Cómo eliminar pulgón en vid: Métodos ecológicos efectivos
- 20 Nov, 2025
Si tienes viñas en la zona de La Rioja o en los viñedos de Jerez, seguro que has visto pequeños insectos verdes que aparecen en los brotes jóvenes y dejan una capa brillante. Ese insecto es el pulgón, una plaga que, aunque parezca inocua, puede minar la calidad y el rendimiento de la cosecha. En climas mediterráneos y en la meseta central, donde los veranos son cálidos y las lluvias escasas, el pulgón en vid se vuelve especialmente problemático porque se reproduce rápidamente. Afortunadamente, eliminar pulgón en vid es posible con un buen plan de acción basado en prácticas ecológicas y unas cuantas técnicas caseras.
A lo largo de este artículo descubrirás cómo reconocer al pulgón, qué daños produce y, lo más importante, qué medidas tomar de forma preventiva, ecológica y, solo como último recurso, química. Con estos pasos podrás proteger tus cepas sin recurrir a productos tóxicos y manteniendo la sostenibilidad de tu viñedo.
Identificación del pulgón en la vid
El pulgón que ataca a la vid mide entre 2 y 3 mm de longitud, aunque en la fase de ninfa puede ser algo más pequeño. Su color varía según la especie y la temperatura: en primavera suelen ser verde brillante o amarillento, mientras que en verano, bajo el sol intenso, adoptan tonalidades rojizas o negras. Los adultos poseen alas translúcidas y un cuerpo blando que se adhiere con facilidad a los brotes tiernos y al envés de las hojas jóvenes. Es típico verlos agrupados en pequeñas colonias, a veces formando una capa casi invisible que solo se percibe por la melaza que dejan.
Los daños son evidentes: los pulgones succionan la savia, provocando hojas enrolladas, amarillamiento y un crecimiento más lento de los tallos. Además, secretan melaza, una sustancia azucarada que favorece la proliferación de hongos negro (sooty mold) y atrae a hormigas, que a su vez protegen a los pulgones de depredadores naturales. En viñedos, la presión de la plaga reduce la fotosíntesis y, en casos graves, puede afectar la maduración de la uva, dando como resultado frutos más pequeños y con menor azúcar.
En cuanto al ciclo de vida, el pulgón aparece con mayor intensidad en primavera (marzo‑abril) cuando las temperaturas oscilan entre 15 °C y 25 °C. En la meseta y en el norte de España (Galicia, Cantabria) la lluvia favorece su propagación, mientras que en zonas más áridas como Andalucía aparecen más tarde, en mayo‑junio, cuando la humedad del riego artificial crea microclimas propicios. Cada hembra puede generar de 30 a 50 descendientes por día, y con 5‑6 generaciones al año la población explota rápidamente si no se controla.
Métodos de eliminación
A) Prevención y medidas culturales
Lo primero es la inspección regular: revisa tus parras cada 2‑3 días durante la primavera, prestando especial atención al envés de las hojas y a los brotes de sustitución. Si detectas menos de 10 pulgones por hoja, basta con un chorro de agua fuerte por la mañana; la presión elimina a la mayoría sin dañar la planta. Asimismo, elimina las hojas muy infestadas y destrúyelas fuera del viñedo para evitar que sirvan de refugio.
Planta hierbas aromáticas alrededor del viñedo: la albahaca, el tomillo y la caléndula actúan como repelentes naturales y, al mismo tiempo, atraen a depredadores como las mariquitas. Otro truco muy usado en la Cataluña es colocar cintas de cobre alrededor de los sarmientos; al tocar el metal, los pulgones reciben una mínima descarga que los disuade de avanzar.
Controlar las hormigas es esencial, ya que protegen a los pulgones a cambio de melaza. Puedes colocar barreras de cinta adhesiva en la base del sarmiento o espolvorear tierra de diatomeas en los caminos de acceso; ambas técnicas desaniman a las hormigas sin afectar a la vid.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 % de concentración): disuelve 15 ml de jabón potásico en 1 litro de agua y pulveriza bien el envés de las hojas al atardecer, evitando la exposición directa al sol que podría quemar la hoja. Repite cada 3‑4 días hasta que la población desaparezca. Este producto actúa rompiendo la capa cerosa del pulgón, provocando su deshidratación.
Aceite de neem (0,5‑1 %): mezcla 7 ml de aceite de neem con 1 litro de agua y unas gotas de detergente neutro para emulsionar. Aplica cada 7 días, preferiblemente al amanecer o al final de la tarde, cuando la temperatura está entre 15 °C y 20 °C. El neem interfiere en la alimentación y en la reproducción de los pulgones, y su efecto residual persiste unos 5‑6 días.
Purín de ortiga o ajo: prepara una infusión con 200 g de hojas de ortiga o 3 dientes de ajo aplastados en 2 litros de agua, deja reposar 24 h y cuela. Riega el viñedo con esta solución cada 10 días; la ortiga actúa como fertilizante rico en nitrógeno y, al mismo tiempo, repele a los pulgones, mientras que el ajo libera compuestos sulfurados que los ahuyentan.
Depredadores naturales: fomenta la presencia de mariquitas, crisopas y syrphidae (moscas syrphid, “las avispas de los dientes”). Siembra en los bordes del viñedo hinojo, eneldo y milenrama, plantas que sirven de refugio y alimento para estos insectos beneficiosos. En la zona de Navarra es habitual comprar paquetes de larvas de mariquita en viveros especializados; una sola mariquita adulta puede devorar hasta 100 pulgones al día.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Solo cuando la infestación supere el 50 % de cobertura y los métodos anteriores no hayan dado resultado, recurre a insecticidas autorizados en agricultura ecológica, como los basados en piretrinas naturales o extractos de neem de alta concentración. Aplica según las indicaciones del fabricante y respeta el plazo de seguridad, que suele ser de 3‑7 días antes de la cosecha. Usa siempre cobertura completa (todas las superficies de la hoja) y evita la pulverización en días ventosos para minimizar la deriva.
Frecuencia y timing de los tratamientos
El momento clave para iniciar cualquier acción es al primer signo de pulgón. Si observas una o dos colonias, aplica jabón potásico cada 3‑4 días y, alterna con aceite de neem cada 7 días. Esta rotación impide que la plaga se vuelva resistente y cubre tanto la fase de ninfa como la de adulto. Cuando uses purín de ortiga o ajo, espacía las aplicaciones cada 10‑12 días, ya que el efecto repelente necesita tiempo para actuar.
El mejor horario para pulverizar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando la radiación solar es mínima y los pulgones están más activos. Evita aplicar en pleno sol de mediodía, pues el agua se evaporará rápidamente y podrías quemar la hoja. Mantén el tratamiento hasta que, durante una semana completa, no veas ningún pulgón a simple vista; después, sigue con rondas de inspección mensual para detectar posibles rebrote.
Prevención a largo plazo
Una de las causas que favorecen al pulgón es el exceso de nitrógeno en el sustrato; los brotes muy jugosos son el festín perfecto para estos insectos. Opta por fertilizantes equilibrados, como NPK 10‑10‑10, y aplica la dosis recomendada según análisis de suelo. En la Jara y en la Sierra de Gredos, donde el suelo tiende a ser más ácido, el uso de abonos orgánicos (estiercol bien compostado) ayuda a mantener un nivel de nitrógeno controlado.
Fomenta la biodiversidad dentro y alrededor del viñedo: deja algunos trozos de herbazal con flores silvestres, instala nidos para aves pequeñas y mantén corredores vegetales con lavanda, romero y tocino (tejo). Estos refugios atraen a depredadores naturales que, con el tiempo, mantendrán la población de pulgón bajo control sin que tengas que intervenir. Además, practicar una rotación de cultivos en los terrenos adyacentes (por ejemplo, alternar vides con olivos o almendros) ayuda a romper el ciclo de la plaga.
Errores comunes
Uno de los errores más habituales es esperar demasiado para actuar; el pulgón se reproduce tan rápido que, al llegar a pleno apogeo, los tratamientos resultan menos eficaces. Otro fallo frecuente es usar solo agua corriente sin aditivos; aunque el chorro elimina pulgones superficiales, no afecta a los que se ocultan bajo la cutícula. Aplicar los productos en horas de sol intenso quema las hojas y reduce la eficacia del jabón o del neem. Por último, muchos olvidan repetir el tratamiento después de la primera aplicación; el ciclo de vida de la plaga requiere al menos dos o tres aplicaciones para erradicar las generaciones emergentes.
Conclusión
Eliminar pulgón en vid es totalmente alcanzable con jabón potásico, aceite de neem, purín de ortiga o ajo, y la ayuda de depredadores naturales como mariquitas. Actúa en cuanto detectes los primeros signos, sigue un calendario de aplicaciones cada 3‑7 días y refuerza tu viñedo con prácticas de biodiversidad y fertilización equilibrada. Con constancia y un enfoque ecológico, la plaga quedará bajo control y tus uvas volverán a crecer sanas y vigorosas.