Fertilizar tomates con ortiga: guía completa y dosis
- 17 Oct, 2025
Si tienes tomates en tu huerto y buscas una forma económica y ecológica de nutrirlos, el purín de ortiga es la respuesta. Fertilizar tomates con ortiga aporta nitrógeno, potasio y micronutrientes que favorecen un crecimiento vigoroso y una mayor resistencia a plagas. En este artículo aprenderás a preparar el purín, cómo diluirlo y cuándo aplicarlo para que tus plantas produzcan frutos sabrosos y saludables.
Propiedades del fertilizante
El purín de ortiga es rico en:
- Nitrógeno (N): estimula el desarrollo de hojas y tallos fuertes.
- Potasio (K): favorece la floración y la calidad del fruto.
- Hierro, magnesio y silicio: refuerzan la pared celular y mejoran la tolerancia al estrés hídrico.
Para los tomates, este aporte es crucial durante la fase vegetativa, cuando la planta necesita una estructura robusta que soporte laterales y futuros racimos. Además, la ortiga contiene compuestos que actúan como repelentes naturales contra pulgones y araña roja, reduciendo la necesidad de tratamientos químicos.
En comparación con fertilizantes comerciales, el purín de ortiga es totalmente gratuito si tienes acceso a la planta silvestre, y su liberación lenta evita quemaduras de raíces provocadas por altas concentraciones de nitrógeno.
Preparación del fertilizante
Ingredientes
- 1 kg de ortigas frescas (antes de que florezcan)
- 10 l de agua de lluvia o desclorada
- 1 cubo de plástico de 12 l
- Tela de gasa o malla fina para cubrir
Proceso paso a paso
- Recolecta las ortigas con guantes, preferiblemente en la madrugada cuando su contenido de nitrógeno es máximo.
- Pica gruesamente las hojas y tallos y colócalos en el cubo.
- Vierte el agua hasta cubrir completamente la masa vegetal.
- Cubre con la gasa y deja fermentar al sol, removiendo la mezcla cada dos días con una pala de plástico.
- Observa la espuma: cuando ésta desaparezca y el olor sea fuerte y acre, el purín está listo (10‑15 días en clima cálido, 20 días si hace fresco).
- Filtra con una malla fina y guarda el líquido en garrafas de plástico oscuro. Se conserva hasta 6 meses en un sitio fresco y sin exposición directa a la luz.
Cómo aplicar en los tomates
Dilución exacta
- Proporción 1 : 10 (1 parte de purín por 10 partes de agua) → 100 ml de purín en 1 l de agua.
- Para prevención de plagas, una dilución más suave 1 : 20 es suficiente (50 ml en 1 l).
Método de aplicación
- Riego al pie de la planta: vierte la solución diluida alrededor de la zona de raíces, manteniendo la hoja evitada para no humedecer el follaje durante la mañana.
- Pulverización foliar ligera (1 : 20) una vez al mes para repeler pulgones, siempre al atardecer para evitar quemaduras por sol.
Frecuencia y dosis
- Cada 15 días durante la fase vegetativa (desde el trasplante hasta la primera floración).
- 2‑3 l de solución por planta adulta, según el tamaño del cepellón.
- Riega en la madrugada o al final de la tarde; evita aplicar en días de fuerte sol para reducir evaporación.
Precauciones
- Nunca apliques el purín sin diluir: el exceso de nitrógeno quemaría las raíces.
- No utilices la solución sobre frutos en desarrollo, ya que el alto contenido de nitrógeno puede afectar el sabor.
- Mantén la solución alejada de carnes o alimentos en la cocina; el purín es para uso exclusivamente hortícola.
Cuándo usar y cuándo no
Mejor momento
- Primavera y principios de verano (marzo‑julio) en la mayor parte de la Península, cuando las temperaturas diurnas están entre 15 °C y 25 °C.
- Cuando observes hojas pálidas o un crecimiento lento, señal de carencia de nitrógeno.
Situaciones a evitar
- Plena floración y fructificación (julio‑septiembre): el exceso de nitrógeno prolonga el crecimiento vegetativo y reduce la calidad del fruto.
- Plántulas menores de 4 semanas: son demasiado sensibles a concentraciones elevadas.
- Invierno en zonas de clima continental (Madrid, Castilla‑La Mancha) cuando la planta está en reposo; el purín solo fomentaría un crecimiento indeseado y podría favorecer enfermedades de la humedad.
Beneficios y resultados esperados
Con un programa regular de purín de ortiga, notarás:
- Hojas verde oscuro en 7‑10 días, indicio de buena absorción de nitrógeno.
- Tallos más gruesos y mayor número de ramificaciones, lo que mejora la producción de flores.
- Reducción visible de pulgones y menor incidencia de mildiu, gracias a los compuestos repellentes de la ortiga.
- Frutos más uniformes y con mejor sabor, siempre que durante la cosecha cambies a un fertilizante rico en potasio (por ejemplo, ceniza de madera o K‑sulfato).
Los resultados aparecen rápidamente, pero el efecto acumulativo se refleja en la cosecha de otoño, cuando los tomates alcanzan su peso óptimo.
Conclusión
Preparar y fertilizar tomates con ortiga es una práctica sencilla, barata y totalmente ecológica. Con una dilución adecuada (1 : 10) y una aplicación cada quince días durante la fase vegetativa, tus plantas ganarán vigor, resistirán plagas y producirán frutos de calidad. Además, al aprovechar una planta silvestre que crece a los bordes de cualquier huerto, contribuyes a la biodiversidad y reduces la dependencia de insumos químicos. ¡Anímate a probarlo este año y disfruta de una cosecha más saludable y sostenible!