Fertilizar patatas con estiércol: Guía completa y dosis

Fertilizar patatas con estiércol: Guía completa y dosis

Si tienes patatas en tu huerto y te preguntas cómo fertilizar patatas con estiércol, estás en el lugar correcto. El estiércol es uno de los abonos orgánicos más antiguos y eficaces, y en España se adapta a casi cualquier clima, desde la meseta central hasta los campos de Galicia. En este texto descubrirás por qué el estiércol es tan beneficioso, cómo prepararlo, la dosis exacta y los momentos clave del año para aplicarlo sin errores.


Propiedades del estiércol y su aporte a las patatas

El estiércol contiene una combinación equilibrada de nutrientes que se acerca a un NPK de 1‑0.5‑1 (aprox.) y aporta también materia orgánica y microorganismos útiles. Entre los componentes más relevantes están:

  • Nitrógeno (N): favorece el desarrollo vigoroso del follaje, esencial para que la planta fotosintetice y acumule energía.
  • Fósforo (P): estimula la formación de raíces fuertes y la puesta a tiempo de los tubérculos.
  • Potasio (K): aumenta la resistencia a enfermedades y mejora la calidad de la piel de la patata.

Además, el estiércol aporta micronutrientes como calcio, magnesio y hierro, que son clave para evitar el amarilleo de hojas y el “manchado negro” típico de deficiencias. En comparación con fertilizantes sintéticos, el estiércol libera sus nutrientes de forma gradual, reduciendo el riesgo de quemar las raíces y mejorando la estructura del suelo.


Preparación del estiércol para patatas

En la mayor parte de España el estiércol de vaca o oveja está disponible en bolsas o en depósitos municipales. Si decides usar el que encuentras en el campo, sigue estos pasos para obtener un abono seguro y eficaz:

  1. Recolección y curado – Recoge el estiércol recién producido (menos de 2 semanas) y extiéndelo en una lona al sol durante 3‑4 semanas. Este proceso, llamado curado, permite que la materia se estabilice y se eliminen patógenos.
  2. Tamizado – Pasa el estiércol por un colador de 5 mm para eliminar piedras y residuos grandes que puedan dañar la herramienta de siembra.
  3. Almacenamiento – Guarda el estiércol curado en un saco de yute en un sitio seco y ventilado. Se conserva en buen estado durante hasta 6 meses.

Si prefieres la opción comercial, basta con comprar un saco de estiércol deshidratado (30 kg) y mezclarlo con la tierra antes de plantar. No necesita curado adicional, pero siempre es recomendable humedecerlo ligeramente antes de incorporarlo al suelo.


Cómo aplicar el estiércol a las patatas

Dilución y dosificación

Para patatas, el estiércol se usa mezclado al sustrato y, si lo deseas, como cobertura alrededor de la planta. La dosificación exacta es la siguiente:

  • Preparación del surco antes de plantar: incorpora 2 kg de estiércol curado por cada 10 m² de huerto (aprox. 200 g/m²). Mezcla bien con la tierra a una profundidad de 15‑20 cm.
  • Aplicación en cultivo establecido: a los 30‑40 días de la siembra, reparte 1 kg de estiércol por 10 m², esparciéndolo en forma de anillo de 30 cm alrededor de cada planta y cubriéndolo ligeramente con tierra.

Método de aplicación

  1. Antes de la siembra – Abre el surco, reparte el estiércol y cubre con la capa superior de tierra. Riega ligeramente para activar la materia orgánica.
  2. Cubierta de cultivo – Cuando la planta alcanza unos 15 cm de altura, crea una cobertura de estiércol de 2‑3 cm alrededor del tallo. Esta técnica, conocida como “fajado”, protege la raíz y mantiene la humedad.
  3. Riego – Después de cada aplicación, riega con 15‑20 l de agua por , preferiblemente por la mañana o al atardecer para evitar la evaporación rápida.

Frecuencia y momento ideal

  • Primera aplicación: justo antes de la siembra (finales de febrero en la meseta, marzo en la costa mediterránea).
  • Segunda aplicación: a mitad del desarrollo vegetativo (abril‑mayo en la mayor parte de España). Evita aplicar después de julio, cuando las patatas empiezan a engrosar los tubérculos, pues el exceso de nitrógeno puede retrasar la madurez.

Cuándo usar y cuándo no usar estiércol en patatas

Mejor época y fase de la planta

  • Etapa vegetativa (del brote a la primera ramificación) es el momento más productivo para aportar nitrógeno y fósforo.
  • Clima: en zonas con invierno frío como Castilla‑León, aplícate el estiércol antes de la primera helada para que el suelo lo absorba durante el deshielo.
  • Señales de carencia: hojas amarillentas o crecimiento retrasado indican que el estiércol puede ser necesario.

Situaciones a evitar

  • Plántulas de menos de 2 semanas: el contacto directo con estiércol sin diluir puede quemar raíces jóvenes.
  • Época de tuberización (a partir de junio en la península) – no añadas más estiércol, porque el exceso de nitrógeno favorece el follaje y retrasa la formación de tubérculos.
  • Suelo muy húmedo o encharcado: el estiércol puede fermentar y generar gases tóxicos para la raíz. Asegúrate de que el drenaje sea bueno antes de aplicar.

Beneficios y resultados esperados

Con una aplicación correcta de estiércol, observarás en tus patatas:

  • Hojas de color verde intenso ya a los 10‑12 días de la primera fertilización.
  • Raíces más profundas y ramificadas, lo que permite a la planta absorber agua y nutrientes durante la sequía del verano.
  • Tubérculos más uniformes y de mayor peso (un aumento del 15‑20 % en rendimiento respecto a cultivos sin abono orgánico).
  • Mejor resistencia a plagas como el Colorado potato beetle y a enfermedades de la piel, gracias al fortalecimiento del sistema inmunológico natural de la planta.

Los efectos se hacen visibles en 2‑3 semanas después de la segunda aplicación, y la cosecha suele ser más temprana y de mejor calidad.


Conclusión

Fertilizar patatas con estiércol es una técnica simple, económica y ecológica que cualquier hortelano español puede aplicar. Solo necesitas curar el estiércol, mezclar la dosis adecuada al suelo antes de la siembra y repetir una vez durante el crecimiento vegetativo. Así conseguirás patatas vigorosas, con mayor rendimiento y sin depender de productos químicos. Anímate a probarlo este año y comparte tu experiencia con otros vecinos del huerto: la tradición del abono natural siempre rinde frutos.