Cómo eliminar pulgón en perejil: Métodos ecológicos efectivos
- 02 Nov, 2025
Si cultivas perejil en tu huerto y últimamente ves pequeñas manchas blancas en las hojas, lo más probable es que te estés enfrentando al pulgón. Esta plaga es un problema habitual tanto en la zona mediterránea como en la meseta central, y si la dejas sin control puede arruinar la cosecha en pocas semanas. Afortunadamente, eliminar pulgón en perejil es posible sin recurrir a químicos agresivos; basta con identificarla a tiempo y aplicar los métodos ecológicos que te detallo a continuación.
En este artículo descubrirás cómo reconocer al pulgón, qué daños provoca y, lo más importante, qué soluciones caseras y biológicas funcionan mejor en el clima español. Así podrás proteger tu perejil y seguir disfrutando de sus hojas frescas durante todo el año.
Identificación del pulgón en el perejil
El pulgón del perejil es diminuto: mide entre 2 y 3 mm y suele presentar un cuerpo blando de color verde o ** amarillo verdoso**, aunque algunas especies se vuelven rubio‑gris cuando se alimentan intensamente. Los adultos pueden tener alas translúcidas, pero lo que más verás son los colonias agrupadas en la parte inferior de las hojas y en los brotes jóvenes, donde la savia es más dulce.
Los daños son notorios. Las hojas aparecen arrugadas, con bordes amarillentos y con una capa pegajosa de melaza que atrae hormigas. Con el tiempo, la hoja puede volverse pálida y caer, reduciendo la producción de hierba aromática. Además, la melaza favorece la aparición de hongos negros (negrilla) y los pulgones son vectores de virus como el del mosaic del perejil, que deforman el crecimiento de la planta.
En cuanto al ciclo de vida, los pulgones aparecen en primavera, cuando las temperaturas oscilan entre 15 °C y 25 °C, y pueden multiplicarse hasta 10 generaciones al año si el clima es cálido y húmedo. En Galicia y el País Vasco, la humedad de la primavera favorece su expansión desde marzo hasta mayo. En el sur, como en Andalucía, aparecen un poco más tarde, alrededor de abril‑mayo, cuando el suelo se calienta. Por eso, la vigilancia temprana es clave en cualquier zona de España.
Métodos de eliminación
A) Prevención y medidas culturales
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Inspección regular: dedica unos minutos cada 2‑3 días a revisar el envés de las hojas, sobre todo después de lluvias. Detectar menos de 10 pulgones por hoja permite controlarlos antes de que se propaguen.
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Riego con chorro fuerte: al amanecer, usa una manguera con buena presión para derramar agua sobre el follaje. El chorro arrastra a los pulgones sin dañar la planta y, al estar seco al mediodía, no favorece la aparición de hongos.
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Control de hormigas: las hormigas “cuidan” a los pulgones a cambio de su melaza. Coloca barreras de cinta adhesiva alrededor del tallo o espolvorea tierra de diatomeas en la base. Así reduces la protección que reciben los pulgones y facilitas su eliminación.
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Plantas trampa o repelentes: planta albahaca o caléndula al borde del huerto; estos aromas repelen al pulgón y, al mismo tiempo, atraen a depredadores naturales como mariquitas y crisopas.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 %): disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 l de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer. Repite cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los colonizadores. Este detergente rompe la cutícula del pulgón y lo deshidrata sin dañar la planta.
Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 5‑10 ml de aceite de neem con 1 l de agua, añadiendo unas gotas de jabón neutro para que emulsione. Aplica cada 7 días; el neem interrumpe la alimentación y la reproducción del pulgón y tiene efecto residual de hasta 5 días.
Purín de ortiga o ajo: hierve un puñado de ortiga fresca o dientes de ajo en 1 l de agua durante 10 minutos, deja enfriar y cuela. Pulveriza al amanecer o al atardecer, cada 5‑6 días. El olor irrita a los pulgones y desanima su asentamiento.
Depredadores naturales: fomenta la llegada de mariquitas, crisopas y crisopas glucógenas plantando hinojo, eneldo, milenrama y alisos cerca del huerto. Si la infestación es alta, puedes adquirir larvas de mariquita en viveros ecológicos y soltarlas directamente sobre el perejil; cada adulto puede devorar hasta 100 pulgones al día.
C) Tratamientos químicos (última opción)
Solo cuando la población supera el 50 % de la masa foliar y los métodos ecológicos no han funcionado, recurre a insecticidas a base de piretrinas naturales (permitidos en agricultura ecológica). Aplica siguiendo las indicaciones del envase y respeta un plazo de seguridad de 3‑7 días antes de la cosecha. Usa siempre guantes y protege la piel; estos productos pueden dañar a los insectos benéficos si no se aplican con precisión.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Inicia el tratamiento en cuanto detectes los primeros pulgones, sin esperar a que la hoja se vuelva amarilla. Con jabón potásico, riega la planta cada 3‑4 días; con aceite de neem, programa aplicaciones cada 7 días. Alterna ambos productos para evitar que los pulgones desarrollen resistencia. El mejor momento del día es al atardecer (entre 19:00 y 21:00), cuando la radiación solar es baja y los pulgones están más activos, lo que maximiza la absorción del producto y evita quemaduras en las hojas. Continúa el ciclo hasta que, durante una semana, no veas ni un solo pulgón al inspeccionar el envés de las hojas.
Prevención a largo plazo
Los pulgones prosperan en plantas sobrealimentadas con nitrógeno, ya que los brotes jóvenes son más jugosos. Usa fertilizantes balanceados (NPK 10‑10‑10) y evita los abonos ricos exclusivamente en nitrógeno. Además, mantén una biodiversidad en el huerto: reserva un rincón con flores silvestres, deja alguna mala hierba y planta aromáticas perimetrales. Este refugio natural atrae depredadores y reduce la necesidad de intervenciones químicas.
En climas más secos, como en la meseta central, regula el riego para que el suelo mantenga una humedad constante pero sin encharcar. Los cambios bruscos de humedad favorecen la aparición de pulgones. Finalmente, si trabajas en parcelas rotativas, alterna el perejil con cultivos que no son huéspedes del pulgón (por ejemplo, zanahorias o espinacas) para romper el ciclo de vida de la plaga.
Errores comunes que hay que evitar
- Esperar demasiado: dejar pasar varios días antes de actuar permite que la población se dispare.
- Usar solo agua: cuando la infestación supera unas pocas colonias, el chorro de agua ya no es suficiente.
- Aplicar en plena sun: tratar bajo sol intenso quema las hojas y acelera la descomposición del producto.
- No repetir tratamientos: el ciclo de vida del pulgón dura entre 5‑7 días; si solo aplicas una vez, los huevos eclosionarán y la plaga volverá.
Conclusión
Eliminar pulgón en perejil es totalmente posible con jabón potásico, aceite de neem y la ayuda de depredadores naturales como las mariquitas. Actúa en cuanto detectes los primeros signos, sigue un calendario de aplicación cada 3‑7 días y protege la planta con barreras físicas y una buena gestión del nitrógeno. Con constancia y diversidad en tu huerto, mantendrás a raya a los pulgones sin necesidad de químicos, y seguirás cosechando perejil fresco y aromático durante toda la temporada.