Fertilizar con posos de café: guía completa y dosis
- 08 Nov, 2025
Si buscas aprovechar los residuos de la cocina y al mismo tiempo nutrir tu huerto, usar posos de café como fertilizante es una opción sencilla y eficaz. En la mayor parte de España, desde los cafés de Madrid hasta las terrazas de Sevilla, se generan kilos de café molido que terminan tirados a la basura. Ese “desperdicio” es rico en nitrógeno, potasio y varios oligoelementos que pueden mejorar la salud de tus plantas. En este artículo te explico paso a paso cómo recolectar, preparar y aplicar los posos para que tus hortalizas, frutales y macetas salgan más fuertes y productivas.
Propiedades de los posos de café
Los posos de café son un abono orgánico de bajo costo, con una composición aproximada de NPK 2‑0‑1 (2 % nitrógeno, 0 % fósforo y 1 % potasio). Además aportan magnesio, cobre y oxígeno activo que favorecen la actividad microbiana del suelo. El nitrógeno es el nutriente que más necesita la planta en la fase vegetativa, por lo que los posos estimulan el desarrollo de hojas y tallos vigorosos. El potasio, aunque en cantidad menor, ayuda a la resistencia frente a sequías y enfermedades.
En climas mediterráneos como el de Valencia o Cádiz, donde el suelo tiende a ser ligero y calcáreo, la incorporación de café aporta materia orgánica que mejora la retención de agua. En la meseta central, donde la tierra es más arcillosa, los posos favorecen la aireación y evitan la compactación. Por todo ello, son una alternativa adecuada tanto para tomates, pimientos, hierbas aromáticas como para cítricos y olivos jóvenes.
Preparación de los posos de café
Aunque puedes emplear los posos directamente, el mejor resultado se obtiene siguiendo estos simples pasos de preparación:
- Reúne los posos: Guarda los restos de café en un cubo con tapa. Es importante que la casa sea limpia y que los posos no contengan azúcar ni leche, ya que esos residuos pueden atraer plagas. Un cubo de 10 L es suficiente para una familia de 4 personas.
- Seca los posos: Extiende una capa de 5 cm sobre una bandeja y déjala al sol durante 2‑3 días. Un secado rápido evita el moho y reduce el olor. En zonas con poca luz, puedes colocar la bandeja en un balcón soleado o usar un deshidratador a 50 °C durante 30 min.
- Mezcla con materia orgánica: Para crear un compost más equilibrado, combina los posos secos con hojas secas o paja en una proporción 1:3 (posos:material seco). Esto mejora la relación C/N y acelera la descomposición.
- Almacena: Guarda la mezcla en un saco de yute o una bolsa de papel perforada. En un sitio fresco y seco, la mezcla mantiene sus propiedades durante hasta 12 meses.
Consejo práctico: Si vives en un piso sin jardín, puedes usar una maceta de plástico con agujeros y hacer “café‑compost” dentro; al regar, los nutrientes se filtran lentamente al sustrato.
Cómo aplicar los posos de café en el huerto
Dilución y dosificación
- Aplicación directa al suelo: Espolvorea 20 g de posos secos alrededor de la base de cada planta adulta (aproximadamente una cucharada colmada). Luego, entierra ligeramente con una pala o rastrillo a 2‑3 cm de profundidad.
- Té de café (opción líquida): Hierve 1 L de agua y añade 100 g de posos. Deja reposar 15 min, cuela y enfría. Utiliza 250 ml de esta infusión por planta, regándola al pie o como riego foliar para fertilizar hojas jóvenes. La solución se utiliza una vez al mes.
Métodos de aplicación
- Riego al pie – Ideal para hortalizas de hoja (lechuga, espinaca) y plantones de tomate. Aplica la mezcla antes de cada riego fuerte, así el nitrógeno se disuelve gradualmente.
- Cobertura de mantillo – Extiende una capa fina de posos (aprox. 1 cm) sobre el mantillo de paja o hierba. El café actúa como fertilizante lento y supresor de malas hierbas.
- Aplicación foliar con té – Pulveriza en horas frescas (mañana temprano o atardecer) para evitar quemaduras. Es útil para albahaca y perejil, que responden rápido a la nutrición foliar.
Frecuencia recomendada
- Fase vegetativa (marzo‑julio en la mayor parte de España): Cada 15‑20 días con posos secos o mensual con té.
- Fase de fructificación (julio‑octubre): reduce a una aplicación cada 30‑45 días, pues el exceso de nitrógeno puede retrasar la maduración.
- Invierno (noviembre‑febrero): solo una aplicación ligera (10 g) antes de cubrir con paja, para que el suelo mantenga actividad microbiana.
Precauciones imprescindibles
- No aplicar posos frescos directamente sobre hojas mojadas: el material todavía ácido puede quemar la hoja.
- Evita en suelos muy ácidos (pH < 5.5), como los de Galicia, donde el café aumentaría la acidez y dificultaría la absorción de calcio. Puedes compensar añadiendo cal agrícola en esas áreas.
- No sobrecargar: más de 50 g por planta en una sola sesión puede generar exceso de nitrógeno y provocar “hojas quemadas”.
- Mantén alejado de zonas con gatos: a algunos felinos les gusta cavar en posos húmedos, lo que puede dispersar el fertilizante de forma irregular.
Cuándo usar y cuándo no usar posos de café
Mejor momento de uso
- Primavera temprana, justo después del trasplante, cuando la planta necesita establecer un sistema radicular fuerte.
- Después de una cosecha (por ejemplo, tras la recogida de lechugas), para reponer nutrientes antes de la siguiente siembra.
- En macetas de interior, como potus o filodendros, que adoran la materia orgánica y mejoran la capacidad de retención de agua del sustrato.
Situaciones en que es mejor evitarlo
- Plantones muy jóvenes (menos de 3 semanas) que aún no han desarrollado una raíz fuerte; el café puede abrumarlos con nitrógeno.
- Cactus y suculentas: estos tienen requerimientos muy bajos de nitrógeno y el café les provocaría crecimiento desordenado y mayor vulnerabilidad a la podredumbre.
- Suelos con exceso de materia orgánica y muy húmedos, como los de pantaneros de Asturias, donde la adición de más carbono puede generar olores y favorecer la proliferación de hongos.
- Épocas de heladas en zonas de alta montaña (Sierra Nevada, Pirineos); el café no protege del frío y su acidez puede dañar raíces expuestas.
Beneficios y resultados esperados
Con un uso regular de posos de café observarás mejoras notables en un plazo corto:
- Hojas más verdes y densas en 7‑10 días tras la primera aplicación, señal de absorción de nitrógeno.
- Crecimiento de tallos más gruesos, lo que reduce el riesgo de caídas en vientos fuertes, especialmente en tomates y pimientos.
- Incremento de la actividad microbiana del suelo, medido por la aparición de lombrices y una capa de humus más gruesa en 2‑3 meses.
- Mayor resistencia a plagas como el pulgón y la mosca blanca, gracias al aumento de compuestos de defensa natural (silicio y antioxidantes).
- Frutos más sabrosos en la etapa de cosecha, principalmente en café en macetas de hierbas y frutales jóvenes, donde el potasio favorece la acumulación de azúcares.
Recuerda que los posos de café son complementarios, no sustituyen por completo a un abono completo con fósforo y potasio cuando la planta entra en la fase de fructificación. Combínalos con una capa de compost o un fertilizante 10‑20‑10 para obtener el mejor balance.
Conclusión
Utilizar posos de café como fertilizante es una forma práctica, económica y respetuosa con el medio ambiente de devolver a la tierra los nutrientes que ya has consumido. Solo necesitas recoger, secar y aplicar la cantidad adecuada según la etapa de la planta y la zona climática de tu huerto. Con unas cuantas aplicaciones al año lograrás plantas más vigorosas, un suelo más vivo y, lo mejor de todo, reducirás la cantidad de residuos que van a la basura. Así que la próxima vez que prepares tu café, piensa en el huerto: ¡es la manera más fácil de darle vida a tus cultivos!