Fertilizar albahaca con ortiga: Guía completa y dosis
- 26 Oct, 2025
Si tienes albahaca en maceta o en el huerto y buscas una forma económica, ecológica y muy eficaz de potenciar su crecimiento, la respuesta está en el purín de ortiga. Fertilizar albahaca con ortiga aporta nitrógeno, potasio y varios oligoelementos que favorecen hojas más verdes, aroma más intenso y una planta más resistente a plagas como el pulgón. En este artículo te explico paso a paso cómo preparar el purín, cómo aplicarlo y cuándo es el mejor momento para hacerlo, siempre teniendo en cuenta el clima mediterráneo y continental de España.
Propiedades del fertilizante de ortiga
El purín de ortiga es, a grandes rasgos, un fertilizante orgánico con una composición aproximada de NPK 4‑1‑4.
- Nitrógeno (N): impulsa el desarrollo de hojas y tallos, esencial para hierbas de hoja como la albahaca.
- Potasio (K): mejora la resistencia a sequía y a enfermedades fúngicas, muy útil en los veranos calurosos de la Murcia o la Andalucía.
- Micronutrientes: hierro, magnesio, silicio y calcio, que refuerzan la fotosíntesis y aumentan la intensidad del aroma.
En comparación con un fertilizante químico, el purín es libre de sales solubles y, al ser orgánico, libera los nutrientes de forma lenta, evitando quemaduras en raíces jóvenes. Además, su contenido de ácido húmico estimula la actividad microbiológica del sustrato, favoreciendo una tierra más viva y productiva.
Preparación del fertilizante (purín de ortiga)
Ingredientes
- 1 kg de ortigas frescas (preferiblemente antes de la floración).
- 10 L de agua de lluvia o municipal sin cloro.
- Un cubo de plástico de 15 L con tapa y una tela permeable.
Procedimiento paso a paso
- Recolección: corta las ortigas con guantes, elimina la raíz y el tallo más grueso. Entre marzo y mayo la planta está en su punto máximo de nitrógeno en la península.
- Triturado: pica las hojas en trozos de unos 3 cm y colócalas en el cubo.
- Añadir agua: vierte los 10 L de agua, cubre con la tela y asegura la tapa sin cerrarla completamente para permitir la ventilación.
- Fermentación: deja el cubo a la luz solar indirecta. Remueve la mezcla cada 48 h para oxigenar. En climas cálidos como Cádiz el proceso dura 10‑12 días; en zonas más frescas de la Meseta pueden ser 15‑18 días.
- Control: el purín está listo cuando deja de hacer espuma y adquiere un olor fuerte pero característico, ligeramente amoniacal.
- Filtrado y almacenamiento: cuela con una malla fina y guarda el líquido en garrafas de plástico oscuro. Se conserva hasta 6 meses en un sitio fresco y sin luz directa.
Cómo aplicar el purín de ortiga en albahaca
Dilución y dosificación
- Proporción estándar: 1 parte de purín por 10 partes de agua (1:10). Equivale a 100 ml de purín en 1 L de agua.
- Dosis por planta: para una maceta de 20 cm de diámetro basta con 500 ml de solución diluida; en jardín, 1,5 L por planta adulta.
Método de aplicación
- Riego al pie: vierte la solución diluida directamente sobre la base de la albahaca, evitando que caiga sobre las hojas para no provocar manchas de olor.
- Aplicación foliar ligera (opcional): en época de plagas, puedes usar una dilución 1:20 (50 ml en 1 L) y pulverizar las hojas en la mañana o al atardecer, lo que ayuda a repeler pulgones sin dañar la planta.
Frecuencia y calendario
- Primavera (marzo‑junio): aplica cada 15 días mientras la albahaca crece vegetativamente.
- Verano (julio‑agosto): reduce a una vez al mes, porque el calor acelera la absorción y la planta no necesita tanto nitrógeno.
- Otoño (septiembre‑octubre): si mantienes la albahaca en interior, repite la pauta de primavera, pero siempre detén el fertilizante a finales de noviembre, antes de la primera helada.
Momento del día: riega por la mañana temprano o al atardecer; en las horas de máxima radiación el agua se evapora rápidamente y la absorción se reduce.
Precauciones esenciales
- Nunca apliques purín sin diluir, quemaría las raíces y el sustrato.
- Evita regar sobre hojas mojadas en pleno sol, ya que el ácido orgánico podría producir manchas.
- Si notas que la planta muestra hojas amarillentas después de una aplicación, reduce la frecuencia o aumenta la dilución.
- No utilices el purín en plantas en fase de floración intensiva; la alta carga de nitrógeno favorece el crecimiento vegetativo y puede retrasar la producción de flores.
Cuándo usar y cuándo no
Cuándo es ideal
- Desde la plantación de la albahaca hasta justo antes de que empiece a florecer, especialmente en zonas con veranos secos como la Valencia o la Almería.
- Cuando observas hojas pálidas, crecimiento lento o falta de aroma, señales de déficit de nitrógeno y potasio.
- En macetas con sustrato pobre en materia orgánica, ya que el purín ayuda a enriquecerlo progresivamente.
Cuándo evitar
- Plenas floraciones (finales de junio‑julio en la península): el exceso de nitrógeno puede convertir la energía en más hojas y menos flores, lo que desfavorece la producción de semillas.
- Plántulas menores de 4 sem: son muy delicadas y pueden sufrir quemaduras si la solución está demasiado concentrada.
- Invierno en la zona de Madrid o Zaragoza, cuando la albahaca está en reposo o en interior bajo luz reducida; la planta no necesita nutrientes adicionales y el exceso puede provocar podredumbre de raíces.
Beneficios y resultados esperados
Con aplicaciones regulares de purín de ortiga, notarás:
- Hojas de verde intenso ya a los 7‑10 días tras la primera aplicación.
- Aumento del aroma de la albahaca, gracias al mayor contenido de aceites esenciales que se desarrollan con una nutrición equilibrada.
- Crecimiento más vigoroso: tallos más gruesos y una ramificación mayor, lo que te permite cosechar más hojas sin dañar la planta.
- Resistencia a plagas como pulgón y ácaros, ya que el silicio y los compuestos fenólicos actúan como repelentes naturales.
En la práctica, los hortelanos de Andalucía que combinan el purín de ortiga con un riego moderado reportan una producción hasta un 30 % mayor de hojas frescas en comparación con los que usan solo compost.
Conclusión
Fertilizar albahaca con ortiga es una técnica sencilla, económica y totalmente ecológica que cualquier vecino hortelano puede poner en marcha. Solo necesitas recolectar ortigas, preparar el purín siguiendo los pasos indicados, diluirlo correctamente y aplicarlo en los momentos claves del ciclo de la albahaca. Con la frecuencia y las precauciones adecuadas, lograrás hojas más verdes, aromáticas y una planta más fuerte, sin recurrir a productos químicos. Así, cuidarás tu huerto y contribuirás a la sostenibilidad del entorno. ¡Manos a la obra y disfruta de la mejor albahaca de tu balcón!