Col con agujeros en hojas: causas y soluciones efectivas
- 04 Nov, 2025
Ver agujeros en hojas de col puede ser desconcertante, sobre todo cuando la verdura está en pleno crecimiento y tú solo ves manchas vacías que parecen venir de la nada. Es un síntoma muy frecuente en huertos españoles, ya sea en la meseta central, en la Galicia lluviosa o en los huertos urbanos de Barcelona. Lo bueno es que la mayoría de los casos tienen una causa clara y una solución que puedes aplicar hoy mismo con lo que tienes a mano.
En este artículo vamos a desmenuzar las causas más habituales, cómo diagnosticarlas con simples observaciones y, lo más importante, qué pasos seguir para que tus plantas vuelvan a lucir hojas sanas y sin brechas.
Causas posibles del problema
1. Plaga de pulgón y mosca blanca (causa más frecuente)
Los pulgones succionan la savia y, al hacerlo, provocan pequeñas perforaciones que aparecen como agujeros o manchas translucidas. La mosca blanca deja una capa algodonosa y los adultos pueden picar la hoja, generando huecos en los bordes. Este problema se intensifica en climas cálidos y húmedos, como en la Andalucía durante la primavera, o en invernaderos de la Comunidad Valenciana donde la temperatura ronda los 20‑25 °C y la humedad está por encima del 70 %.
2. Larvas de polilla del repollo (Mamestra brassicae)
Estas larvas nocturnas se alimentan entre los dos lados de la hoja, creando agujeros irregulares que pueden llegar a ser de varios centímetros. Aparecen con mayor frecuencia en zonas donde se cultiva col en gran escala, como en Castilla‑La Mancha. El momento típico de aparición es entre abril y junio, cuando la temperatura del suelo está entre 12 y 18 °C.
3. Caracoles y babosas
En áreas lluviosas, como la Costa de Galicia o el País Vasco, los caracoles dejan caminos de excremento y se alimentan de la hoja dejando agujeros en forma de “mordida”. Su actividad se dispara cuando la humedad del suelo supera los 30 % durante la noche y la temperatura nocturna no baja de 10 °C.
Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de cobre: hojas con bordes amarillentos y agujeros pequeños, típica en suelos muy calcáreos de la Comunidad de Madrid.
- Exceso de nitrógeno: crecimiento rápido con hojas tiernas que se rompen fácilmente bajo el peso de la lluvia.
- Daño físico: herramientas afiladas o viento fuerte que rasguña la hoja, más habitual en huertos en laderas expuestas del Pirineo aragonés.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen los agujeros y cómo se ven. Anota si son uniformes o irregulares, si están en la cara superior o inferior y si aparecen manchas de excremento o una capa sirosa.
- Agujeros pequeños, redondos y con melaza pegajosa → probable pulgón o mosca blanca.
- Hilillos de tejido desaparecido, con bordes irregulares y zonas blanquecinas → larvas de polilla.
- Agujeros con bordes “mordidos”, rodeados de baba o excremento → caracoles o babosas.
A continuación, revisa el suelo. Introduce el dedo a unos 5‑10 cm de profundidad; si está húmedo y con olor a tierra mojada, el problema probablemente sea caracoles. Si el sustrato está seco, descarta exceso de humedad y busca plagas visibles.
Una última pista es el horario. Si los agujeros aparecen después de la tarde y notas una mayor actividad al amparo de la luz tenue, probablemente sean larvas nocturnas. Por el contrario, si los signos aparecen temprano por la mañana, piensa en pulgones que se alimentan al anochecer y continúan durante el día.
Soluciones paso a paso
Si la causa son pulgones o mosca blanca
- Limpieza manual: Con un chorro de agua a presión moderada, elimina la mayor cantidad posible de insectos de la hoja. Hazlo una vez al día durante una semana.
- Jabón potásico: Disuelve 15 g de jabón potásico en 1 l de agua y riega la col cada 7‑10 días. Este producto actúa como un insecticida ecológico sin dañar la planta.
- Control biológico: Introduce coccinélidos (mariquitas) o avispas parasitoides; una pequeña caja de 50 mariquitas cuesta alrededor de 5 € y puede reducir la población en un 80 % en dos semanas.
Si los culpables son larvas de polilla del repollo
- Trampas de luz: Coloca una lámpara UV cerca del huerto al anochecer; las larvas adultas se sentirán atraídas y quedarán atrapadas. Cambia la luz cada 3‑4 noches.
- Aplicación de *Bacillus thuringiensis (Bt): Disuelve 1 g de Bt en 10 l de agua y rocía toda la plantación cada 10 días durante el periodo crítico (abril‑junio). El Bt actúa sólo sobre las orugas y es inocuo para humanos y animales.
- Retirada manual: Busca los sacos de hojas dañadas y, con guantes, rompe los capullos donde se ocultan las larvas. Esta acción física puede eliminar hasta un 60 % de la población.
Si son caracoles o babosas
- Barrera de cáscaras de huevo: Tritura 200 g de cáscaras y forma un anillo de 2 cm de grosor alrededor de cada planta. Los caracoles evitan pasar por la superficie áspera.
- Trampa de cerveza: Entierra un vaso hasta el borde, llénalo con media cerveza y repónlo cada 48 h. En una semana se pueden capturar entre 30‑50 individuos.
- Mejora del drenaje: Si el suelo retiene demasiada agua, incorpora 30 % de arena gruesa o perlita. Un suelo bien drenado reduce la actividad de los moluscos.
Soluciones comunes para deficiencias o excesos
- Déficit de cobre: Aplica solución de sulfato de cobre a razón de 5 ml por litro de agua, rociando la hoja una vez al mes.
- Exceso de nitrógeno: Reduce la fertilización y, si es necesario, lava el sustrato con agua limpia para eliminar el exceso de sales.
- Daño físico: Usa una malla anti‑viento o protege la plantación con una cubierta de sombra ligera en los días de viento fuerte.
En todos los casos, observa la evolución de la planta: las hojas nuevas deberían aparecer verdes y sin perforaciones en 7‑14 días después de aplicar el tratamiento adecuado.
Prevención futura
Para que la col no vuelva a presentar agujeros en sus hojas, incorpora estas prácticas en tu rutina:
- Rotación de cultivos: Cada 3 años cambia la ubicación de la col con otras familias (leguminosas, cereales) para romper el ciclo de plagas.
- Mantillo orgánico: Aplica 5 cm de paja o hierba cortada alrededor de la planta; ayuda a regular la humedad y dificulta el paso de caracoles.
- Fertilización balanceada: En primavera, utiliza un compost bien descompuesto (2‑3 kg por m²) y complementa con fertilizante 4‑4‑4 a 10 g/m² cada 4 semanas.
- Control biológico regular: Libera cada mes una pequeña cantidad de mariquitas o ácaros depredadores; son económicos y reducen la necesidad de productos químicos.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de la col, situadas en la base, se vuelvan amarillas y se caigan: la planta las descarta para favorecer el crecimiento de hojas jóvenes. Sin embargo, si notas que más del 30 % de las hojas presentan agujeros, que el daño se extiende a hojas nuevas, o que aparecen signos de marchitamiento, manchas marrones y pérdida de vigor, es momento de actuar con rapidez. También alerta si la planta deja de producir cabeza o la cabeza que forma es pequeña y de forma irregular; esos son indicios de una infestación que está afectando el desarrollo del vegetal.
Conclusión
Los agujeros en hojas de col suelen deberse a plagas como pulgones, larvas de polilla o caracoles, aunque también pueden ser síntoma de deficiencias o exceso de riego. Identificando dónde aparecen los daños, el tipo de borde y el estado del suelo, podrás determinar la causa con pocos pasos sencillos. Aplicando los tratamientos descritos –jabón potásico, Bt, barreras de cáscara o mejora del drenaje– verás una recuperación visible en una a dos semanas. Con un poco de atención preventiva, tus coles volverán a ser robustas y sin huecos, listas para la cosecha.