar resistencia. Las infusiones de ajo pueden emplearse cada 5 días como refuerzo olfativo. El mejor momento del día es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es baja y las orugas están más activas en la hoja. Continúa el ciclo de tratamientos durante dos semanas después de la última observación de orugas para asegurar la erradicación completa.

Prevención a largo plazo

  • Equilibrio de nitrógeno: Evita fertilizar en exceso con nitrato de amonio; el exceso de nitrógeno produce brotes jugosos que atraen a las orugas. Opta por abonos orgánicos con una proporción equilibrada NPK 10‑10‑10 o compost bien maduro.
  • Biodiversidad: Mantén un barrizal o zona de flores silvestres al borde del huerto. Las flores de caléndula, cosmos y maravilla atraen insectos depredadores y estructuras refugio para avispas parasitoides.
  • Rotación de cultivos: Cada año alterna la acelga con leguminosas (guisantes, lentejas) o con raíces de zanahoria; esto rompe el ciclo de vida de la mariposa y reduce la presión de orugas.
  • Selección de variedades resistentes: En regiones de Castilla y León, la variedad Acelga de la Sierra muestra mayor resistencia a la alimentación de orugas gracias a su mayor contenido de compuestos fenólicos.

Errores comunes

Muchos hortelanos se equivocan al esperar demasiado antes de actuar, lo que permite que la población alcance niveles críticos. Otro fallo típico es usar solo agua sin presión; no arrastra a las orugas y permite que continúen alimentándose. Aplicar tratamientos en plena hora de sol quema las hojas y debilita la planta. Por último, no repetir la aplicación del jabón o neem conforme al ciclo de desarrollo de la oruga deja huevos que eclosionan y renuevan la plaga.

Conclusión

Eliminar orugas en acelgas es totalmente factible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y avispas parasitoides. Actúa al primer indicio, sigue el calendario de aplicaciones y fomenta la biodiversidad en tu huerto. Con constancia y buenos hábitos culturales, mantendrás tus acelgas sanas y productivas sin necesidad de químicos agresivos. ¡Manos a la obra y que tu cosecha sea abundante!