Cómo eliminar pulgón en sandías

Cómo eliminar pulgón en sandías

Si cultivas sandías en la Mediterráneo o en la zona de Murcia, seguramente ya has visto esas pequeñas manchas verdes que aparecen sobre las hojas jóvenes. Ese es el típico indicio de pulgón, una plaga que puede reducir la calidad del fruto y, en casos graves, acabar con la cosecha. Eliminar pulgón en sandías es posible sin recurrir a químicos: basta con actuar a tiempo y usar estrategias ecológicas que se adaptan al clima español.

En este artículo te explicaré cómo reconocer al pulgón, qué daños provoca y, lo más importante, qué medidas puedes aplicar de forma práctica y respetuosa con el medio ambiente. Con los consejos que tienes a continuación, tus sandías podrán crecer sanas y dulces, incluso en los veranos más calurosos de Andalucía o Castilla‑La Mancha.

Identificación del pulgón en sandías

El pulgón que ataca a la sandía es pequeño pero muy activo. Mide entre 2 y 3 mm, tiene un cuerpo blando y suele ser verde, aunque en algunas especies adquiere tonos amarillentos o negros cuando está cargado de savia. Los adultos poseen alas translúcidas, pero se desplazan saltando de hoja en hoja, concentrándose principalmente en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos del tallo.

Los síntomas son fáciles de detectar. Las hojas comenzarán a enrollarse y a presentar una coloresación amarillenta en los bordes. Además, los pulgones excretan una sustancia azucarada llamada melaza, que vuelve pegajosa la superficie foliar y favorece la aparición de hongos negros (fumagina). Si la infestación es fuerte, la planta pierde vigor, los frutos se hacen más pequeños y pueden desarrollar manchas amarillas en la corteza.

En cuanto al ciclo de vida, el pulgón se reproduce rápidamente. Con temperaturas entre 18 y 30 °C, que son habituales en los campos de sandía de Valencia y Almería durante el verano, una hembra puede dar a luz a 80‑100 crías en una semana. Cada generación dura apenas 5‑7 días, lo que explica por qué la población puede explotar en cuestión de semanas. En el norte de España, donde el clima es más fresco, la plaga aparece más tarde, normalmente a partir de junio, mientras que en el sur los primeros signos pueden verse ya en mayo.

Métodos de eliminación

A) Prevención y medidas culturales

Lo primero es la inspección regular: recorre tu huerto cada 2‑3 días y revisa el envés de las hojas. Si detectas menos de 10 pulgones por planta, basta con un chorro de agua fuerte a primera hora de la mañana; el chorro los arrastra sin dañar la sandía.

Planta trampas que mantengan alejados a los pulgones. El agrión y la albahaca son excelentes repelentes y, al mismo tiempo, atraen a depredadores naturales. Asimismo, controla las hormigas que protegen a los pulgones a cambio de su melaza: una fina capa de tierra de diatomeas alrededor del tallo o unas tiras de cinta adhesiva impedirán que las hormigas suban.

B) Tratamientos ecológicos

Jabón potásico: disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua (aprox. 1,5 %). Rocía bien el envés de las hojas al atardecer, evitando la luz directa que pueda quemar la planta. Repite cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los pulgones. Este producto rompe la capa cerosa del insecto y lo deshidrata.

Aceite de neem: diluye 7 ml de aceite de neem en 1 litro de agua y añade una gota de detergente para que se emulsione. Aplica cada 7 días, preferiblemente al amanecer o al crepúsculo, cuando las temperaturas están entre 15‑20 °C. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción del pulgón.

Purín de ajo y ortiga: pela 4 dientes de ajo y hiérvelos en 1 litro de agua durante 15 minutos; luego cuela y mezcla con 50 ml de purín de ortiga. Pulveriza esta solución cada 5‑6 días. El olor del ajo repele a los pulgones y la ortiga potencia la resistencia de la planta.

Depredadores naturales: las mariquitas y las crisopas son voraces. Plantar hinojo, eneldo o cicuta alrededor de la zona de sandía favorece su presencia. También puedes comprar larvas de mariquita en tiendas especializadas y liberarlas en la madrugada, cuando los pulgones están menos activos.

C) Tratamiento químico (última opción)

Solo si la infestación supera el 50 % de la cubierta foliar y los métodos ecológicos no han sido suficientes, recurre a un insecticida a base de piretrinas naturales (autorizado para agricultura ecológica). Aplica siguiendo la dosis recomendada y respeta un plazo de seguridad de 5‑7 días antes de la cosecha. Usa siempre equipo de protección y evita la pulverización en días ventosos.

Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones, sin esperar a que se multipliquen. Con jabón potásico, programa una aplicación cada 3‑4 días y, mientras, alterna con aceite de neem cada 7 días para cubrir ambos momentos del ciclo vital. El purín de ajo puede intercalar cada 5 días si la presión es alta.

El mejor momento del día para tratar es al atardecer (entre 19:00 y 21:00) o bien muy temprano por la mañana, cuando no hay sol intenso que pueda quemar las hojas y los pulgones están más expuestos. Mantén el programa hasta que, durante una semana completa, no veas ningún pulgón en inspecciones diarias.

Prevención a largo plazo

Los pulgones adoran los brotes jugosos que aparecen cuando la planta recibe exceso de nitrógeno. Usa fertilizantes equilibrados (NPK 10‑10‑10) y evita aplicar abonos ricos solo en nitrógeno, especialmente en la fase de crecimiento vegetativo.

Fomenta la biodiversidad en tu huerto: deja un rincón con flores silvestres y no despejes toda la “mala hierba”. Los refugios naturales para mariquitas y crisopas son clave para mantener bajo control a los pulgones sin intervención humana. Además, cambia la ubicación de la sandía cada 3‑4 años (rotación de cultivos) y, si es posible, alterna con cultivos menos atractivos para el pulgón, como el maíz o la cebolla.

Errores comunes

  • Esperar demasiado antes de actuar; los pulgones se reproducen tan rápido que una pequeña colonía se vuelve una infestación en pocos días.
  • Usar solo agua como medida curativa; el chorro solo funciona cuando la población es muy baja.
  • Aplicar tratamientos en horas de pleno sol, lo que quema las hojas y daña la planta.
  • No repetir la aplicación; la mayoría de los productos ecológicos actúan por contacto y requieren varias dosis para romper el ciclo de vida.

Conclusión

Eliminar pulgón en sandías es completamente viable con jabón potásico, aceite de neem y la introducción de depredadores naturales como mariquitas y crisopas. Actúa al primer signo, sigue una rutina de aplicación cada 3‑7 días según el producto y protege tu huerto con buenas prácticas culturales y una fertilización equilibrada. Con constancia y un poco de paciencia, tus sandías volverán a crecer sanas, dulces y sin la amenaza de los pulgones.