Cómo eliminar pulgón en brócoli: Métodos ecológicos efectivos
- 11 Nov, 2025
Si tienes brócoli en tu huerto y notas que aparecen pequeños insectos verdes chupando la savia, probablemente estés frente a una infestación de pulgón. En regiones como Galicia, Asturias o la zona de la meseta este problema es bastante corriente durante la primavera y el comienzo del verano. Eliminar pulgón en brócoli a tiempo evita pérdidas de cosecha y mantiene la planta saludable. A lo largo de este artículo te explico cómo reconocerlo, qué medidas ecológicas puedes aplicar y cuándo, sí, es necesario recurrir a un producto químico.
Identificación del pulgón en brócoli
El pulgón que ataca al brócoli es un pequeño cuerpo blando que mide entre 2 y 3 mm de longitud. Su color varía según la especie y la fase de desarrollo: en primavera suele ser verde brillante o amarillento, mientras que en climas más cálidos puede tornarse rojizo o negro. Los encuentras agrupados en los brotes tiernos y en el envés de las hojas jóvenes, donde la savia es más abundante.
Los daños son evidentes. Las hojas empiezan a enrollarse y a ponerse amarillentas, mientras que en los cogollos aparecen manchas pálidas y deformaciones. Además, los pulgones exudan una sustancia pegajosa llamada melaza, que favorece la aparición de hongos negros (negrilla) y atrae a hormigas, que protegen a los insectos a cambio de alimento. Si la infestación es severa, la planta puede detener su crecimiento y la cosecha se reduce hasta en un 30 %.
En cuanto al ciclo de vida, el pulgón se reproduce a gran velocidad. A temperaturas entre 15 °C y 25 °C, que son típicas de la primavera madrileña y del verano gallego, una hembra puede dar a luz entre 80 y 100 crías en una semana. En España, la mayor actividad se registra de marzo a junio, y en zonas más cálidas como la meseta central pueden prolongarse hasta julio. La combinación de humedad y temperaturas moderadas es la que favorece su proliferación, por eso los entornos costeros y los huertos con riego frecuente son los más vulnerables.
Métodos de eliminación
A) Medidas preventivas y culturales
La base de cualquier control es la inspección regular. Dedica 10 minutos cada 2‑3 días a revisar el envés de las hojas de brócoli; si ves menos de 10 pulgones por planta, basta con un chorro de agua a presión para desalojarlos sin dañar la hoja. En la costa de Cantabria, donde la lluvia es frecuente, este método reduce la población en un 80 % al cabo de una semana.
Otro truco que funciona muy bien es colocar barreras físicas alrededor de las plantas. Puedes usar cáscaras de huevo trituradas o arena gruesa; a los pulgones les resulta imposible cruzar la superficie áspera. Además, plantar albahaca o caléndula como cultivos de borde repele parcialmente a los pulgones y atrae a depredadores naturales como mariquitas y crisopas.
Controlar las hormigas es crucial porque ellas cuidan a los pulgones a cambio de la melaza. Coloca tiras de cinta adhesiva alrededor del tallo o haz una pequeña zona de tierra de diatomeas en la base de la planta; las hormigas no podrán pasar y dejarán sin protección a los pulgones, facilitando su eliminación.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 % de concentración) es uno de los productos más seguros y eficaces. Mezcla 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer (entre 19:00 y 20:30), cuando la radiación solar es menor y los pulgones están más activos. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que la población desaparezca; el contacto destruye la cutícula del insecto y lo deshidrata.
El aceite de neem actúa como regulador del crecimiento de los pulgones y como insecticida de contacto. Disuelve 8 ml de aceite de neem en 1 litro de agua, añade un par de gotas de detergente neutro para emulsificar y rocía cada 7 días. El efecto residual dura aproximadamente 5‑6 días, por lo que puedes alternar este producto con el jabón potásico para cubrir todo el ciclo de vida.
Los purines caseros de ortiga o ajo son también útiles. Para preparar un purín de ortiga, hierve 500 g de ortiga fresca en 2 l de agua durante 15 minutos, deja enfriar y cuela. Dilúyelo a razón de 1:10 y aplícalo una vez a la semana. Este extracto fortalece la planta y repele a los pulgones sin afectar a los insectos benéficos.
Por último, fomenta la presencia de depredadores naturales. En Galicia y Asturias, la mariquita Coccinella septempunctata es muy eficaz: una sola puede devorar hasta 100 pulgones al día. Planta semillas de hinojo, eneldo y milenrama alrededor del huerto; estas flores proporcionan néctar y refugio a mariquitas y crisopas. Si lo deseas, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas directamente en el cultivo.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Solo cuando la infestación supera el 50 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no dan resultado, recurre a un insecticida con piretrinas naturales autorizado en agricultura ecológica. Aplica siguiendo las instrucciones del fabricante, respetando siempre el plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Este tipo de producto se degrada rápidamente y tiene bajo impacto ambiental, pero debe usarse con mesura.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a tratar en cuanto veas los primeros pulgones; no esperes a que la población se multiplique. Con jabón potásico aplica cada 3‑4 días mientras veas presencia de insectos; con aceite de neem la pauta es cada 7 días. Alternar ambos productos permite cubrir tanto la fase ninfal como la adulta del pulgón. El mejor momento del día es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, porque evita el quemado de las hojas bajo sol intenso y coincide con la mayor actividad de la plaga. Mantén el tratamiento hasta que no observes pulgones durante al menos una semana; de lo contrario podrían reaparecer en el siguiente ciclo.
Prevención a largo plazo
Los pulgones prefieren plantas sobrealimentadas con nitrógeno; un exceso de fertilizante rico en N produce brotes tiernos y jugosos que les encantan. Usa un fertilizante balanceado (NPK 10‑10‑10) y aplícalo siguiendo las dosis recomendadas: 50 g por m² cada mes durante la fase vegetativa.
Fomenta la biodiversidad en el huerto: reserva una franja de flores silvestres y coloca setos bajos que sirvan de refugio a mariquitas, crisopas y avispas parasitoides. La rotación de cultivos también ayuda; después del brócoli, planta leguminosas o hortalizas de raíz que no son objetivo de pulgones. En regiones como Castilla y León, donde la tierra es más árida, la siembra en surcos bien separados favorece una mejor circulación de aire y reduce la humedad que favorece a la plaga.
Errores comunes que debes evitar
Esperar demasiado para actuar es el error más frecuente; una población pequeña se multiplica rápidamente y pasa de ser manejable a una plaga grave en 48 horas. También es un fallo usar solo agua corriente sin presión, pues apenas desalojará a los pulgones y dejará la melaza intacta. Tratar en plena hora de sol quema las hojas y desactiva los productos naturales. Por último, no repetir el tratamiento el número necesario de veces: los pulgones tienen varias etapas en su ciclo y una única aplicación rara vez los elimina por completo.
Conclusión
Eliminar pulgón en brócoli es totalmente viable con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como las mariquitas. Actúa al primer signo, mantén una frecuencia de aplicación adecuada y refuerza tu huerto con barreras físicas y una buena biodiversidad. Con constancia y un enfoque ecológico, mantendrás tus brócoles sanos y sin necesidad de químicos agresivos. ¡A por esas cosechas verdes y saludables!