Cómo eliminar pulgón en berenjenas del huerto
- 07 Nov, 2025
Si cultivas berenjenas en tu huerto y notas pequeñas manchas negras o hojas que se vuelven amarillas, lo más probable es que estés frente a un pulgón. Este insecto chupa savia y puede arruinar la cosecha si no se controla a tiempo. En España el pulgón es común en la mayoría de las regiones, desde los huertos de Almería hasta los de Galicia, y suele aparecer cuando las temperaturas suben por encima de 15 °C. Afortunadamente, eliminar pulgón en berenjenas es posible con técnicas ecológicas que no dañan el medio ambiente ni tu salud.
En este artículo descubrirás cómo reconocer al pulgón, qué métodos caseros y biológicos son más eficaces y, sólo como último recurso, qué opciones químicas puedes utilizar de forma segura. Prepárate para volver a ver tus plantas vigorosas y sin manchas.
Identificación del pulgón en berenjena
El pulgón es un insecto pequeño, de 2‑3 mm de longitud, con cuerpo blando y forma ovoide. Su color varía según la especie y la alimentación: verde brillante, amarillento, o incluso carmesí en las variedades que se alimentan de la berza, pero en berenjenas lo verás mayormente verde oscuro. Se agrupa en colonias en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos del tallo, donde el acceso a la savia es mayor. Cuando el número de individuos supera los 10‑15 por hoja, la planta empieza a mostrar síntomas visibles.
Daños que causa
Los pulgones succionan la savia y provocan que las hojas se enrollen, se vuelvan amarillas y, en casos graves, se resequen. Además, secretan una sustancia pegajosa llamada melaza, que favorece la aparición de fumagina (un hongo negro) y atrae a hormigas que, a su vez, protegen a los pulgones de depredadores naturales. En berenjenas, la melaza puede cubrir el fruto, dificultando la maduración y abriendo la puerta a podredumbres secundarias.
Ciclo de vida y época de mayor incidencia
En la península ibérica, el pulgón inicia su actividad a comienzos de marzo en zonas con inviernos suaves (Andalucía, Valencia) y a mediados de abril en la meseta central. Sus ciclos son rápidos: una hembra adulta puede producir entre 30‑50 crías en 5‑7 días, lo que genera 10‑15 generaciones al año en climas templados. Los periodos de lluvia ligera y temperatura entre 18‑25 °C son los más propicios para su proliferación. Por eso, en el norte (Galicia, Asturias) la plaga suele repetirse en primavera y otoño, mientras que en el sur se concentra en primavera y verano.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
Una buena inspección es la base de todo control. Revisa tus berenjenas cada 2‑3 días, prestando atención al envés de las hojas y a los brotes emergentes. Si detectas pocos pulgones (menos de 10 por hoja), basta con un chorro de agua a presión moderada al amanecer; así arrastras a los insectos sin dañar la planta.
Planta hierbas repelentes alrededor del lecho: albahaca, menta y lavanda desprenden olores que desaniman a los pulgones y, además, atraen a depredadores beneficiosos. Otro truco tradicional en los huertos andaluces es colocar cáscaras de huevo trituradas en un anillo alrededor de cada planta; el borde áspero dificulta el paso de los pulgones.
Controlar las hormigas es esencial porque estas protegen a la plaga a cambio de la melaza. Puedes espolvorear tierra de diatomeas alrededor del tallo o colocar cinturones de cinta adhesiva en la base de la planta; las hormigas quedan atrapadas y no llegan a los pulgones.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico
Disuelve 15 ml de jabón potásico (1‑2 %) en 1 litro de agua y añade unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Rocía bien el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol no es intenso y los pulgones están más activos. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que desaparezcan. Este jabón rompe la cutícula del insecto y lo deshidrata sin dañar la berenjena.
Aceite de neem
Mezcla 8 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas gotas de jabón límpido. El aceite actúa por contacto e impide que los pulgones se alimenten. Aplica cada 7 días, preferiblemente al final de la tarde. El efecto residual dura entre 5‑7 días, lo que ayuda a cubrir todo el ciclo de vida de la plaga.
Purín de ajo y ortiga
Prepara un purín macerando 10 dientes de ajo y 100 g de ortiga fresca en 1 litro de agua durante 48 horas. Cuela y diluye a 1:5 antes de pulverizar. Este preparado tiene propiedades repelentes y antibacterianas que dificultan la colonización de pulgones. Rocía cada 5‑6 días mientras la temperatura supere los 16 °C.
Depredadores naturales
Las mariquitas y crisopas son los principales enemigos del pulgón. Una sola mariquita adulta puede devorar 100 pulgones al día. Para atraerlas, planta eneldo, hinojo y milenrama en los bordes del huerto. Si dispones de presupuesto, compra larvas de mariquitas en viveros especializados y suéltalas al atardecer; se quedarán en el lugar mientras haya alimento.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Sólo cuando la infestación supera el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no han funcionado, recurre a insecticidas autorizados en agricultura ecológica, como los piretrinas vegetales o aceite de Jojoba con aditivo de piretro. Lee siempre el prospecto y respeta el plazo de seguridad: normalmente 3‑5 días antes de la cosecha de la berenjena. Aplica en día nublado y evita la pulverización sobre frutos en desarrollo.
Frecuencia y timing de los tratamientos
El momento ideal para iniciar cualquier medida es en cuanto notes los primeros pulgones; no esperes a que la planta presente amarillamiento general. Con jabón potásico, el calendario típico es cada 3‑4 días hasta que la población desaparezca, mientras que el aceite de neem se aplica una vez por semana. Alternar ambos productos cada dos aplicaciones aumenta la eficacia y evita que los pulgones desarrollen resistencia.
El mejor momento del día para rociar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es baja y la humedad relativa está en torno al 70‑80 %, condiciones que favorecen la adherencia del producto y reducen el riesgo de quemaduras foliares. Mantén el tratamiento activo hasta una semana sin observar ningún individuo, incluso si el clima se vuelve más frío; los últimos huevos podrían eclosionar justo después.
Prevención a largo plazo
Una de las claves para que los pulgones no vuelvan a ser un problema es evitar el exceso de nitrógeno. Las berenjenas cultivadas con fertilizantes muy ricos en N (tipo urea al 46 %) producen brotes más jugosos y atractivos para la plaga. Opta por abonos equilibrados (NPK 10‑10‑10) o compost bien curado, y aplícalos en dos o tres plazos durante la temporada de crecimiento.
Fomenta la biodiversidad en tu huerto: deja un pequeño sector con flores silvestres (como cardo o malva real) y evita la eliminación total de la “mala hierba”. Estos refugios ofrecen alimento y refugio a mariquitas, crisopas y sírfidos, creando un equilibrio natural que mantiene bajo control a los pulgones. Asimismo, practica la rotación de cultivos; si en el año siguiente sustituyes la berenjena por una leguminosa o una hortaliza de hoja, el ciclo de vida del pulgón se interrumpe.
En regiones como Andalucía y la Comunidad Valenciana, donde el clima es más cálido y seco, es útil cubrir las plantas jóvenes con mallas anti‑insectos durante los meses de mayo‑junio. En el norte, donde la lluvia es más frecuente, garantiza un buen drenaje para evitar el exceso de humedad que favorece la proliferación de pulgones y sus hongos asociados.
Errores comunes que debes evitar
- Esperar demasiado para actuar; los pulgones se reproducen rápidamente y una colonía pequeña ya está lista para invadir toda la planta.
- Usar sólo agua sin añadir presión ni jabón; el flujo ligero no elimina los insectos y, a veces, los dispersa.
- Aplicar tratamientos en plena luz solar; el calor puede quemar las hojas y reducir la eficacia del producto.
- No repetir la aplicación; la mayoría de los métodos actúan sobre los adultos, pero los huevos y larvas requieren varias aplicaciones para romper el ciclo.
Conclusión
Eliminar pulgón en berenjenas es totalmente factible si actúas con rapidez y utilizas los recursos adecuados. Los jabón potásico, el aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas son los pilares de un control ecológico eficaz. Complementa con prácticas preventivas —control de hormigas, rotación de cultivos y fertilización equilibrada— y, solo en caso de infestación severa, recurre a piretrinas autorizadas respetando los plazos de seguridad. Con constancia, tus berenjenas volverán a crecer fuertes y sin manchas.