Cómo eliminar tuta absoluta en tomates: Métodos ecológicos efectivos

Cómo eliminar tuta absoluta en tomates: Métodos ecológicos efectivos

Si cultivas tomates en cualquier rincón de la Península, seguro que has visto alguna vez la temible tuta absoluta, la llamada polilla del tomate. Esta plaga ataca con gran rapidez y, si no se controla a tiempo, puede diezmar la cosecha. Por suerte, eliminar tuta absoluta en tomates es posible sin recurrir a químicos fuertes, basta con combinar buena observación y técnicas ecológicas. A lo largo de este artículo descubrirás cómo reconocerla, qué medidas aplicar y cómo evitar que vuelva a aparecer en tu huerto.


Identificación de la tuta absoluta

Descripción física

La tuta absoluta es una mariposa pequeña, con una envergadura de 10‑12 mm y alas de color marrón grisáceo con manchas negras irregulares. Sus larvas, que son las que realmente causan daño, miden entre 5‑15 mm cuando están maduras, son de color verde claro con una línea dorsal oscura y una cabeza áspera. Las larvas se esconden dentro del fruto, por lo que a simple vista solo se perciben pequeñas entradas en la piel del tomate.

Daños que provoca

Los primeros signos son agujeros diminutos en la superficie del fruto y una ligera decoloración. A medida que la larva se alimenta, el tomate se vuelve blando, con manchas acuosas y, en casos graves, el interior se convierte en una masa húmeda y poco atractiva. Además, la presencia de la tuta favorece la aparición de hongos secundarios como la Botrytis y reduce considerablemente el rendimiento, llegando a pérdidas superiores al 70 % en cultivos intensivos.

Ciclo de vida y época de mayor incidencia

En climas habituales de la zona mediterránea, la tuta absoluta completa su ciclo en 30‑40 días cuando la temperatura se sitúa entre 20 y 30 °C. Los adultos emergen al albor de la primavera, principalmente en abril‑mayo, y pueden producir hasta 10 generaciones al año en regiones cálidas como Murcia o el Almería. En el norte, la actividad se concentra entre junio y agosto, cuando las noches son más templadas.


Métodos de eliminación

A) Medidas preventivas y culturales

Lo primero es inspeccionar tus plantas cada 2‑3 días. Busca los típicos pequeños orificios y, si encuentras larvas visibles, retíralas manualmente con pinzas. Plantar albahaca o orégano a los bordes del huerto actúa como repelente natural y atrae a depredadores. Además, evita el exceso de nitrógeno; fertiliza con NPK 10‑10‑10 a dosis moderadas para que los tomates no produzcan brotes demasiado tiernos, que la tuta adora.

B) Tratamientos ecológicos

  1. Bacillus thuringiensis (Bt) – una bacteria entomopatógena que, aplicada al atardecer, destruye las larvas al ingerirla. Disuelve 5 g de polvo de Bt en 1 l de agua y pulveriza sobre el follaje y los frutos cada 7 días mientras la temperatura sea superior a 15 °C.
  2. Aceite de neem – mezcla 10 ml de aceite de neem con 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro. Aplica sobre el envés de las hojas y los frutos antes de la lluvia, con intervalos de 10‑12 días. El neem interfiere con la alimentación y el desarrollo de la larva.
  3. Trampas de feromonas – disponlas a lo largo de los bordes del cultivo. Cada atrapador captura hasta 200 adultos por semana, reduciendo la presión de oviposición. Cambia las trampas cuando empiecen a llenarse, normalmente cada 14 días.
  4. Depredadores naturales – libera en tu huerto encuestadores de Trichogramma spp. (microparásitos de huevo) o fomenta la presencia de escarabajos depredadores plantando flores de compasión y acónito. Estos insectos atacan los huevos y primeras larvas, limitando la población sin que tengas que intervenir.

C) Tratamiento químico (última opción)

Solo si la infestación supera el 50 % del cultivo y los métodos anteriores no bastan, recurre a un insecticida con piretrinas naturales autorizado en agricultura ecológica. Aplica según la dosificación del fabricante y respeta un plazo de seguridad de 5 días antes de la cosecha. Este paso debe ser puntual y evitado siempre que sea posible.


Frecuencia y timing de los tratamientos

Empieza a actuar en cuanto detectes los primeros signos de la tuta: pequeños agujeros o larvas visibles. Con Bt o aceite de neem, programa la aplicación cada 7‑10 días mientras la temperatura se mantenga entre 15‑30 °C. Las trampas de feromonas se revisan y sustituyen cada 14 días, y los depredadores se introducen al inicio de la primavera para que estén activos antes de la primera oviposición.

El mejor momento del día para pulverizar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando el sol ya no golpea directamente la hoja y la actividad de la tuta es máxima. Mantén este ritmo hasta que durante una semana no encuentres más larvas ni adultas. La constancia es clave porque el ciclo de vida es corto y una sola hembra puede poner hasta 300 huevos.


Prevención a largo plazo

Una de las claves es regular el aporte de nitrógeno. Utiliza abonos orgánicos como compost bien curado en lugar de fertilizantes químicos con alto contenido de N; así evitas que los tomates desarrollen brotes excesivamente tiernos, que son el festín de la tuta. Mantener una biodiversidad alrededor del huerto – por ejemplo, una franja de flores silvestres y arbustos aromáticos – crea refugios para mariquitas, sírfidos y avispas parasitoides, que mantendrán bajo control a la polilla sin que tengas que intervenir.

Otra práctica útil es la rotación de cultivos. Si en el año siguiente sustituyes los tomates por pimiento o berenjena, la población de tuta disminuye porque sus hospederos primarios desaparecen temporalmente. En zonas como Andalucía y Valencia, donde la producción de tomate es intensiva, esta rotación anual reduce notablemente la presión de la plaga.


Errores comunes

  • Esperar demasiado para actuar: cuando la tuta ya está dentro del fruto, el daño es irreversible.
  • Usar solo agua en exceso: el riego fuerte ayuda a desalojar larvas superficiales, pero no elimina las que están dentro del tomate.
  • Aplicar tratamientos en plena luz solar: el sol intenso quema las hojas y desactiva el neem o el Bt.
  • No repetir la aplicación: el ciclo de vida de la tuta supera los 7‑10 días; sin una segunda dosis, los huevos sobrevivientes eclosionan y la plaga vuelve.

Conclusión

Eliminar tuta absoluta en tomates es totalmente viable con Bt, aceite de neem, trampas de feromonas y la ayuda de depredadores naturales. Actúa tan pronto como veas los primeros signos, repite cada una o dos semanas según el producto y protege tu cultivo con buenas prácticas culturales y una biodiversidad que favorezca a los enemigos naturales. Con constancia y un enfoque ecológico, volverás a cosechar tomates sanos y sabrosos sin temer a la polilla del tomate.