Fertilizar calabacines con compost: guía práctica para huerto
- 04 Nov, 2025
Si estás en España y tienes la ilusión de cosechar calabacines jugosos sin gastar en químicos, fertilizar calabacines con compost es la solución más sencilla y económica. El compost aporta los nutrientes que la planta necesita, mejora la estructura del suelo y protege contra la erosión. En este artículo te explico paso a paso cómo preparar el compost en casa, cuándo y cómo aplicarlo, y qué resultados puedes esperar en tu huerto mediterráneo.
1. Propiedades del compost
El compost es un abono orgánico rico en materia orgánica descompuesta y en macro y micronutrientes esenciales. Aproximadamente su composición NPK ronda 1‑1‑1, pero su verdadera fuerza está en la disponibilidad gradual de los elementos y en la actividad microbiológica.
- Nitrógeno (N): favorece el desarrollo vegetativo, hojas amplias y tallos firmes.
- Fósforo (P): estimula el crecimiento de raíces y, a medio plazo, la formación de frutos.
- Potasio (K): aporta resistencia a sequías y a enfermedades del suelo.
Además, el compost aporta calcio, magnesio y trazas de hierro y silicio, que son clave para que los calabacines presenten una piel gruesa y libre de manchas. En comparación con fertilizantes químicos, el compost libera los nutrientes de forma lenta, evitando quemaduras y favoreciendo una absorción constante durante todo el ciclo de cultivo.
2. Preparación del compost en casa
Ingredientes y proporciones
- Residuos verdes (restos de verduras, recortes de césped) – 40 % del volumen.
- Residuos marrones (hojas secas, papel kraft sin tintas, ramas picadas) – 60 % del volumen.
- Agua – suficiente para mantener una humedad similar a una esponja escurrida.
Paso a paso
- Elige un contenedor de al menos 200 L, preferiblemente de madera o plástico ventilado. Colócalo en un lugar sombreado pero con buena circulación de aire.
- Capa base: pon una capa de 10 cm de ramas picadas o paja para favorecer el drenaje.
- Añade los residuos verdes y marrones alternando capas de 15 cm. Cada vez que incorpores una capa, humedece ligeramente con un rociador.
- Voltea el montón cada 7‑10 días con una horca o una pala. Esta aireación evita la formación de olores y acelera la descomposición.
- Controla la humedad: el compost debe sentirse húmedo pero no empapado; si está seco, añade un chorrito de agua; si está demasiado mojado, incorpora más material marrón.
- Tiempo de maduración: en climas templados de la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) el proceso tarda entre 3 y 4 meses; en la costa mediterránea (Valencia, Murcia) puede completarse en 2‑3 meses gracias al calor.
- Comprobación: el compost listo tiene color marrón oscuro, textura granular y un olor a tierra fresca. Si aún percibes olores a descomposición, continúa el proceso unos 10‑15 días más.
Almacenamiento
Una vez maduro, guarda el compost en bolsas de plástico grueso o en un cajón seco. Se conserva hasta 12 meses sin perder sus propiedades, aunque lo ideal es usarlo dentro de los 6 meses posteriores para aprovechar al máximo la actividad microbiana.
3. Cómo aplicar el compost en los calabacines
Dilución y dosis
- Aplicación directa: incorpora 2‑3 kg de compost por m² de suelo alrededor de cada planta, mezclándolo con la capa superficial (10‑15 cm).
- Tratamiento líquido: si prefieres una solución, fermenta 1 kg de compost en 10 L de agua durante 48 h, cuélalo con una malla fina y usa 500 ml de este “té de compost” por planta, aplicándolo al pie de la planta.
Momento de la aplicación
- Antes del trasplante (finales de febrero en la zona mediterránea, marzo en la meseta): mezcla el compost con la tierra del hoyo de plantación.
- Primera fase vegetativa (de abril a junio): aplica la dosis directa cada 4‑6 semanas.
- Inicio de la fructificación (a partir de julio): cambia a la aplicación líquida cada 15 días, reduciendo la cantidad de nitrógeno y aumentando el potasio mediante una mezcla 1:5 de compost‑té con cáscara de huevo triturada (fuente de calcio).
Método de aplicación
- Riego al pie: distribuye la solución o el compost suelto alrededor de la base, evitando que toque el tallo.
- Época del día: riega por la mañana temprano o al atardecer, cuando la evaporación es mínima y la planta absorbe mejor los nutrientes.
- Frecuencia: cada 30‑45 días con compost sólido; cada 15‑20 días con té de compost durante la cosecha.
Precauciones
- No aplicar compost fresco directamente; podría quemar las raíces por la alta actividad microbiana.
- Evita el exceso: más de 5 kg m⁻² puede crear una capa compacta que atrapa humedad y favorece hongos.
- No regar sobre hojas mojadas en plena tarde de verano; la humedad prolongada favorece el mildiú.
4. Cuándo usar y cuándo no
Mejor momento
- Primavera temprana (marzo‑abril) cuando los calabacines comienzan su crecimiento activo.
- Después de una lluvia ligera, que ayuda a que el compost se integre mejor al sustrato.
Situaciones en que hay que evitar el compost
- Climas fríos de la sierra de Gredos o Pirineos durante el invierno (las plantas están en reposo y no absorben nutrientes).
- Suelo muy alcalino (> 8,5 pH) sin corregir antes; el compost puede elevar aún más el pH y dificultar la absorción de hierro.
- Plántulas de calabacín de menos de 2 semanas; su sistema radicular aún es frágil y el contacto directo con materia orgánica no descompuesta puede provocar podredumbre.
5. Beneficios y resultados esperados
Con una aplicación regular de compost en tus calabacines, notarás mejoras visibles entre 7 y 14 días:
- Hojas de verde intenso, señal de buen suministro de nitrógeno.
- Tallos más gruesos y menos propensos a doblarse bajo el peso del fruto.
- Mayor número de flores y, consequentemente, una cosecha más abundante (hasta un 25 % más en comparación con plantas sin abono).
- Frutos con piel más resistente y menos propensos a manchas de mildiú o a la podredumbre de la raíz.
A largo plazo, el compost aumenta la capacidad de retención de agua del suelo, lo que reduce la frecuencia de riego, especialmente útil en los veranos secos de Andalucía o la Región de Murcia.
6. Conclusión
Fertilizar calabacines con compost es un método ecológico, económico y muy eficaz. Con solo unos kilos de residuos de cocina y jardín, puedes crear un abono que nutra tus plantas durante toda la temporada, mejore la salud del suelo y te ofrezca calabacines más grandes y sabrosos. No necesitas productos químicos ni equipos caros; basta con seguir los pasos de preparación, aplicar las dosis correctas y respetar los momentos clave del ciclo de cultivo. ¡Manos a la obra y disfruta de una cosecha abundante en tu huerto español!