Cómo eliminar orugas en brócoli: Métodos ecológicos efectivos
- 14 Nov, 2025
Si cultivas brócoli en tu huerto y de repente aparecen pequeños trozos de hoja mancados, lo más probable es que te estén atacando orugas. En la mayor parte de España, sobre todo en la meseta central y en la zona atlántica, estas plagas pueden llegar a diezmar el cultivo si no se controlan a tiempo. Afortunadamente, con un par de trucos caseros y una buena planificación, puedes eliminar orugas en brócoli sin recurrir a químicos agresivos y mantener tus plantas sanas hasta la cosecha.
En este artículo descubrirás cómo reconocer a la oruga, qué daños ocasiona y, lo más importante, los tratamientos ecológicos que funcionan mejor en cada zona del país. Además te explico cuándo aplicar cada medida y qué errores evitar para que tu brócoli crezca fuerte y sin sorpresas desagradables.
Identificación de la plaga
Las orugas que atacan al brócoli son larvas de lepidópteros como la polilla del repollo (Mamestra brassicae) y la mariposa del cruce (Pieris rapae). Su tamaño varía entre 1,5 y 2,5 cm cuando están en fase final, y presentan un cuerpo verdecido o marrón con rayas longitudinales que pueden ser más claras o más oscuras según la especie. Suelen estar cubiertas de finos pelos que, al tocar la piel, pueden irritar ligeramente, así que manipúlalas con guantes.
En la planta, las orugas se concentran en los grosos cogollos y en el envés de las hojas, donde se alimentan de la hoja tendera. El daño típico es una zona irregular y comiéndose la textura de la hoja, dejando agujeros con bordes ragados. Si la infestación es fuerte, el brote se deforma, pierde su firmeza y puede volverse amarillento, comprometiendo la calidad del fruto.
El ciclo de vida de estas plagas está muy ligado a la temperatura. En la mayor parte de la península, las orugas aparecen a partir de abril cuando las máximas rondan los 15‑20 °C y el algodón de azúcar de la primavera ofrece suficiente humedad. En la zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria) el pico se sitúa en marzo‑abril con lluvias frecuentes, mientras que en la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) el brote es más tardío, entre final de mayo y junio. Cada generación dura unos 15‑20 días, por lo que pueden llegar a tres o cuatro ciclos en una sola temporada si no se controla la población.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
- Inspección regular: Dedica unos minutos cada 2‑3 días a recorrer el huerto. Busca pequeñas líneas de excremento negro (frass) y las primeras orugas en los cogollos. Detectarlas a tiempo evita que se reproduzcan.
- Riego a presión: Un chorro fuerte de agua, aplicado por la mañana, arranca a la mayoría de las orugas sin dañarlas. Repite cada 4‑5 días durante la época de mayor actividad.
- Plantas trampa: La mostaza y la coliflor actúan como “cámaras de atracción”. Si plantas una fila de estas especies alrededor del brócoli, las orugas prefieren esas hojas y puedes eliminarlas fácilmente.
- Control de hormigas: Las hormigas protegen a las orugas a cambio de su melaza. Coloca cinta adhesiva de doble cara alrededor de la base de los tallos o espolvorea tierra de diatomeas para impedir su paso.
B) Tratamientos ecológicos
- Jabón potásico (1‑2 %): Disuelve entre 10‑15 ml de jabón potásico en 1 l de agua. Rocía bien el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol ya no quema la cubierta. Repite cada 3‑4 días hasta que no veas más orugas. Este jabón deshidrata la cutícula del insecto y es inofensivo para los depredadores.
- Aceite de neem (0,5‑1 %): Mezcla 5‑8 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro para emulsificar. Aplica una delgada capa sobre los cogollos y el tallo, preferiblemente al anochecer. El neem actúa como insecticida de contacto y regula el desarrollo de la larva; su efecto residual dura unos 7‑10 días.
- Purín de ajo y ortiga: Tritura 3 dientes de ajo y un puñado de ortigas en medio litro de agua, deja macerar 24 h y cuela. Dilúyelo 1:5 y rocía cada 5‑7 días. El olor amargo repele a las orugas y el ácido fórmico que producen las ortigas debilita su aparato digestivo.
- Depredadores naturales: Las mariposas de la col y sus larvas (cuyo ácaro depredador) son aliadas. Plantar eneldo, hinojo y milenrama atrae a las crisos y a las avispas parasitoides que se alimentan de huevos y larvas de oruga. En la zona de Granada, por ejemplo, es habitual observar que una sola criso elimina hasta 150 orugas al día. Si dispones de presupuesto, puedes comprar larvas de mariquita (Coccinellidae) y soltarlas en la mañana, cuando los rayos del sol no los hacen volar lejos.
C) Tratamientos químicos (última opción)
Solo cuando la infestación cubra más del 50 % de la planta y los métodos ecológicos no hayan dado resultado, recurre a piretrinas vegetales autorizadas en agricultura ecológica. Aplica siguiendo las indicaciones del envase, respetando un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. No excedas la dosis y combina con un enjuague de agua para evitar residuos en el producto final.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto detectes los primeros signos: pequeños mordiscos y una ligera caída de hojas. El jabón potásico se aplica cada 3‑4 días, mientras que el aceite de neem puede espaciarse a 7‑10 días. Alternar ambos productos evita que la plaga desarrolle resistencia y cubre distintos momentos del ciclo de vida.
Los mejores horarios son al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o temprano en la mañana (antes de las 9:00 h). En esas franjas la radiación solar es menor y las orugas se encuentran más activas, lo que maximiza la absorción del producto y reduce el riesgo de quemaduras en las hojas.
Mantén el programa hasta que, durante al menos una semana, no encuentres ni una sola oruga en el cultivo. Es normal que algunas reaparezcan después de la lluvia, así que mantén la vigilancia durante todo el verano y repite una última ronda de jabón en agosto antes de la cosecha.
Prevención a largo plazo
Una de las claves es no sobrealimentar el brócoli con fertilizantes ricos en nitrógeno. El exceso de N produce brotes tiernos y jugosos, el alimento perfecto para las orugas. Opta por un abono equilibrado NPK 10‑10‑10 o utiliza compost bien curado, aplicando una capa ligera de 5 g m‑2 cada mes de primavera.
Fomenta la biodiversidad alrededor del huerto. Deja un rincón con flores silvestres (como la margarita y el trébol) y planta aromáticas como el orégano y la menta en los bordes. Estas especies atraen a depredadores naturales (crisos, avispas parasitoides) y crean un microhábitat que dificulta la colonización masiva de orugas. En la zona de la Rioja, los agricultores que integran setos de viburnum y cáñamo observan una reducción del 60 % en la aparición de plagas foliares.
Errores comunes que deberías evitar
No esperes a que el daño sea evidente; actuar tarde permite que la población de orugas se multiplique rápidamente. Evita regar durante la hora de más sol, ya que el agua evaporada puede concentrar los productos y quemar las hojas. No confíes únicamente en un solo tratamiento; la mayoría de las plagas necesita al menos dos aplicaciones para romper su ciclo de vida. Por último, no elimines toda la “mala hierba” alrededor del huerto: muchas especies silvestres sirven de refugio a los depredadores naturales que mantendrán a raya a las orugas.
Conclusión
Eliminar orugas en brócoli es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y crisos. Actúa cuanto veas los primeros signos, sigue una rutina de aplicación cada 3‑7 días y protege tu cultivo con prácticas culturales que reduzcan el nitrógeno y fomenten la biodiversidad. Con constancia y unos simples productos caseros, tu brócoli crecerá sano y libre de plagas, listo para disfrutar en la mesa.