Cómo eliminar pulgón en geranios: Métodos ecológicos efectivos

Cómo eliminar pulgón en geranios: Métodos ecológicos efectivos

Si tienes geranios en el balcón o en el jardín y de repente aparecen manchas amarillas y hojas arrugadas, lo más probable es que estés frente a un brote de pulgón. Esta plaga es muy común en toda España, desde los bordes húmedos de Galicia hasta los patios secos de Andalucía, y puede arruinar tus flores en cuestión de días.
Afortunadamente, eliminar pulgón en geranios no requiere químicos agresivos; basta con seguir una serie de pasos bien coordinados y, sobre todo, actuar cuanto antes. A lo largo de este artículo te explico cómo reconocer al enemigo, qué remedios caseros funcionan mejor y cómo prevenir futuras invasiones.

Identificación del pulgón en geranios

El pulgón es un pequeño insecto chupador que mide entre 2 y 3 mm de longitud. Su cuerpo es blando y puede ser verde, negro, amarillento o incluso con tonos rosáceos según la especie. Lo encontrarás agrupado en el envés de las hojas jóvenes, en los nuevos brotes y a veces en los tallos tiernos, formando manchas algodonosas de color blanco‑cremoso.

En cuanto a los daños, los pulgones succionan la savia y provocan que las hojas se enrollen, se vuelvan amarillentas y, con el tiempo, se vuelvan frágiles. Además, secretan una sustancia pegajosa llamada melaza, que favorece la aparición de hongos negros (la famosa “negrilla”) y atrae a hormigas. Las hormigas, a su vez, protegen a los pulgones de los depredadores, creando un círculo vicioso que puede acabar con todo el macetero.

En España, los pulgones aparecen con mayor intensidad en primavera (marzo‑mayo) cuando las temperaturas oscilan entre 15 °C y 25 °C. En la zona Mediterránea (Valencia, Cataluña) el pico se da en abril, mientras que en la meseta central (Madrid) la actividad se prolonga hasta junio por la mayor cantidad de días cálidos. En climas atlánticos (Asturias, Cantabria) la humedad constante favorece ciclos de reproducción más rápidos, llegando a 10‑15 generaciones al año.

Métodos de eliminación

A) Prevención y medidas culturales

Lo primero es mantener una inspección regular: revisa tus geranios cada 2‑3 días durante la primavera. Si detectas menos de 10 pulgones por hoja, un simple chorro de agua a presión moderada, aplicado por la mañana, basta para desalojarlos sin dañar la planta.
Planta albahaca o menta en los bordes del macetero: estas aromáticas repelen a los pulgones y, al mismo tiempo, atraen a depredadores naturales.
Controla a las hormigas colocando cintas adhesivas alrededor de la base del macetero o esparciendo tierra de diatomeas. Las hormigas no podrán subir y, sin su protección, los pulgones se debilitan rápidamente.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1‑2 %): Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y añade unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, cuando el sol es menos intenso y los pulgones están más activos. Repite la aplicación cada 3‑4 días hasta que desaparezcan.

Aceite de neem (0,5‑1 %): Mezcla 5 ml de aceite de neem con 1 litro de agua, incorpora 10 gotas de jabón líquido para que se mezcle. Aplica cada 7 días, preferiblemente al anochecer. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción del pulgón, ofreciendo un efecto residual de una semana.

Purín de ortiga: Hierve 250 g de ortiga fresca en 2 litros de agua durante 15 minutos, deja enfriar y cuela. Dilúyelo a 1:10 con agua y rocía sobre la planta cada 5‑7 días. El purín actúa como repelente y, además, aporta nitrógeno de liberación lenta, ayudando al vigor de los geranios.

Depredadores naturales: Las mariquitas y los crisopas son los grandes aliados. Para atraerlas, planta eneldo, hinojo o milenrama cerca del macetero. Si la infestación es severa, puedes comprar larvas de mariquita en viveros especializados y liberarlas en la tarde, cuando los pulgones están menos activos.

C) Tratamiento químico de último recurso

Solo si la población supera el 50 % de la masa foliar y los métodos ecológicos no dan resultados, recurre a un insecticida con piretrinas naturales (autorizado en agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosis indicada en el envase y respeta un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de volver a exponer las flores a personas o animales.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones; no esperes a que la infestación sea visible en todo el macetero. Con jabón potásico, programa aplicaciones cada 3‑4 días; con neem, cada 7 días; con purín de ortiga, cada 5‑7 días. Alternar dos tratamientos (por ejemplo, jabonera y neem) aumenta la eficacia y evita que los pulgones desarrollen resistencia.

El mejor momento del día para pulverizar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o bien a primera hora de la mañana (antes de 10:00). Así evitas que el sol queme las hojas y aseguras que los pulgones, que se esconden en el envés durante la luz, reciban la dosis completa. Mantén el programa hasta que no veas pulgones durante una semana completa; de lo contrario, pueden reaparecer.

Prevención a largo plazo

Los pulgones prosperan en plantas sobrealimentadas con nitrógeno. Usa un fertilizante equilibrado, como NPK 10‑10‑10, y evita los excesos de urea o nitrato de amonio. Un crecimiento más lento y robusto reduce la jugosidad de los brotes y los hace menos atractivos.

Fomenta la biodiversidad en tu balcón o jardín: dedica un rincón a flores silvestres y coloca piedras o troncos donde puedan refugiarse mariquitas y crisopas. No elimines toda la “mala hierba”; muchas veces sirve de alimento a los depredadores y ayuda a mantener el equilibrio natural.

Errores comunes que debes evitar

  • Esperar demasiado antes de actuar; los pulgones se reproducen a ritmo exponencial.
  • Creer que solo el agua basta; sin presión adecuada solo desplaza a unos pocos individuos.
  • Aplicar tratamientos en plena luz solar, lo que quema las hojas y reduce la efectividad del producto.
  • No repetir la aplicación según el ciclo de vida del pulgón; una sola dosis nunca erradica una colonia establecida.

Conclusión

Eliminar pulgón en geranios es perfectamente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de mariquitas o crisopas. Actúa al primer signo, mantén una rutina de aplicación cada pocos días y protege tus plantas con buenas prácticas culturales y una biodiversidad equilibrada. Con constancia y paciencia, tus geranios volverán a lucir sus colores vibrantes sin necesidad de químicos.