Fertilizar fresas con compost: guía completa y dosis
- 25 Oct, 2025
Si cultivas fresas en tu huerto y buscas una forma económica y respetuosa con el medio ambiente, fertilizar fresas con compost es la solución perfecta. El compost aporta nitrógeno, fosforo y potasio de manera equilibrada, mejora la estructura del suelo y favorece la actividad microbiana. En este artículo te explico paso a paso cómo preparar tu propio compost, cuándo y cómo aplicarlo, y qué cuidados tienes que tener para evitar errores comunes.
Propiedades del compost
El compost casero suele presentar una proporción aproximada de N‑P‑K 1‑1‑1, aunque su contenido real varía según los materiales empleados. Aporta además micronutrientes como hierro, zinc y magnesio, esenciales para el desarrollo de los frutos de fresa.
- Nitrógeno (N): estimula el crecimiento vegetativo, favorece hojas verdes y tallos fuertes.
- Fosforo (P): impulsa la formación de raíces y la floración temprana.
- Potasio (K): mejora la resistencia a enfermedades y la calidad del fruto, aportando dulzura y firmeza.
En comparación con fertilizantes químicos, el compost libera sus nutrientes de forma lenta y sostenida, reduciendo el riesgo de quemaduras y evitando la lixiviación al agua subterránea.
Preparación del compost
Ingredientes y proporciones
- Restos verdes (cáscaras de frutas, recortes de verduras, restos de café) – 40 %
- Restos marrones (hojas secas, ramas finas, papel de periódico sin tinta) – 60 %
- Agua – suficiente para mantener la mezcla húmeda, pero sin encharcar.
Con estas proporciones obtienes una relación C/N (carbono/nitrógeno) cercana a 30:1, ideal para una descomposición rápida.
Proceso paso a paso
- Elige un contenedor de al menos 1 m³; puede ser una compostera de madera o un cubo de plástico con agujeros de ventilación.
- Coloca una capa base de ramas finas (5 cm) para asegurar drenaje y aireación.
- Alterna capas de restos verdes y marrones, compactando ligeramente con la mano para eliminar bolsas de aire.
- Riega cada capa hasta que quede húmeda, como una esponja escurrida.
- Voltea la pila cada 10‑12 días con una horca, o una vez a la semana si el clima es cálido.
- Controla la temperatura; un buen compost alcanza entre 55 °C y 65 °C durante varios días, lo que garantiza la eliminación de patógenos.
El compost está listo cuando se vuelve de color oscuro, con textura suelta y olor a tierra fresca. En climas de Andalucía el proceso tarda 6‑8 semanas, mientras que en la meseta central puede alargarse a 10‑12 semanas por temperaturas más frescas.
Almacenamiento
Una vez maduro, guarda el compost en bolsas de tela o en un cajón cerrado. Se conserva hasta 12 meses sin perder propiedades, siempre que se mantenga seco y protegido de la luz directa.
Cómo aplicar el compost en fresas
Dilución y cantidad
- Aplicación al suelo: extiende 2 kg de compost por cada m² de cultivo, incorporándolo a una profundidad de 10‑15 cm antes de plantar o después de la cosecha.
- Aplicación foliar (opcional): elabora una infusión con 200 g de compost en 5 L de agua, deja reposar 24 h y cuela. Usa 500 ml de esta solución por planta, rociando las hojas cada 4‑6 semanas.
Nunca apliques compost crudo directamente sobre las raíces recién plantadas; siempre mezcla con la tierra o diluye en agua.
Momento adecuado
- Antes del trasplante (febrero‑marzo en la zona Mediterránea, abril en la meseta). Incorporar compost al lecho mejora la retención de agua y la disponibilidad de nutrientes.
- Tras la primera cosecha (julio‑agosto). Un aporte de 1 kg m⁻² ayuda a reponer los minerales agotados y prepara el suelo para la segunda producción de otoño.
- En invierno, si el suelo no se congela, una capa ligera de compost (≈ 500 g m⁻²) protege las raíces del frío y favorece la actividad microbiana.
Técnica de riego
Aplica el compost antes del riego para que el agua distribuya uniformemente los nutrientes. En regiones de Clima Atlántico como Galicia, donde la lluvia es frecuente, aplica con la última irrigación de la semana para evitar encharcamiento.
Cuándo usar y cuándo no usar compost
Situaciones recomendadas
- Plantas jóvenes (plántulas de fresa de 4‑6 semanas) para estimular un sistema radicular fuerte.
- Suelo pobre en materia orgánica (menos del 2 % de humus), típico de tierras arenosas de la Comunidad Valenciana.
- Épocas de sequía: el compost aumenta la capacidad de retención hídrica, esencial en la Córdoba y zonas de interior.
Situaciones a evitar
- Suelo muy compacto con drenaje deficiente; añadir compost sin mejorar la estructura puede provocar encharcamiento y pudrición de raíces.
- Plantas en reposo (invierno en zonas de alta latitud) donde el crecimiento es nulo; el aporte de nutrientes sería innecesario y gastaría recursos.
- En terrenos con alta presencia de malezas; el compost recién incorporado puede estimular su germinación, por lo que se recomienda pre‑limpieza antes de aplicar.
Beneficios y resultados esperados
Con un uso regular de compost en tus fresas notarás en 2‑3 semanas hojas más verdes y vigorosas, y en 6‑8 semanas una floración más abundante. Al cosechar, los frutos serán más grandes, con un contenido de azúcares ligeramente superior (≈ 1 % más) y una mayor resistencia a el Botrytis cinerea. A largo plazo, el suelo mantendrá una capa orgánica estable, reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos en futuros ciclos.
Conclusión
Fertilizar fresas con compost es una técnica sencilla, económica y ecológica que cualquier hortelano puede aplicar. Prepara tu propio compost siguiendo la receta indicada, aplícalo en los momentos clave del ciclo de la fresa y evita los errores habituales de exceso o mala distribución. Verás cómo tu huerto se vuelve más productivo, tus fresas más sabrosas y, sobre todo, contribuirás a cuidar el medio ambiente con una práctica tradicional que sigue funcionando a la perfección en el siglo XXI. ¡Manos a la obra y a disfrutar de cosechas jugosas!