Cómo eliminar pulgón en alcachofas: métodos ecológicos efectivos
- 21 Nov, 2025
Si cultivas alcachofas en la Meseta central o en la costa mediterránea, seguramente ya te has topado con el pulgón. Este diminuto insecto chisporrotea la savia, debilita los tallos y, si lo dejas crecer, arruina la cosecha. Afortunadamente, eliminar pulgón en alcachofas no necesita productos químicos agresivos; basta con aplicar una serie de medidas ecológicas y un buen calendario de acción.
En este artículo verás cómo reconocer al enemigo, qué actuaciones preventivas y curativas usar, con qué frecuencia aplicarlas y cómo evitar que vuelva a aparecer la próxima temporada. Todo ello con datos concretos para cada zona española, de forma que puedas pasar de la teoría a la práctica de inmediato.
Identificación del pulgón en alcachofas
El pulgón que ataca a la alcachofa es de tamaño 1‑2 mm, con cuerpo blando de color verde lima o a veces amarillento según la especie. En la fase adulta aparecen alas transparentes, pero son tan delicadas que apenas se ven a simple vista. Los encuentras concentrados en el envés de las hojas jóvenes y en los tallos nuevos, donde forman pequeñas colonias que parecen manchas pálidas.
Daños que produce
Estos bichitos succionan la savia y provocan que las hojas se encurezcan, mientras que el tallo se vuelve más delgado y quebradizo. Además, excretan melaza, una sustancia dulce que favorece la aparición de hongos como la fumagina y atrae a hormigas que, a su vez, protegen al pulgón de los depredadores. Con el tiempo, la planta pierde vigor y la producción de capullos disminuye considerablemente.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En la zona mediterránea (Andalucía, Valencia, Murcia) el pulgón aparece a principios de abril cuando las temperaturas rondan los 15‑22 °C y la humedad es moderada. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) suele retrasarse hasta finales de abril‑mayo, cuando el clima supera los 12 °C. Una hembra puede generar hasta 80‑120 crías en una semana y, con sucesivas generaciones, la población se duplica rápidamente. Por eso, la máxima presión se da en la primavera y el principio del verano, antes de que el calor excesivo (> 30 °C) reduzca su actividad.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
- Inspección regular – Recorre el huerto cada 2‑3 días durante la primavera. Busca colonias de menos de 10 individuos por hoja; intervenir a tiempo evita explosiones poblacionales.
- Riego a presión – Un chorro fuerte de agua a media mañana arrastra a los pulgones sin dañar la planta. Repite el proceso siempre que haya lluvias ligeras o riegos programados.
- Plantas trampa – Cultiva albahaca o menta al borde del cultivo; su aroma repele al pulgón y, al mismo tiempo, atrae a mariquitas.
- Control de hormigas – Coloca cinta adhesiva alrededor de los tallos o esparce una capa fina de tierra de diatomeas para impedir que las hormigas lleguen a las colonias y las protejan.
Eso sí, evita el uso de fertilizantes con exceso de nitrógeno; los brotes jugosos son el festín favorito del pulgón.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico – Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua (1,5 % de concentración). Rocía bien el envés de las hojas al atardecer (cuando el sol ya no quema) y repite cada 3‑4 días hasta observar la desaparición de los insectos. Este producto rompe la cutícula del pulgón y lo deshidrata sin afectar a los depredadores.
Aceite de neem – Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 l de agua y añade unas gotas de jabón líquido para emulsificar. Aplica cada 7 días, preferiblemente en horas de poca luz. El neem actúa como insecticida y también como regulador de crecimiento, impidiendo que las ninfas emerjan.
Purín de ajo y ortiga – Tritura 3 dientes de ajo y un puñado de ortigas frescas, cúbrelos con 1 l de agua y deja reposar 24 h. Filtra y diluye la extracción a 1:5 antes de pulverizar. Este preparado repela al pulgón y fortalece la planta. Úsalo cada 5‑6 días mientras dure la brotación.
Depredadores naturales – Las mariquitas (Coccinellidae) y las crisopas (Chrysopidae) son los mejores aliados. Planta hinojo, eneldo y coriandro cerca de la alcachofa para ofrecerles refugio y alimento floral. Si dispones de presupuesto, adquiere kits de larvas de mariquita y suéltalas en la madrugada; cada adulto puede devorar 100‑150 pulgones al día.
C) Tratamiento químico (última opción)
Solo cuando la infestación supera el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no dan resultado, recurre a un insecticida basado en piretrinas naturales (autorizado para agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosificación del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha de alcachofas. Usa siempre guantes y protege los pulmones con mascarilla.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones; no esperes a que la colonia se expanda. Con jabón potásico, la pauta es cada 3‑4 días mientras persista la presencia del insecto. El aceite de neem se aplica una vez por semana, y el purín de ajo‑ortiga cada 5‑6 días. Alternar jabones y aceites ayuda a evitar que el pulgón desarrolle tolerancia.
El mejor momento del día para pulverizar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la radiación solar es mínima y los pulgones se encuentran en la fase de alimentación. Si trabajas en climas muy cálidos (por ejemplo, en la Costa del Sol), espera a que la temperatura baje de 25 °C antes de aplicar cualquier spray; así evitas quemar las hojas y aumentas la eficacia del producto.
Prevención a largo plazo
- Equilibrio de nitrógeno – Utiliza abonos NPK 10‑10‑10 o compost bien desgajado, evitando fertilizantes con alta carga de nitrógeno (tipo urea). Un exceso favorece el crecimiento rápido de brotes tiernos, que el pulgón adora.
- Biodiversidad en el huerto – Deja margen para flores silvestres, como diente de león o trébol, y monta setos bajos que sirvan de refugio a mariquitas y crisopas. Un ecosistema variado controla la plaga de forma natural y reduce la necesidad de intervenciones químicas.
- Rotación de cultivos – Si puedes, alterna la siembra de alcachofa con espárragos o remolacha en la misma parcela. El pulgón tiene menos posibilidades de pasar de una cosecha a otra cuando cambia el hospedador.
- Selección de variedades resistentes – En la zona valenciana, la variedad ‘Blanca de Tudela’ muestra menos infestaciones, probablemente por su cutícula más gruesa. Investiga la mejor opción para tu comarca y elige aquellas que presenten mayor resistencia natural.
Errores comunes que hay que evitar
- Postergar la intervención hasta que la plaga sea visible en gran número; el pulgón se reproduce tan rápido que el daño ya está hecho.
- Aplicar solo agua sin presión; esta práctica solo llega a las hojas superficiales y deja a los insectos intactos.
- Rociar bajo el sol intenso; el calor evapora el producto y quema el tejido foliar, reduciendo la efectividad y dañando la planta.
- No repetir los tratamientos según el ciclo de vida del pulgón; una sola aplicación rara vez erradica todas las etapas (huevo, ninfa, adulto).
Conclusión
Eliminar pulgón en alcachofas es totalmente factible con un plan que combine jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas. Actúa pronto, respeta la frecuencia de aplicación y protege tus cultivos con prácticas preventivas: controla el nitrógeno, fomenta la biodiversidad y rota los cultivos. Con constancia y un poco de ingenio, tus alcachofas estarán sanas y listas para la cosecha sin necesidad de químicos.