Cómo eliminar pulgón del peral

Cómo eliminar pulgón del peral

Si tienes pulgón en tu peral, ya sabes lo molesto que es ver cómo esas pequeñas criaturas succionan la savia de los brotes y dejan un hilo de melaza pegajosa. En regiones como Castilla‑La Mancha, Cataluña o la zona del Río Duero, la aparición de pulgón en los perales es bastante frecuente durante la primavera y el principio del verano. Afortunadamente, eliminar pulgón en peral es posible sin recurrir a productos químicos agresivos; basta con seguir una serie de pasos bien ordenados que combinan inspección, tratamientos ecológicos y buenas prácticas de prevención.


Identificación del pulgón en el peral

El pulgón del peral pertenece a varias especies, pero todas comparten rasgos muy similares que facilitan su reconocimiento. Mide entre 2‑3 mm de longitud, por lo que suele pasar desapercibido hasta que su población crece. Su color varía según la especie y la fase de desarrollo: verde brillante, negro azulado o amarillento cuando está cargado de huevo. Los adultos poseen alas transparentes que sólo aparecen en la fase alar, mientras que las ninfas son de cuerpo blando y sin alas.

En el peral, los pulgones se concentran sobre todo en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos que aparecen a principios de la primavera, entre marzo y mayo. Allí forman pequeñas colonias que parecen manchas algodonosas. Si pasas la mano por la rama y sientes una capa pegajosa, esa es la melaza que secretan al alimentarse. Esa melaza atrae hormigas, que a su vez protegen a los pulgones de sus depredadores, creando un círculo vicioso.

Los daños que provoca son evidentes: hojas enrolladas, clorosis (amarilleo) y, en casos graves, la caída prematura de los frutos. Además, la melaza favorece la aparición de fumagina, un hongo negro que cubre las hojas y reduce la fotosíntesis. En perales jóvenes, una infestación importante puede retrasar el cuajado de la fruta, disminuyendo la cosecha de forma notable.

En cuanto al ciclo de vida, los pulgones se reproducen rápidamente. En climas templados de la península, una hembra puede dar a luz a 30‑50 crías al día y completar una generación en 5‑7 días. Esto significa que, bajo temperaturas de 15‑25 °C, la población puede multiplicarse diez veces en apenas tres semanas. En zonas más húmedas como la Meseta Norte (León, Burgos) la proliferación es aún mayor, mientras que en áreas más secas como Extremadura el desarrollo se ralentiza, aunque sigue siendo una amenaza durante la temporada de lluvias primaveriles.


Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Una de las claves para eliminar pulgón en peral es la detección temprana. Inspecciona tus árboles cada 2‑3 días durante la primavera, prestando especial atención al envés de las hojas jóvenes. Si observas menos de 10 pulgones por hoja, basta con un chorro de agua a presión a primera hora de la mañana; el chorro arrastra a los insectos sin dañar la planta y reduce la población al instante.

Plantando especies trampa cerca del peral puedes disuadir a los pulgones. Por ejemplo, la albahaca y la menta liberan compuestos volátiles que repelen pulgones y, al mismo tiempo, atraen a sus enemigos naturales. Colócalas en macetas alrededor del tronco para crear una barrera aromática.

El control de hormigas es fundamental porque, sin ellas, los pulgones quedan vulnerables a sus depredadores. Puedes espolvorear tierra de diatomeas en la base del árbol o colocar cintas adhesivas alrededor del tronco. Ambas soluciones evitan que las hormigas lleguen a la melaza y, por ende, no protegen a los pulgones.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico (1 %‑2 %) es uno de los productos más eficaces y seguros para los perales. Disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y añade unas gotas de detergente biodegradable para mejorar la emulsión. Aplica el preparado al atardecer, cuando el sol ya no está fuerte y los pulgones están más activos. Riega la pulverización cada 3‑4 días hasta que no veas más insectos. El jabón rompe la capa cerosa del pulgón y provoca su deshidratación sin dañar el tejido vegetal.

El aceite de neem (0,5 %‑1 %) actúa como insecticida y regulador de crecimiento. Mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas gotas de jabón neutro. Riega la mezcla una vez por semana, preferiblemente en días nublados o al final de la tarde. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción de los pulgones y, gracias a su efecto residual de 5‑7 días, mantiene la protección entre aplicaciones.

El purín de ortiga es un remedio tradicional que funciona como repelente y fertilizante suave. Coloca 1 kg de ortiga fresca en 10 litros de agua, deja macerar 48 horas, cuela y diluye la solución a 1 : 5 antes de pulverizar. Aplica cada 10‑12 días durante la fase de brotación. La ortiga contiene compuestos aminos que desalientan la colonización de pulgones y, simultáneamente, aporta nitrógeno al árbol.

Los depredadores naturales son el aliado definitivo. Las mariquitas (Coccinellidae) pueden devorar hasta 100 pulgones al día. Para atraerlas, planta cerca del peral hinojo, eneldo y milenrama; estas hierbas proporcionan néctar y refugio. Si la infestación es alta, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros ecológicos y soltarlas directamente sobre las ramas afectadas. Otro depredador eficaz es la crisopa (Chrysopidae), cuyas larvas se alimentan de pulgones y se establecen en el suelo húmedo bajo el árbol.

C) Tratamientos químicos (última opción)

Solo cuando la población supere el 50 % de la superficie foliar y los métodos ecológicos no hayan dado resultado, recurre a un insecticida a base de piretrinas naturales (permitido en agricultura ecológica). Aplica el producto según las indicaciones del fabricante, respetando un plazo de seguridad de 3‑5 días antes de la cosecha. Utiliza siempre una dosificación mínima y evita la pulverización en plena luz solar para no quemar las hojas.


Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a tratar en cuanto detectes los primeros pulgones; no esperes a que la colonia se expanda. Con jabón potásico, la pauta es cada 3‑4 días mientras persista la presencia de la plaga. El aceite de neem se aplica cada 7 días y puede alternarse con el jabón para evitar resistencia. Si optas por el purín de ortiga, mantén una aplicación quincenal durante la fase de brotación. En todos los casos, riegos al atardecer (entre 19:00 y 21:00) son los más recomendados: evita el sol intenso que podría quemar el follaje y coincide con la mayor actividad del pulgón. Continúa el ciclo de tratamientos hasta que no observes ningún pulgón durante una semana completa; después, reduce la frecuencia a mensual como medida preventiva durante el resto del año.


Prevención a largo plazo

Una de las claves para eliminar pulgón en peral de forma sostenible es mantener el árbol bien nutrido pero sin exceso de nitrógeno. Los abonos ricos en N favorecen el crecimiento rápido de brotes tiernos, que son el objetivo favorito de los pulgones. Prefiere fertilizantes equilibrados, por ejemplo NPK 10‑10‑10, aplicados a razón de 30 kg/ha en primavera y 15 kg/ha en otoño.

Fomenta la biodiversidad alrededor del peral: deja una franja de flores silvestres (trébol, consuelda) y protege arbustos de encina o aliso que sirven de refugio a mariquitas y crisopas. La presencia de setos bajos también evita la erosión del suelo y mantiene una humedad adecuada, reduciendo el estrés del árbol y, por ende, la vulnerabilidad a plagas.

La rotación de cultivos no es aplicable directamente a los perales, pero puedes alternar la ubicación de frutales de temporada en huertos adyacentes, evitando que el mismo suelo reciba siempre la misma presión fitotóxica. Además, selecciona portainjertos resistentes (por ejemplo, M9 o M26) que presentan menor susceptibilidad al pulgón comparado con portainjertos tradicionales.


Errores comunes que dificultan el control

  • Posponer la detección: esperar a que la hoja esté amarilla es demasiado tarde; actúa al primer signo de melaza.
  • Usar solo agua sin ninguna presión o sin aditivos: el chorro puede desplazar algunos pulgones, pero la mayoría se refugia en el envés.
  • Aplicar tratamientos en plena luz solar: los productos pueden quemar las hojas y debilitar el árbol.
  • No repetir la aplicación: el ciclo de vida de los pulgones supera la vida del agente químico; se necesitan varias dosis para acabar con todas las generaciones.
  • Eliminar toda la vegetación bajo el árbol: pierdes refugios naturales de depredadores beneficiosos.

Conclusión

Eliminar pulgón en peral es totalmente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem, purín de ortiga y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. La clave está en actuar rápidamente al primer avistamiento, aplicar los tratamientos con la frecuencia adecuada y mantener un entorno biodiverso que desaliente la proliferación de la plaga. Con constancia y un poquito de paciencia, tu peral volverá a lucir sano y a producir frutos deliciosos sin necesidad de productos químicos agresivos. ¡Manos a la obra y a disfrutar de la cosecha!