Fertilizar lechugas con purín de ortiga: Guía completa y dosis
- 20 Nov, 2025
Si tienes lechugas en tu huerto y buscas una alternativa barata y ecológica, fertilizar lechugas con purín de ortiga puede ser la solución perfecta. Este fertilizante casero aporta nitrógeno, potasio y micronutrientes que favorecen un crecimiento rápido y hojas de color verde intenso. Además, es muy fácil de preparar con materiales que puedes encontrar en el propio jardín. A continuación te explico paso a paso cómo hacerlo y cuándo aplicarlo para obtener los mejores resultados.
Propiedades del purín de ortiga
El purín de ortiga es, esencialmente, una infusión fermentada de hojas jóvenes de ortiga (Urtica dioica). Su composición aproximada es NPK 2-1-4, con un contenido de nitrógeno alrededor del 2 %, potasio 4 % y fósforo 1 %, además de hierro, magnesio, calcio y silicatos.
- Nitrógeno (N): estimula la formación de tejido foliar, ideal para cultivos de hoja como la lechuga.
- Potasio (K): refuerza la resistencia a enfermedades y mejora la turgencia de las hojas, evitando que se marchiten bajo el sol.
- Micronutrientes: el hierro y el magnesio favorecen la clorofila, mientras que el silicio fortalece la pared celular.
En comparación con un fertilizante químico, el purín de ortiga libera sus nutrientes de forma lenta y gradual, reduciendo el riesgo de quemaduras y favoreciendo la actividad microbiana del suelo.
Preparación del purín de ortiga
Ingredientes
- 1 kg de ortigas jóvenes (antes de que florezcan).
- 10 L de agua de lluvia o filtrada, sin cloro.
- Un cubo de plástico de 12 L con tapa ventilada.
Pasos
- Corta las ortigas en trozos de unos 5 cm con guantes gruesos. Cuanto más fresco, mejor.
- Colócalas en el cubo y cubre con el agua. La proporción es 1 kg de ortiga por 10 L de agua (1:10).
- Cierra el cubo con una malla o paño que permita la entrada de aire pero evite que entren moscas.
- Deja fermentar en un lugar soleado. Remueve la mezcla cada 48 h para oxigenar y evitar malos olores.
- En clima mediterráneo (30 °C) el proceso tarda 10‑12 días; en clima más fresco (15‑20 °C) puede alargarse a 18‑20 días. Sabes que está listo cuando la espuma desaparece y el líquido adquiere un olor fuerte a descomposición.
- Filtra con una tela fina o colador y envasa el líquido en garrafas oscuras. Se conserva bien hasta 6 meses si se mantiene en un sitio fresco y alejado de la luz directa.
Cómo aplicar el purín de ortiga en lechugas
Dilución adecuada
- Diluye 1 parte de purín en 10 partes de agua (1:10).
- En práctica, eso equivale a 100 ml de purín por cada 1 L de agua.
Método de riego
- Riega al pie de la planta. Vierte la solución alrededor de la corona sin mojar directamente las hojas, pues el aroma puede atraer insectos voladores.
- Frecuencia: aplica cada 15 días desde que las plántulas tengan 3 hojas verdaderas (aprox. marzo‑abril en la mayor parte de España).
- Cantidad: para una lechuga adulta en maceta de 15 L, usa 2‑3 L de solución diluida. En surcos de huerto, calcula 1 L por cada m² de superficie sembrada.
Aplicación foliar (opcional)
- En caso de plagas como pulgones, puedes pulverizar una dilución más ligera, 1:20 (50 ml por litro). Hazlo al atardecer para evitar quemaduras por sol.
Precauciones
- Nunca apliques el purín sin diluir; el alto contenido de nitrógeno quemaría las raíces.
- Evita riegos en horas de máxima temperatura (>30 °C) porque la evaporación rápida concentra sales.
- No lo uses cuando la lechuga esté en fase de floración (aunque es raro en lechugas; si brotan flores, suspende la aplicación).
Cuándo usar y cuándo no
Mejor momento
- Primavera temprana: de febrero a mayo, cuando la temperatura media está entre 12‑20 °C y las plántulas están en crecimiento vegetativo.
- En regiones como Andalucía y Murcia, la siembra se adelanta a febrero, mientras que en Castilla y León comienza en marzo‑abril.
Cuándo evitar
- Invierno (diciembre‑febrero) si la lechuga está en reposo; el exceso de nitrógeno puede fomentar crecimiento débil y mayor vulnerabilidad al frío.
- Plántulas de menos de 2 semanas: sus raíces son muy delicadas y pueden quemarse con cualquier fertilizante, aunque sea orgánico.
- Suelos saturados: si el terreno está muy húmedo después de lluvias intensas, espera a que drene antes de aplicar.
Beneficios y resultados esperados
Con una aplicación regular de purín de ortiga verás mejoras claras en pocos 7‑10 días:
- Hojas verde oscuro y sin manchas amarillas, señal de buen aporte de nitrógeno y hierro.
- Crecimiento más rápido: las lechugas alcanzan el tamaño de cosecha 3‑4 días antes que con fertilizante sintético.
- Mayor resistencia a enfermedades foliares como la oídio, gracias al potasio y los oligoelementos.
- Sabor más dulce y textura crujiente, ya que el potasio favorece la acumulación de azúcares.
Para maximizar la producción, combina el purín con una ligera capa de compost en la base del surco; el compost aporta materia orgánica y mejora la retención de humedad.
Conclusión
Fertilizar lechugas con purín de ortiga es una técnica sencilla, barata y respetuosa con el medio ambiente que cualquiera puede aplicar en un huerto español, desde la Costa del Sol hasta la Meseta Central. Solo necesitas ortiga fresca, agua y paciencia para la fermentación. Dilúyelo correctamente, riega al pie de la planta cada quince días durante la primavera y verás tus lechugas crecer fuertes, verdes y sabrosas. Así, con recursos que ya tienes en casa, conviertes tu huerto en un mini‑ecosistema sostenible y productivo. ¡A por esa ensalada fresca de lechuga recién cosechada!