Fertilizar tomate con posos de café: guía completa y dosis

Fertilizar tomate con posos de café: guía completa y dosis

Si tienes posos de café tirados tras la última taza, sabes que pueden acabar en la bolsa de basura. Pero ¿sabías que esos restos son un fertilizante orgánico excelente para el tomate? Fertilizar tomate con posos de café permite aportar nitrógeno, potasio y materia orgánica de forma barata y ecológica. En esta guía descubrirás cómo preparar la solución, cuándo aplicarla y qué resultados puedes esperar en cualquier zona de España, desde la Andalucía más calurosa hasta la Meseta central más fría.


Propiedades del fertilizante de posos de café

Los posos de café son básicamente restos de granos torrados, por lo que su composición nutricional se sitúa alrededor de N‑P‑K 2‑0‑1 (aprox.). Aunque el nitrógeno es bajo en comparación con el purín de ortiga, su potasio (K) es el que más destaca, favoreciendo la resistencia a enfermedades y la maduración de frutos. Además, aportan materia orgánica que mejora la estructura del suelo, aumenta la retención de agua y estimula la actividad microbiana.

En los tomates, el potasio es clave durante la fase de fructificación, mientras que el nitrógeno moderado ayuda a mantener un follaje verde sin favorecer el crecimiento excesivo de hojas en detrimento del fruto. Por eso, los posos de café son ideales para fase media‑final del cultivo, cuando la planta ya ha puesto los primeros frutos.


Preparación del fertilizante (posos de café)

1. Recolección y secado

  1. Recoge los posos justo después de preparar el café (aprox. 200 g por día para una familia de 4).
  2. Extiéndelos sobre una bandeja y sécalos al aire durante 1‑2 días en un lugar soleado. Evita la humedad prolongada para que no fermenten y no generen olores desagradables.

2. Compostado rápido (opcional)

Si dispones de un pequeño compostero, incorpora los posos secos con hojas secas en una proporción 1:2 (posos:hojas). Remueve cada 3‑4 días y, en 3‑4 semanas, tendrás un compost de café rico en humus que se disuelve mejor.

3. Almacenamiento

Una vez secos, guarda los posos en un recipiente hermético (tarro de vidrio o bolsa de tela) en el garaje o trastero. Así conservarán su contenido nutritivo hasta 6 meses.


Cómo aplicar los posos de café en el tomate

Dilución recomendada

  • Solución líquida: 100 g de posos secos en 10 L de agua1 % de concentración.
  • Aplicación directa (suelo): 50 g por planta esparcidos alrededor del cepellón y cubiertos con una fina capa de tierra.

Consejo práctico: Si utilizas la solución líquida, remueve bien antes de cada riego para que los sólidos no se depositen en la boquilla del aspersor.

Método de riego al pie

  1. Aplica la solución con la manguera o regadera, asegurándote de que el agua penetre 10‑15 cm de profundidad.
  2. Frecuencia: cada 15‑20 días durante la fase de fructificación (de julio a septiembre en la mayoría de España).

Pulverización foliar (opcional)

En zonas con verano muy seco como la Costa de Málaga, puedes usar una dilución más ligera (1 % → 50 g en 10 L) como spray en las hojas, evitando hacerlo a pleno sol. Esto ayuda a reforzar la corteza de la hoja y a reducir la aparición de pudrición apical.

Dosis por planta

  • Solución líquida: 1,5‑2 L por planta adulta (aprox. 5‑6 tallos).
  • Posos secos: 50‑70 g distribuidos en círculo de 30 cm de diámetro alrededor de la planta.

Precauciones

  • Nunca apliques posos frescos sin secar: el alto contenido de agua puede provocar hongos en la raíz.
  • No reges sobre la fruta directamente; el contacto prolongado puede alterar su sabor.
  • Evita en exceso durante la fase vegetativa temprana (primeras 4‑5 semanas) para no estimular un crecimiento desmesurado de hojas.

Cuándo usar y cuándo no usar posos de café

Mejor momento

  • Primavera tardía (finales de abril en la Meseta y marzo en la Costa Levante) para iniciar la fase vegetativa ligera.
  • Verano pleno (de julio a septiembre) en la Andalucía y Extremadura, cuando los tomates están en plena fructificación y demandan potasio.

Situaciones en las que debes evitarlo

  • Invierno (diciembre‑febrero) en la Castilla y Galicia, cuando el tomate está inactivo y el suelo está frío.
  • Plántulas de menos de 4 semanas: su sistema radicular aún es frágil y puede quemarse con el ácido orgánico del café.
  • Suelos ya muy ácidos (pH < 5,5) como los de algunas parcelas de Asturias; el café puede bajar aún más el pH y dificultar la absorción de nutrientes.

Beneficios y resultados esperados

Con una aplicación regular de posos de café notarás:

  • Hojas verde oscuro en 7‑10 días tras la primera dosis, señal de que el nitrógeno está activo.
  • Frutos más grandes y uniformes, gracias al aporte de potasio que favorece la acumulación de azúcares.
  • Reducción de la pudrición apical y menor aparición de pudrición del extremo en climas húmedos como el de Cantabria.
  • Suelo más poroso y mejor retención de humedad, lo que es vital en zonas de verano seco como la Murcia.

En mi propio huerto de Almería, después de tres aplicaciones de posos de café, la producción de tomate aumentó un 15 % respecto al año anterior sin fertilizante.


Conclusión

Fertilizar tomate con posos de café es una solución fácil, económica y ecológica que cualquiera puede poner en práctica. Solo necesitas recolectar, secar y diluir los posos, aplicar la dosis adecuada y respetar los momentos del ciclo de la planta. Así, tus tomates crecerán más fuertes, más sabrosos y con menos dependencia de productos químicos. ¡Aprovecha esas tazas de café que ya tienes en casa y transforma tu huerto en un espacio más sostenible y productivo!