Fertilizar calabazas con ortiga: guía completa y dosis
- 23 Nov, 2025
Si tienes calabazas en tu huerto, seguramente hayas notado que, aunque crecen con facilidad, a veces las hojas se vuelven pálidas y la fruta no alcanza su peso esperado. Fertilizar calabazas con ortiga es una solución sencilla, barata y totalmente ecológica que aporta nitrógeno, potasio y oligoelementos esenciales. En este artículo aprenderás a preparar el purín, a diluirlo correctamente y a aplicarlo en el momento justo para que tus calabazas tengan un vigor imparable.
Propiedades del fertilizante de ortiga
El purín de ortiga se sitúa, de manera aproximada, en un rango NPK 4‑1‑5. El alto contenido de nitrógeno estimula el desarrollo vegetativo, mientras que el potasio favorece la formación de frutos y la resistencia a enfermedades. Además, aporta hierro, magnesio, silicio y pequeñas trazas de azufre, elementos que mejoran la fotosíntesis y la estructura de la pared celular.
Para las calabazas, que pasan una larga fase vegetativa antes de la fructificación, este equilibrio es ideal. El nitrógeno permite que la enredadera produzca hojas amplias y densas, captando más luz solar, y el potasio ayuda a que los frutos alcancen un mejor contenido de azúcar y una piel más resistente. En comparación con fertilizantes químicos, el purín de ortiga no quema las raíces y, al ser orgánico, mejora la materia orgánica del sustrato a largo plazo.
Preparación del fertilizante (purín de ortiga)
Ingredientes
- 1 kg de ortigas frescas (antes de que florezcan, cuando el tallo es más verde)
- 10 L de agua de lluvia o desclorada
- Un cubo de plástico de 15 L con tapa de tela
Proceso paso a paso
- Recolección – Usa guantes y corta las ortigas en trozos de unos 5 cm. Cuanto más verde, mayor será el contenido de nitrógeno.
- Macerado – Coloca el material vegetal en el cubo y cubre con el agua. Asegúrate de que quede totalmente sumergido.
- Fermentación – Cierra el cubo con la tela, que permite la entrada de aire pero evita que entren mosquitos. Deja el cubo bajo el sol de la terraza o dentro de un garaje cálido.
- Remojo – Remueve la mezcla cada 48 h con una pala de plástico. La fermentación producirá burbujas y un olor fuerte; eso indica que los compuestos se están liberando.
- Tiempo de maduración – En climas cálidos (entre 20 °C y 25 °C) el purín está listo en 10‑12 días; en zonas más frescas de la meseta (15 °C) tardará unos 18‑20 días. Sabrás que está listo cuando deje de espumar y adquiera un color marrón oscuro.
- Filtrado y almacenamiento – Cuela el líquido con una malla fina o una gasa y envíalo a garrafas de plástico oscuro. Conserva el purín en un lugar fresco y a oscuras; se mantiene estable hasta 6 meses.
Cómo aplicar el purín de ortiga en calabazas
Dilución y dosis
- Proporción estándar: 1 parte de purín por 10 partes de agua (1 : 10).
- Ejemplo práctico: 200 ml de purín + 2 L de agua = solución para una planta adulta.
- Dosis por planta: 2‑3 L de solución diluida al mes, repartidos en varios riegos.
Métodos de aplicación
- Riego al pie de la planta – Vierte la solución directamente en la zona de la raíz, evitando que el agua se derrame sobre la corona. Esto minimiza el riesgo de quemaduras y permite que los nutrientes lleguen al sistema radicular.
- Pulverización foliar ligera – En la fase de crecimiento vegetativo (marzo‑mayo) puedes aplicar una dilución más suave, 1 : 20, para actuar como repelente de pulgones y fortalecer los tejidos foliares. Hazlo al amanecer o al anochecer, cuando la radiación solar es baja.
- Frecuencia – Aplica cada 15‑20 días mientras la planta desarrolla hojas y tallos. Cuando la primera fruta empiece a formarse (final de junio en la zona mediterránea), reduce a una sola aplicación al mes para no sobrecargar de nitrógeno y evitar que los frutos crezcan demasiado verdes.
Precauciones
- No aplicar puro: el purín sin diluir puede quemar las raíces y provocar manchas amarillas en la base del tallo.
- Evita después de la lluvia fuerte: si el suelo está saturado, el exceso de agua arrastra los nutrientes y los pierde.
- No rociar sobre flores o frutos: el fuerte olor puede atraer moscas y atraer plagas.
- Control de pH: si el suelo está muy ácido (< 5,5), contrarresta con una pizca de cal agrícola antes de regar.
Cuándo usar y cuándo no usar el purín
Mejor momento
- Primavera temprana (marzo‑abril): justo después del trasplante, cuando la planta necesita un impulso de nitrógeno para producir hojas grandes.
- Etapa vegetativa (hasta mediados de junio): ideal para maximizar el ramificado y la cobertura del follaje, que a su vez protege los frutos del sol directo.
- Señales de carencia: hojas amarillentas en la base, crecimiento lento y tallos débiles indican que la planta necesita más nitrógeno.
Situaciones a evitar
- Plena fructificación (julio‑agosto): el exceso de nitrógeno retrasa la maduración de la calabaza y favorece el desarrollo de frutos demasiado alargados y poco dulces.
- Plántulas menores de 4 semanas: las raíces son demasiado delicadas para absorber grandes cantidades de nutrientes.
- Invierno (diciembre‑febrero): la planta entra en reposo y cualquier fertilización estimula un crecimiento inútil que, al no haber luz suficiente, termina en hojas débiles.
- Suelos muy arenosos y secos: en estos casos es mejor usar compost bien descompuesto antes de aplicar el purín, para evitar lixiviación.
Beneficios y resultados esperados
Con una aplicación regular del purín de ortiga, notarás:
- Hojas de color verde intenso en 7‑10 días, señal de que el nitrógeno está siendo absorbido.
- Tallitos más gruesos y una estructura de enredadera más robusta, lo que reduce la necesidad de atar la planta a estacas.
- Frutos más pesados y con una piel menos propensa a grietas, gracias al potasio que fortalece la pared celular.
- Menor incidencia de mildiu y pulgones, ya que los oligoelementos actúan como defensas químicas naturales.
- Mejora de la materia orgánica del suelo a largo plazo, lo que favorece la retención de humedad en los veranos calurosos de Andalucía o la zona del Levante.
Para obtener la máxima producción, combina el purín con una aplicación de fertilizante rico en potasio (por ejemplo, 5‑10‑15) durante la segunda mitad del ciclo, cuando la calabaza ya está formando fruto.
Conclusión
Fertilizar calabazas con ortiga es una práctica casi sin coste, respetuosa con el medio ambiente y extremadamente eficaz para estimular un crecimiento vigoroso. Sólo necesitas ortigas frescas, agua y un poco de paciencia para la fermentación. Dilúyelo en una proporción 1 : 10, riega al pie de la planta cada tres semanas en primavera y bastará con una aplicación mensual cuando aparezcan los primeros frutos. Así podrás disfrutar de calabazas grandes, sabrosas y libres de plagas, sin recurrir a productos químicos. ¡Manos a la obra y que el huerto te recompense con una cosecha abundante!