Cómo eliminar pulgón en calabazas: métodos ecológicos efectivos

Cómo eliminar pulgón en calabazas: métodos ecológicos efectivos

Si cultivas calabazas en cualquier rincón de España, seguro que alguna vez te has topado con esos diminutos invasores verdes que hacen que las hojas se vuelvan pegajosas y la fruta se marchite. El pulgón es una de esas plagas que aparecen con más frecuencia en primavera y verano, sobre todo cuando las temperaturas oscilan entre 15 y 25 °C. Afortunadamente, eliminar pulgón en calabazas es totalmente posible usando técnicas respetuosas con el medio ambiente, siempre que actúes a tiempo.

En este artículo te explicaré cómo reconocer al pulgón, qué medidas preventivas puedes aplicar y, sobre todo, qué tratamientos ecológicos y, solo como último recurso, químicos son más eficaces. Todo ello con datos concretos para que tu huerto de calabazas vuelva a estar sano y productivo.

Identificación del pulgón en calabazas

El pulgón que ataca a la calabaza mide 2‑3 mm de longitud y su cuerpo es de color verde brillante, aunque pueden aparecer variantes amarillentas o negras según la especie. Se agrupan en colonias densas en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos de los tallos. Si pasas la mano, sentirás una ligera viscosidad provocada por la melaza que excretan.

Los daños son visibles rápidamente: las hojas presentan margen ondulado, se vuelven pegajosas y, con el tiempo, se tornan amarillentas y caen. La melaza atrae a las hormigas, que a su vez protegen a los pulgones de sus depredadores. Además, el pulgón transfiere virus como el virus del mosaico de la calabaza, que pueden reducir la producción en un 30 % o más.

En España, la aparición del pulgón varía según la zona climática. En la costa mediterránea (Murcia, Valencia) los primeros individuos aparecen a finales de febrero, mientras que en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) se detectan a partir de marzo‑abril. En las zonas atlánticas (Galicia, Asturias) la plaga se muestra más abundante durante los meses más húmedos de abril a junio. Su ciclo de vida es rápido: una hembras puede generar 80‑100 crías en una semana, con hasta 10‑12 generaciones al año.

Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Una inspección regular es la primera línea de defensa. Revisa tus calabazas cada 2‑3 días, sobre todo el envés de las hojas. Si descubres menos de 10 pulgones por planta, basta con un chorro de agua a presión por la mañana; el impacto físico los desprende sin dañar la planta.

Planta cerca albahaca o caléndula: sus aromas repelen al pulgón y atraen a depredadores naturales. Controlar las hormigas también es crucial; coloca barreras de cinta adhesiva alrededor del tallo o esparce tierra de diatomeas en la base de la planta para impedir que las hormigas lleguen a los pulgones.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 %): disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer (entre 19:00 y 21:00). Repite cada 3‑4 días hasta observar desaparición de la plaga. El jabón rompe la cutícula del pulgón, provocando su deshidratación.

Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro para emulsionar. Aplica cada 7 días; el neem actúa como repelente y acaricida, con efecto residual de 5‑7 días.

Purín de ajo o de ortiga: macera 10 cucharadas de ajo picado (o un puñado de ortiga fresca) en 1 l de agua durante 24 h, cuela y rocía al menos una vez por semana. La alicina del ajo y los compuestos fenólicos de la ortiga ahuyentan al pulgón y reducen su reproducción.

Depredadores naturales: fomenta la presencia de mariquitas y crisopas plantando hinojo, eneldo y milenrama alrededor del huerto. Una mariquita adulta puede devorar hasta 100 pulgones al día. Si lo deseas, puedes adquirir larvas de mariquita en tiendas especializadas y soltarlas directamente sobre las plantas afectadas.

C) Tratamientos químicos (último recurso)

Solo cuando la infestación supera el 50 % de la cubierta vegetal y los métodos ecológicos no han dado resultado, recurre a insecticidas con piretrinas naturales autorizados en agricultura ecológica. Aplica según la dosis indicada (normalmente 2‑3 ml por litro de agua) y respeta el plazo de seguridad de 3‑7 días antes de cosechar. Este tipo de producto se considera menos tóxico, pero sigue siendo una intervención química que debe usarse con mesura.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto descubras los primeros pulgones, sin esperar a que se formen colonias extensas. Con jabón potásico, la pauta es cada 3‑4 días hasta que desaparezcan; con aceite de neem, cada 7 días. Alternar ambos productos potencia la eficacia y evita que el pulgón desarrolle resistencia.

El mejor momento del día para aplicar cualquier spray es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando el sol está bajo y la hoja no se quema. Además, los pulgones están más activos al final del día, lo que aumenta la absorción del producto. Continúa el ciclo de tratamiento hasta que no veas pulgones durante una semana completa; luego mantén la vigilancia mensual.

Prevención a largo plazo

Evita el exceso de nitrógeno en tus fertilizaciones; los brotes demasiado jugosos son el festín preferido del pulgón. Opta por un abono equilibrado (NPK 10‑10‑10) y aplica la cantidad recomendada (unos 200 g por m² cada dos meses).

Fomenta la biodiversidad en el huerto: deja una franja de flores silvestres, instala piedras con refugio para mariquitas y mantén una corona viva con setos de encina o lavanda. Un ecosistema variado ofrece hábitats a los depredadores naturales y reduce la presión de las plagas.

Si tienes espacio, practica la rotación de cultivos; alterna la calabaza con legumbres o cereales en la siguiente temporada. Algunas variedades de calabaza como la ‘Calabaza de la Sierra’ (cultivada en la zona de Huelva) presentan cierta resistencia al pulgón gracias a su piel más gruesa.

Errores comunes que conviene evitar

Muchos hortelanos esperan a que la plaga se vuelva invasiva antes de actuar; el pulgón se reproduce tan rápido que perderás tiempo. Usar solo agua corriente sin presión rara vez elimina la plaga, y aplicarla en plena hora de sol quema las hojas y reduce la eficacia del producto. Por último, no repetir el tratamiento durante el ciclo de vida del pulgón (aprox. 7‑10 días) deja algunos individuos ocultos que repoblarán la planta.

Conclusión

Eliminar pulgón en calabazas es plenamente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem y la presencia de depredadores naturales como mariquitas. Actúa al primer signo, sigue una pauta de aplicación cada 3‑7 días y refuerza la biodiversidad del huerto para mantener la plaga bajo control. Con constancia y prevención, tus calabazas volverán a crecer fuertes y sin daños.