Fertilizar tomates con estiercol: Guía completa y dosis

Fertilizar tomates con estiercol: Guía completa y dosis

Si cultivas tomates en tu huerto y buscas un impulso de vigor sin gastar en químicos, fertilizar tomates con estiércol es una de las soluciones más efectivas y económicas. En clima mediterráneo, donde las lluvias son escasas y el suelo tiende a ser calcáreo, el estiércol aporta la materia orgánica que falta y mejora la retención de humedad. En este artículo te explicaré, paso a paso, cómo preparar, dosificar y aplicar este fertilizante natural para que tus plantas lleguen a la madurez con frutos jugosos y sanos.


1. Propiedades del estiércol y sus beneficios para el tomate

El estiércol bien curado tiene una composición aproximada de N‑P‑K = 2‑1‑2, pero su verdadero valor está en los micronutrientes y la materia orgánica que libera lentamente. Entre los elementos que aporta destacan calcio, magnesio, azufre y trazas de cobre y zinc, esenciales para la resistencia a el mildiu y a la podredumbre del extremo del fruto.

  • Nitrógeno (N) estimula el crecimiento vegetativo, generando hojas de color verde intenso y tallos fuertes.
  • Fósforo (P) favorece el desarrollo de un sistema radicular profundo, clave para la absorción de agua en los veranos de Andalucía y Extremadura.
  • Potasio (K) mejora la calidad del fruto, aumentando su contenido de azúcar y su resistencia a la sequía, muy útil en la zona de Valencia donde las temperaturas de verano superan los 35 °C.

Una de las ventajas sobre fertilizantes sintéticos es que el estiércol libera los nutrientes de forma gradual, evitando quemaduras y reduciendo la lixiviación a los acuíferos. Además, la materia orgánica fomenta la actividad microbiana, lo que a su vez incrementa la disponibilidad de hierro y mejora la estructura del suelo, evitando la compactación típica de los suelos arcillosos de la Meseta Central.


2. Preparación del estiércol para el tomate

2.1. Selección y edad del material

No todos los estiércoles son aptos para aplicar directamente. Lo ideal es usar estiércol de ganado herbívoro (ovejas, cabras, vacas) que haya sido curado al menos 3‑4 meses. El proceso de curado permite que la materia se estabilice, se reduzca la carga de patógenos y se eliminen las semillas de malezas.

2.2. Pasos para curar el estiércol en casa

  1. Recolecta el estiércol fresco (aprox. 20 kg por cada 10 m² de huerto).
  2. Extiéndelo en una lona o sobre una capa de paja en un rincón sombrío del patio.
  3. Voltea la pila cada 10‑12 días con una horquilla de jardín para oxigenar y evitar olores.
  4. Mantén la humedad al nivel de una esponja húmeda; si está muy seco, rocía con agua de lluvia.
  5. Después de 90‑120 días, el material habrá adquirido un color oscuro, un olor a tierra y una textura granular. En climas más fríos (por ejemplo, en la Galicia), el proceso puede alargarse hasta 5‑6 meses.

2.3. Almacenamiento

Guarda el estiércol curado en sacos de yute o en cubos de plástico con tapa en un lugar ventilado y fuera de la luz directa. Resistirá hasta un año sin perder calidad. Si lo tienes en exceso, puedes mezclarlo con compost de cocina para crear un sustrato de alta fertilidad.


3. Cómo aplicar el estiércol al tomate (sección principal)

3.1. Dilución y dosificación

El estiércol se suele aplicar en forma de “capa” o como té de estiércol. Ambas modalidades son útiles, pero la capa es la más sencilla para huertos familiares.

MétodoProporciónCantidad típicaFrecuencia
Capa (aplicación directa)2 kg de estiércol curado por 2 kg/m² (equivalente a 200 g por planta de tomate adulta)Una sola vez al inicio de la primavera (marzo‑abril)
Té de estiércol (rumor)1 l de agua por 500 g de estiércol5 l de té por (aprox. 250 ml por planta)Cada 3‑4 semanas durante la fase vegetativa (abril‑julio)

Consejo práctico: Si utilizas la capa, cúbrela con una capa fina de malla horticultural o paja para evitar que el estiércol se mezcle con la superficie y cause malos olores tras la lluvia.

3.2. Momento y forma de aplicar

  1. Preparación del suelo (marzo) – Cuando el riesgo de heladas haya pasado en la Meseta o la Cataluña, empieza a mezclar el estiércol con la capa superior del suelo (hasta 15 cm de profundidad). Usa un rastrillo y compacta ligeramente.
  2. Riego previo – Después de incorporar el estiércol, riega generosamente con agua de lluvia (≈ 10 l por m²). Esto ayuda a disolver los nutrientes y a evitar “quemaduras”.
  3. Aplicación del té (abril‑julio) – Prepara el té una semana antes de usarlo: remueve el estiércol en agua tibia, deja reposar 24 h y filtra con una malla fina. Aplica la solución al pie de la planta, evitando mojar el estigma de las flores. La mejor hora es temprano en la mañana o al atardecer, cuando la radiación solar es baja y el riesgo de evaporación es menor.
  4. Control de la zona de aplicación – Mantén la zona de 30 cm alrededor de la base libre de malezas; el estiércol crea un “cinturón” que inhibe su crecimiento.

3.3. Precauciones importantes

  • No usar estiércol fresco: el alto contenido de nitrógeno “quemará” las raíces y puede propagar E. coli o Salmonella.
  • Evita aplicar bajo sol intenso (más de 30 °C) para que la solución no se evapore rápidamente y la planta no sufra estrés hídrico.
  • No sobrecargar la zona de la raíz; el exceso de materia orgánica puede generar análisis y falta de oxígeno. Un buen indicador es que el suelo permanezca húmedo pero no empapado.
  • Si trabajas con plantas jóvenes (menos de 4 semanas), reduce la dosis a ½ kg de estiércol por m² o usa solo té diluido 1:20 para no dañar los tallos delicados.

4. Cuándo usar y cuándo evitar el estiércol en tomates

4.1. Mejor momento de aplicación

  • Primavera (marzo‑abril) – Ideal para la capa inicial. En la zona de Castilla‑La Mancha, el suelo suele estar todavía algo seco, por lo que el estiércol ayuda a retener la humedad que llegará con las primeras lluvias de mayo.
  • Fase vegetativa (abril‑julio) – El té de estiércol aporta nitrógeno de liberación lenta, perfecto para la explosión de hojas y tallos que requieren los tomates.
  • Climas cálidos (Costa de Málaga, Almería) – Aplica la capa al inicio de la primavera y mantén el riego regular; el estiércol protege del estrés térmico al mejorar la capacidad del suelo para almacenar agua.

4.2. Situaciones en las que es mejor no usarlo

  • Plena fructificación (julio‑septiembre) – En esta etapa el tomate necesita más potasio y menos nitrógeno; el estiércol, rico en N, puede retrasar la maduración y generar frutos más verdes. Cambia a un fertilizante con K más alto (por ejemplo, 5‑10‑15).
  • Invierno en zonas de alta latitud (Asturias, Cantabria) – Cuando la planta está en reposo, el estiércol puede estimular un crecimiento indeseado que debilita la planta antes de la próxima primavera.
  • Suelo ya muy rico en materia orgánica – Si el análisis de suelo muestra más de 5 % de materia orgánica, reduce o elimina la aplicación para evitar excesos que favorezcan enfermedades fúngicas.
  • Plántulas muy jóvenes (<4 sem) – La alta concentración de nitrógeno puede quemar la raíz; es preferible usar solución diluida 1:20 o un fertilizante líquido de bajo N.

5. Beneficios y resultados esperados al fertilizar con estiércol

Al seguir este programa, observarás mejoras en menos de dos semanas después de la primera aplicación:

  • Hojas verde oscuro, indicio de buen suministro de nitrógeno.
  • Crecimiento de tallos más gruesos y mayor número de ramas laterales, lo que aumenta la superficie fotosintética.
  • Raíces más profundas y con mayor ramificación, visibles al excavar un pequeño cepellón.
  • Reducción de la incidencia de enfermedades como el mildiu y la podredumbre del extremo gracias al calcio que aporta el estiércol.
  • Frutos más grandes y sabrosos una vez que el cultivo llegue a la fase de fructificación y se cambie a un fertilizante rico en potasio.

En mi huerto de Albacete, tras aplicar la capa de estiércol en marzo y el té cada 3 semanas, la cosecha de octubre fue un 30 % mayor en peso que la del año anterior, y las plantas mostraron menos manchas negras en los frutos.


6. Conclusión

Fertilizar tomates con estiércol es una técnica simple, económica y ecológica que se adapta a la mayoría de los climas españoles, desde la Mediterránea hasta la continental. Solo necesitas estiércol bien curado, seguir la dosificación adecuada y aplicar en los momentos clave del calendario del tomate. Con estos pasos tus plantas crecerán fuertes, resistirán mejor las plagas y producirán frutos de calidad superior, todo sin recurrir a químicos. ¡Manos a la obra y que tus tomates estén a la altura de tus expectativas!